Parte del capítulo 5 del libro de Jun Borras Pro-poor land reform sobre las organizaciones campesinas en Filipinas

[Publicado en 2013]

5.2 MOVIMIENTOS SOCIALES RURALES AUTÓNOMOS “DESDE ABAJO”

Como explicamos en la sección teórica de este estudio, los tipos de movimientos campesinos más prometedores en el contexto del impulso a la reforma redistributiva de la tierra son aquellos que tienen un alto grado tanto de autonomía como de capacidad, los cimientos gemelos del poder organizativo campesino. Esta sección realiza un mapa y examina los diferentes tipos de asociaciones campesinas que han surgido en las Filipinas desde principios de la década de los 70. Se presentan y se examinan también importantes movimientos y organizaciones nacionales campesinas, poniendo el énfasis en sus objetivos y agendas, su repertorio de acciones colectivas y estrategias políticas. Se prestará una atención especial a los tipos de aliados que tienen estos grupos campesinos y su grado de autonomía respecto a estos aliados. Además, esta sección analiza la continuidad y el cambio en las agendas para la reforma de diferentes grupos campesinos y sus estrategias políticas para conseguirlas. Específicamente, explica por qué la mayor parte de los grupos campesinos que originalmente rechazaron la CARP y permanecieron apartados de su aplicación inicial algunos años más tardes cambiaron su actitud y finalmente interactuaron con el estado para impulsar la aplicación del mismo programa de reforma agraria que habían rechazado previamente.

 

Los ciclos de acciones colectivas campesinas para diversos tipos de reformas rurales, a pequeña y a gran escala, armados y desarmados, han sido una característica destacable de la historia filipina desde la época de la colonización española hasta ahora.[1] Casi siempre, los aliados han interpretado un papel importante en estas acciones campesinas. Durante los tres primeros cuartos del pasado siglo, los aliados campesinos fueron normalmente movimientos políticos o partidos (normalmente partidos comunistas o socialistas),[2] profesionales influyentes de clase media y algunos líderes progresistas de la Iglesia (como es el caso de la Federation of Free Farmers [Federación de Campesinos Libres], o FFF).[3] Estos aliados han sido en gran parte responsables de forjar vínculos horizontales entre los grupos campesinos locales, extendiendo el alcance político de las acciones colectivas campesinas y sistematizando, incluso modificando, las demandas campesinas dirigidas hacia el estado. A medida que la construcción del estado tomó una forma más coherente las demandas campesinas empezaron a centralizarse ante el estado y las acciones campesinas tendieron a alejarse de la confrontación directa con los terratenientes.”[4]

 

La agitación de masas en los 60, influenciada y parte de las turbulencias políticas nacionales e internacionales de esa década, incluía el llamamiento a la reforma agraria. Los activistas políticos de izquierda de base urbana pudieron penetrar en la conservadora y ‘mainstream’ FFF y reclutar líderes campesinos y partidarios para la política radical. Se lanzaron formas militantes de acción colectiva. Una de las victorias de importancia estratégica durante este periodo de movilizaciones fue la creación del DAR. En 1972, sin embargo, se impuso la ley marcial. El liderazgo conservador de la FFF pronto pasó a apoyar a Marcos. No había espacio para la izquierda para una oposición legal, por encima del suelo político, forzando por tanto a los activistas radicales a actuar en la clandestinidad y  unirse al movimiento comunista clandestino.[5] La mayor parte de estos líderes campesinos y activistas políticos resurgirían más tarde mediante diversas y más sofisticadas formas organizativas.[6]

 

El principio del último cuarto del pasado siglo fue testigo de un gran desarrollo del movimiento rural social: Fueron creadas ONG orientadas a la reforma rural por parte de las iglesias católica y protestante (véase Franco, 1994, 2001b).[7] Este desarrollo alteraría estratégicamente el terreno político-organizativo y el carácter de los movimientos sociales rurales en el país. Mientras tanto, otros aliados tradicionales del campesinado permanecieron atrincherados, ya sea en las comunidades políticas conservadoras o radicales. Muchos de ellos se habían aliado con la dictadura y le proporcionaron la apariencia necesaria de soporte campesino, mientras otros se habían unido a los movimientos sociales progresistas. El movimiento ND dirigido por los comunistas se convertiría en el más influyente ideológica, organizativa y políticamente entre las organizaciones movimentistas sociales rurales desde los 60 hasta los 80. Se le reconocería la demanda sostenida y la agitación política para la reforma agraria.

 

Desde principios de los 70 hasta finales de los 80, la política rural del país estuvo marcada por el rápido crecimiento de la insurgencia comunista dirigida por el maoísta CPP y su brazo armado, el NPA. Este movimiento dirigido por el CPP llegó a ser conocido como el movimiento Nacional Democrático, o “Nat-Dem” o “ND”, a causa de su programa de revolución en dos etapas (esto es, primero conseguir la “democracia nacional” derrocando el imperialismo, el feudalismo y el capitalismo burocrático para pasar luego a la segunda etapa, la revolución socialista). La forma principal de lucha era la armada, siguiendo el patrón de la máxima maoísta de “ola a ola, rodear las ciudades desde el campo” dentro de la estrategia político-militar de la “guerra popular prolongada”. El movimiento ND subordinaba todas las demás formas de lucha (por ejemplo la legal y la electoral) a la forma armada principal. Identificaba al “proletariado” como la “fuerza dirigente” y al campesinado como la “fuerza principal” (Guerrero, 1970, pero véase Putzel, 1995; Caouette, 2004). La posterior creación ideológica, política y organizativa de los movimientos y organizaciones campesinos ND legales estaba influída por esta orientación.[8] Dos aspectos de esta orientación tienen que ser repetidos. Primero, mantenía que la “verdadera reforma agraria” solo se podría conseguir tras la victoria de la revolución. Pero, segundo, mientras se luchaba por la revolución, se podrían aplicar reformas agrarias revolucionarias. Se incluía en el programa “mínimo” la campaña tersyung baliktad del NPA, cuyos términos son similares al arrendamiento del CARP. Tersyo literalmente signficia “tercio”, refiriéndose a la parte habitual de los campesinos en los acuerdos de aparcería de 67-33 (o más comúnmente 70-30). Invertir (baliktad) a favor de los campesinos fue una poderosa campaña movilizadora que implicó a decenas de miles de campesinos a lo largo de todo el país en los 70 y los 80.

 

Esta orientación explica en parte el fenomenal crecimiento del movimiento ND en los 70 y los 80 bajo el régimen autoritario (Franco, 1994; Rutten, 1996). Pero ese mismo marco ideológico y político se convirtió en la causa del debilitamiento del movimiento a finales de los 80, entre importantes cambios político-económicos en la situación mundial, nacional y local. La intensificación de los conflictos internos en el liderazgo del CPP –que se produjo durante el aislamiento político del movimiento durante y después del levantamiento popular en febrero de 1986 que derrocó al gobierno de Marcos- llevó a muchos líderes clave del movimiento a cuestionar la estrategia básica de “guerra popular prolongada” de la revolución. Este debate llevó a la lucha; y la lucha a la ruptura del movimiento en 1993.

 

El KMP se creó formalmente en julio de 1985 e inmediatamente se convirtió en el principal movimiento campesino legal nacional opuesto al régimen autoritario. La mayor contribución del KMP durante los siguientes meses del régimen de Marcos fue exponer públicamente el fracaso del programa de reforma de la tierra, el empeoramiento de la condición económica de los campesinos, y la violación generalizada de los derechos humanos en el campo.[9] El KMP siguió siendo la organización campesina más franca y activa incluso durante los primeros años de la administración Aquino. Pudo interpretar un papel importante en el debate político ulterior sobre la reforma agraria. También llevó a una marcha de unos 20.000 campesinos al Palacio de Malacañang el 22 de enero de 1987 para presionar a favor de la reforma agraria, en la que fuerzas de la policía y el ejército dispararon sobre los participantes matando a trece e hiriendo a muchos más. Este incidente sangriento forzó a la administración Aquino a trabajar en la demanda de reforma de la tierra.[10]

 

Durante el debate legislativo posterior sobre la reforma agraria, sin embargo, el KMP ya no fue la única organización con proyección pública y popularidad reconocida. Se desarrollaron otras organizaciones campesinas progresistas, como un grupo socialdemócrata claramente diferenciado, durante la apertura política en 1986. Este bloque socialdemócrata presionó para la formación de una amplia coalición de organizaciones campesinas: el Congreso para la Reforma Agraria (CPAR por sus siglas en inglés) lanzado a mediados de 1987. El KMP y otras organizaciones populares rurales ND se unieron a la coalición. Lo hicieron con reservas, basada principalmente en sus diferencias ideológicas con los políticamente moderados socialdemócratas. El CPAR estuvo al frente del lobby campesino para una política de reforma agraria más progresista, a menudo recibiendo más publicidad que el KMP.

El KMP nunca creyó que se pudiese llegar a aplicar una política de reforma agraria significativa. Y a su escepticismo no le faltaba razón. Por tanto el acento del KMP era “exponer y oponer” el carácter antireforma de la tierra del régimen de Aquino y al mismo tiempo impulsar una versión radical de reforma de la tierra como alternativa. El KMP intensificó su campaña nacional para una amplia ocupación campesina de tierras ociosas y abandonadas o pertenecientes a los compinches de Marcos, más para proyectar la reforma de la tierra políticamente que para asegurar realmente la propiedad y el control de la tierra para abordar las necesidades urgentes de los campesinos.

 

Cuando la CARP se convirtió en ley en junio de 1988, fue rechazada por casi todas las organizaciones campesinas de todo el espectro político. El rechazo se fundaba en los aspectos clave de la cobertura de la reforma y la compensación a los terratenientes, que los campesinos pensaban se alejaban demasiado de sus propuestas radicales. La CPAR formuló una propuesta política alternativa de reforma de la tierra llamada Código Popular de Reforma Agraria, o PARCode por sus siglas en inglés, y prometió enmendar la CARP mediante una campaña nacional de recogida de firmas, invocando la claúsula de “iniciativa popular” incluida en la Constitución.[11] No obstante, esta campaña no tuvo éxito (véase Putzel, 1998).

 

El KMP rechazó la CARP, criticando la política como “proterratenientes” y “anticampesina” (KMP, 2000, 1993). Ignorando de hecho la campaña de recogida de firmas de la CPAR, el KMP intensificó la campaña de ocupación de tierras, con el objetivo de polarizar la situación política y colocar así de  nuevo en la agenda la forma radical de lucha de la ND, que estaba empezando a perder vigor, como la opción más viable para una transformación social importante. En algunos casos, el KMP realizó sus ocupaciones de tierras con la participación del NPA. En otros casos, las áreas que se planearon como tierras ocupadas por el KMP fueron las mismas comunidades que habían estado previamente sujetas de hecho al programa de “revolución agraria” ND. Y aún en otros casos, los campesinos ocuparon la tierra y después buscaron la ayuda del KMP (véase Putzel 1995; Kerkvliet, 1993; KMP, 1992a). En total, y para finales de los 80, el KMP proclamaba haber ocupado 75.000 hectáreas de tierra, beneficiando a 50.000 hogares campesinos. No obstante, la mayor parte de estas ocupaciones de tierra no se mantuvo.

 

En una valoración hecha por el KMP a principios de 1992, el secretario general de la organización, quien procedía de la isla de Negros en las Visayas, donde el KMP informaba de la ocupación de 45.000 hectáreas, admitía dos puntos cruciales sobre la ocupación de tierras:[12] Primero, que la mayor parte de las tierras invadidas fueron recuperadas más tarde por los terratenientes con la ayuda de ejércitos privados y los militares. Segundo, pero relacionado, aquellas tierras que se mantuvieron bajo el control de la organización no se habían puesto en producción. Específicamente señalaba que no más del 10 por ciento del total de tierras ocupadas se había puesto en producción (KMP, 1992a).

 

En el KMP se identificaron varias razones para tal fracaso. Primero, la mayor parte de las áreas estaban fuertemente militarizadas y por tanto los campesinos no podían retomar sus actividades agrícolas normales. Segundo, casi ninguna institución pública o privada quería dar créditos a los campesinos que ocupaban tierras. Tercero, el grupo de cuadros, campesinos o no, asignados a sus comunidades estaban formados como activistas políticos y no como activistas para el desarrollo que pudiesen ayudar a estas comunidades a organizar empresas agrícolas rentables. Esto era especialmente difícil porque, y esta es la cuarta razón, la mayor parte de las tierras ocupadas eran marginales. Quinto, y quizá reflejando todos estos factores, cuando las comunidades empezaron a ser militarizadas, los campesinos raramente hacían esfuerzos importantes para permanercer, quizá porque sentían que no había mucho que conseguir en la tierra. Ni título legal ni actividades productivas (KMP, 1992a).[13]

En resumen, la campaña de ocupación de tierras del KMP durante la segunda mitad de los 80 contribuyó a mantener el problema de la reforma de la tierra en la agenda nacional pero fracasó como programa alternativo de reforma de la tierra que pudiese ser aplicado sin la ayuda del estado. E internamente para el movimiento ND, la campaña fracasó en la creación de la polarización política que hubiese sido necesaria para volver a poner al movimiento revolucionario en marcha.

 

Mientras tanto, el programa revolucionario de reforma de la tierra que se llevó a cabo selectivamente en algunas áreas en las que el NPA era fuerte sufrió un destino similar a las ocupaciones de tierras del KMP. Las campañas de los comunistas insurgentes para la reducción de la renta de la tierra, la abolición de la usura y la confiscación selectiva de tierras consiguió algunos éxitos iniciales para los campesinos ya que algunas tierras fueron redistribuidas a campesinos sin tierra mientras las rentas por la tierra y los intereses de los préstamos se redujeron en las áreas en las que el NPA era fuerte.[14] Pero tan pronto como las condiciones político-militares empezaron a ser desfavorables para los rebeldes comunistas a finales de los 80, la mayor parte de estos éxitos parciales se perdieron cuando los terratenientes recuperaron violentamente sus tierras o volvieron a los onerosos contratos de arrendamiento. La campaña para erradicar la usura demostró ser polémica incluso dentro del movimiento revolucionario, porque en muchos casos cuando se lanzó la campaña los prestamistas locales simplemente se retiraron de estas actividades, dejando a la comunidad sin el muy necesario dinero para financiar la producción rural aldeana. Al final, muchos campesinos, incluso en las zonas de guerrilla, tomaron préstamos de estos prestamistas de todas formas pero se lo ocultaron a las guerrillas (véase Putzel, 1995). Ni siquiera se mantuvo la campaña de tersyung baliktad (véase Franco, 2001b).[15]

 

Los mismos factores ideológicos, políticos y organizativos que explicaban la fortaleza del KMP durante sus primeros años, especialmente bajo un régimen autoritario, le llevaron a su debilitamiento en los 90. El análisis de la sociedad filipina por parte del movimiento ND como estática, semifeudal y semicolonial bloqueaba el contexto del KMP. La actitud “estatista” y por tanto “maximalista” (esto es, “todo o nada”) del movimiento ND con respecto a la cuestión del poder del estado aprisionó a los movimientos rurales ND en una situación en la que fueron incapaces de tomar plena ventaja de las oportunidades políticas abiertas en el frente agrario.

 

En lo más alto de la popularidad del KMP en 1985-1992, su influencia política era, en diferentes grados, importante en muchas regiones del país. Sin embargo, entre estas regiones y dentro de ellas, su influencia era muy diversa y desigual. Organizativamente, la base de masas del KMP era amorfa, dependiendo principalmente de la masa de partidarios y simpatizantes del movimiento ND en general. No estaba claro, ni siquiera para los líderes del KMP, quiénes eran sus miembros y quienes “llevaban la voz cantante”, por así decir, sobre cuándo y cómo llevar a cabo las movilizaciones políticas. Tras 1985, el KMP aseguraba tener 800.000 campesinos individuales como miembros. Internamente, sin embargo, los líderes del KMP sabían que esto era un número deliberadamente hinchado a efectos de propaganda. La cuestión de quienes eran partidarios, seguidores y miembros del movimiento fue un tema eterno de debate interno dentro del KMP, al menos entre 1985 y 1993. En una importante valoración interna por parte del Consejo Nacional del KMP a principios de 1992, se hizo un “recuento honesto” de miembros y de movilizaciones. Unas cuantas citas de estos registros son reveladoras. En Luzón Central, el capítulo del KMP, la AMGL (Alyansa ng Magsasaka sa Gitnang Luson, Alianza de Granjeros de Luzón Central) proclamaba públicamente contar con 35.000 miembros. Su líder admitía que en 1991 la AMGL tenía solo 3.706 miembros y apenas podía movilizar a 3.000 campesinos en cualquier acción de protesta (KMP, 1992a: 20). En el Sur Tagalo, el capítulo regional KASAMA-TK (Katipunan ng mga Samahang Magbubukid sa

Timog Katagalugan, Consejo de Organizaciones Campesinas en el Sur Tagalo) había anunciado públicamente 100.000 miembros; su líder, sin embargo, admitía que en 1991 tenía, de hecho, solo 1.962 miembros (KMP, 1992a: 24).

 

 

 

Públicamente, cuando se le enfrentaba con este tema polémico del número exacto de miembros, el KMP defendía que era un “movimiento” más que una organización formal y por tanto era difícil hacer un recuento de sus miembros. Internamente, explicaba que el indicador más importante del número de “miembros” era el número de campesinos que el KMP podía movilizar. El KMP lo llamaba la “base movilizable”. Sin embargo, incluso usando este argumento, parece que la base del KMP se había reducido a finales de los 80. Un caso interesante a este respecto es el del KMP-Visayas, donde se produjo una brusca disminución en el número de personas movilizadas de 1985 en adelante. La Tabla 5.1 muestra el número de personas movilizado por el KMP en las diferentes provincias de las Visayas durante los dos meses más importantes de protestas (esto es, octubre, marcado por la “falsa reforma agraria” de Marcos, y marzo, marcado por el “falso CARP”). Los datos muestran que los años cumbre de KMP-Visayas fueron 1985-1987. A partir de 1988 se produce una aguda disminución en el número de participantes en las movilizaciones. Durante los 90 y en adelante, el tamaño de las acciones del KMP no se acercarían a las vistas en 1985-1987. La misma tendencia de aguda disminución en el tamaño y frecuencia de las movilizaciones de masas del KMP se produjeron en el resto del país durante el mismo periodo (KMP, 1992a). Fue incluso peor para el KMP en los 90. La caída de la dictadura de Marcos a principios de 1986 y el asalto militar masivo contra las áreas base en el campo del ND a partir de 1987 se encuentran entre las razones más importantes para la disminución de la participación campesina en las movilizaciones del KMP. Pero otras razones fueron igual de importantes, y estas las discutiremos más tarde.

Tabla 5.1

El número de participantes en movilizaciones de masas del KMP-Visayas (1985–

1991)

Fecha de la movilización del KMP Número de campesinos participantes
Octubre 1985 42.500
Octubre 1986 53.200
Octubre 1987 29.000
Octubre 1988 3.000
Junio 1989 4.000
Junio 1990 3.000
Junio 1991 6.000

Nota: Hasta 1988, el KMP lanzó grandes movilizaciones en octubre para protestar contra el “falso” programa de reforma de la tierra de Marcos, iniciado en octubre de 1972. A partir de 1989, junio se convirtió en el mes de la protesta del KMP contra la “nueva falsa reforma de la tierra” (esto es, el CARP)

Fuente: KMP (1992a: 15).

En cualquier caso, y es lo más importante, el KMP fue capaz de presentarse pública y políticamente como el movimiento militante campesino más importante en el país durante los 80 y más allá. Tenía, se podría defender, una casi hegemonía en los debates políticos sobre la reforma de la tierra en el país.[16] El amplio movimiento ND movilizaba a sus partidarios en los medios de comunicación para presentar al KMP como “el” mayor y “único” movimiento campesino genuino en las Filipinas –el resto se retrataban como insignificantes o “falsos”-. El KMP invirtió recursos y desplegó cuadros para llevar a cabo actividades relacionadas con los medios de comunicación y de creación de red política, nacional e internacionalmente. Esto funcionó durante algún tiempo en los 80 y los 90, nacional e incluso internacionalmente. Mientras tanto, entre 1987 y 1989, la administración Aquino lanzó su política de “guerra total” contra los insurgentes comunistas. La mayor parte de las víctimas de los bombardeos y arrestos indiscriminados de los militares fueron campesinos y líderes campesinos asociados de forma general con el movimiento social rural ND. En el nivel local, las organizaciones afiliadas al KMP desaparecieron casi completamente, intentando evitar el acoso de los militares de Aquino. La participación en las movilizaciones del KMP disminuyó dramáticamente, pero no era solo debido al miedo a la represalia militar. La mayoría de los líderes del KMP también informaron de que los campesinos normales se quejaban continuamente por las campañas puramente políticas de “agit-prop” (agitación y propaganda) sin ningún objetivo ni logro socioeconómico concreto, especialmente inmediato: “Pudpod na ang tsinelas namin sa kama-martsa, pag-uwi namin sa bahay, wala pa ring mai-saing” [Nuestras sandalias ya están gastadas de tantas marchas a las que hemos ido, pero cuando volvemos a casa no tenemos nada que cocinar]. Este se convirtió en un sentimiento popularmente expresado en las comunidades campesinas influidas por el ND, y lentamente se extendió a la conciencia comprensiva del cuerpo de cuadros dentro del KMP y sus ONG aliadas.

 

A finales de los 80, cuando estaba claro que la base de masas del movimiento ND se había visto seriamente afectada por las operaciones de contrainsurgencia del gobierno, el llamamiento general dentro del movimiento era recuperar esta base. En respuesta, el NPS [National Peasant Secretariat, Secretariado Nacional Campesino] (el grupo encargado de encabezar el “movimiento de masas campesino abierto”) del Comité Central del CPP revisó buena parte de la ortodoxia en la estrategia y la táctica del CPP. En relación a otros órganos del CPP, el NPS hizo una de las primeras críticas de los análisis y estrategia del CPP con respecto al rol del movimiento rural de masas en la revolución. Entre otros temas clave, el NPS abogaba por revigorizar el trabajo organizativo en las áreas bajas más pobladas (el acento del CPP había estado en las tierras altas, principalmente para la construcción de bases guerrilleras) mediante métodos organizativos “inclusivos”, “de vía rápida” y “por objetivos” encaminados a conseguir logros palpables para los campesinos.[17] El método organizativo era “inclusivo” en el sentido de que incluía estratos del campesinado que tenían excedentes agrarios comercializables (campesinos pobres y de ingresos medios y no solo el (semi)proletariado rural sin tierras). Esto era en parte un reconocimiento de la preponderancia de propiedades legítimas de pequeño y mediano tamaño en el país, especialmente en los sectores del arroz, el maíz y el coco (recordamos los datos presentados en el capítulo 2). El imperativo para alianzas entre clases y multisectoriales –por ejemplo alianzas campesinos-trabajadores, alianzas rurales-urbanas- se volvieron aún más importantes ante la arremetida de las políticas agrícolas neoliberales de desregulación, privatización y liberalización de las importaciones. El enfoque era “de vía rápida” como opuesto al método de trabajo de preparación de zona de guerrilla de lenta acumulación de un núcleo de cuadros mediante el trabajo organizativo “sólido” y “paso a paso”. Esto también implicaba apartarse del concepto de una masa “amorfa” de partidarios (como se ejemplificaba en el tipo de membresía del movimiento tradicional –esto es “todos aquellos que no delatan nuestra presencia a los militares y a los terratenientes despóticos son nuestros miembros”-) y hacia seguidores del movimiento y miembros organizativos específicamente definidos.

El nuevo método era “por objetivos” como opuesto al enfoque previo del movimiento de unos temas (política general) amplios y bastante vagos de “maternidad” como “buwagin ang pyudalismo!” (¡Desmantelar el feudalismo!). El enfoque buscaba logros socioeconómicos inmediatos, palpables, manteniendo al mismo tiempo una perspectiva estratégica. Las implicaciones del ajuste fueron tres: Primero, los organizadores clandestinos o ilegales no podían jugar un papel clave en este tipo de movimiento; los organizadores abiertos y legales eran los más apropiados. Segundo, las organizaciones campesinas legales y sus líderes debían tener un rol más importante en el más amplio movimiento rural social. Tercero, estas organizaciones tenían que implicar directamente al estado en sus luchas si buscaban logros tangibles en temas como la tierra, el riego, los subsidios a los precios y la infraestructura.[18]

 

Desde finales de  1989 hasta 1993, el nuevo enfoque demostró ser efectivo en la recuperación de las áreas de bases de masas perdidas, la organización de nuevas comunidades y el garantizar logros socioeconómicos concretos para los campesinos. En 1992, se formaron varias organizaciones campesinas fuera del KMP y no influidas por el ND, como la coalición nacional de campesinos del arroz y el maíz y el BUTIL, que se implicaron en el volcado masivo de arroz y maíz (tambak-palay o tambak-butil) frente a las oficinas gubernamentales del National Food Authority (NFA) para presionar por precios más altos para el palay (arroz con cáscara) y para protestar contra las políticas de privatización y liberalización de las importaciones del NFA. Otra organización era el KAMMPIL (Kalipunan ng Maliliit na Magniniyog sa Pilipinas,Federación de Organizaciones de Pequeños Granjeros y Trabajadores agrícolas del Coco), que empezó a presionar al gobierno sobre el problema de la recuperación de los miles de millones de pesos del fondo de recaudación de impuestos sobre el coco recogido durante la era de Marcos, que todo el mundo creía que había terminado bajo el control privado de compinches de Marcos como Danding Cojuangco. Un trabajo renovado separado de organización entre los trabajadores de las plantaciones en Mindanao en el contexto de la lucha por la reforma agraria también fue encabezado por el NPS. En este punto, las luchas tácticas por la tierra usando las cláusulas positivas del CARP se podían llevar a cabo solo esporádicamente, puesto que la burocracia del DAR no quería trabajar con organizaciones campesinas progresistas.

 

Mientras tanto, muchas ONG nacionales y locales bajo diferentes grados de influencia del NPS trabajaron según este concepto ajustado de tareas políticas y organizativas. En el punto cumbre de la influencia del CPP, muchas de las bien conocidas ONG que apoyaban al movimiento campesino habían sido atraídas firmemente al campo del movimiento ND. De hecho, muchas de las decisiones sobre la dirección y la conducta del movimiento campesino se habían llevado a cabo a través de estas ONG, que estaban muy influidas por intelectuales del partido. Pero estos mismos intelectuales en las ONG legales, directamente expuestos a las luchas campesinas legales abiertas, fueron los primeros en ser críticos con la actitud “instrumentalista” del ND hacia las organizaciones campesinas y las ONG (por ejemplo, usando estas organizaciones para el fortalecimiento y la solidificación del poder y la influencia del ND en lugar de buscar genuinamente ayudar a conseguir los objetivos campesinos). No fue sorprendente que fuesen los cuadros más activos en la reorientación interna dentro del movimiento ND. Al frente estaba la PEACE Foundation.

 

La PEACE Foundation fue creada en 1977 por varios obispos progesistas de las iglesias católica y protestante. Se convirtió en una de las ONG mayores y más importantes influidas por el movimiento ND. Muchos de los organizadores comunitarios de PEACE en los 70 y los 80 eran directamente responsables de llevar a cabo trabajo organizativo en las áreas rurales. El método organizativo entonces, no obstante, se enmarcaba en el objetivo de “preparación de zona de guerrilla” (conocida internamente como “GZPrep”). La red de la PEACE Foundation fue crucial en la ulterior formación de las mayores organizaciones rurales ND como el KMP. Los cuadros orientados a la reforma del NPS estaban bastante afianzados dentro de la red PEACE entre los 70 y 1992.[19] Por tanto, las tendencias revisionista y reformista del NPS experimentaron primero mediante esta vasta red nacional de la ONG. En cualquier caso, otras ONG influidas por ND estaban más o menos convencidas de la necesidad de llevar a cabo alguna reorientación en la estrategia del NPS. De hecho, el KMP mismo, o al menos sus líderes nacionales, se convencieron del enfoque no convencional experimentado por el NPS. La reorientación en la estrategia dirigida por el NPS entre 1988 y 1992 ganó terreno principalmente en las regiones de Luzón Central, Sur Tagalo, Filipinas Central y el cinturón de plantaciones de Davao-Cotabato en Mindanao, aunque dentro de estas regiones el grado de influencia organizativa y política era muy diverso y desigual. [20] Debido al valor político estratégico de las regiones 3 y 4 (Luzón Central y Sur Tagalo respectivamente) para las campañas de propaganda política por ser regiones adyacentes geográficamente a la capital nacional, la campaña de reorientación del NPS dio prioridad a estas dos regiones.

 

El PCF, sin embargo, no estaba convencido de la orientación “revisionista” y “reformista” de la “nueva” estrategia del NPS. En una decisión del buró político en 1989, el liderazgo del CPP rechazó la estrategia NPS (entonces etiquetada “Tesis de septiembre”) y ordenó a los cuadros en el movimiento de masas campesino legal volver al marco original de trabajo de organización campesino, esto es,  la “GZPrep” (Franco, 2001b).[21] El Comité Central del CPP rechazó incluso la campaña de ocupación de tierras porque estaba “haciendo que la lucha armada sirviese al movimiento de masas” (Weekley, 2001: 203, 215).[22]

 

A principios de 1992, el KMP se preparó para institucionalizar la nueva orientación. Preparó un proyecto sobre cómo llevar a cabo la nueva estrategia en el trabajo organizativo y en la movilización política que incluía implicar al estado en el problema de la tierra mediante el CARP. A principios de 1992, el KMP (1992B: 2) admitía pues:

 

Entre las debilidades detectadas es central la incapacidad del KMP para adaptarse fácilmente a la situación pot-EDSA [1986] durante la cual el KMP se centró en la simple defensa política de alternativas sociales fundamentales en lugar de cambiar su acento a la lucha por las reformas y las concesiones económicas. Este cambio era entonces necesario para mantener el terreno del KMP entre la mayor masa de campesinos cuyo nivel de politización no ha ascendido más allá de los puros eslóganes antiMarcos. Se convirtieron en las víctimas más vulnerables de la propaganda anticomunista. Sin embargo, son también las mismas masas campesinas que sufren las peores dificultades económicas pero cuyo interés inmediato por las reformas y las concesiones económicas no fue abordado adecuadamente por el KMP.

Además,

La ambigüedad en la Ley de Reforma Agraria Integral [Comprehensive Agrarian Reform

Law] o CARL ha dado oportunidades a los grandes terratenientes para evadirse de la reforma de la tierra. Pero a pesar de eso, también ha dado a los capítulos del KMP las oportunidades tácticas para usar la ley para defender su derecho a la tierra. Han aprendido ha combinar las formas legales y metalegales de lucha para fortalecer y legitimar su posición frente a la gran clase terrateniente (KMP, 1992b, 26).

 

Sin embargo, a finales de 1992, se había producido una grave ruptura dentro del CPP que tuvo efectos de gran alcance en todas las organizaciones ND, tanto abiertas/legales como clandestinas/ilegales, de forma que el impulso inicial para la reorientación del KMP tuvo que realizarse sutancialmente más tarde y fuera del marco organizativo ND. En 1993, todas las organizaciones del movimiento ND y las organizaciones legales bajo su influencia, como el KMP, se dividieron por diferencias en las estrategias ideológicas y políticas. Hubo tres grupos escindidos principales, al menos inicialmente: Un grupo reafirmó los principios básicos de la línea marxista-leninista-maoista bajo el liderazgo de Armando Liwanag (seudónimo).[23] Otro bloque importante estaba dirigido por (el difunto) Popy Lagman, quien pudo ganarse a la mayoría de la base de apoyo del CPP en Metro Manila. Ulteriormente este grupo adoptó un marco ideológico “obrerista-leninista”. El último gran grupo acabó siendo conocido como el “tercer bloque”, también conocido en esos momentos como el “bloque democrático”. Era este un grupo muy heterogéneo compuesto de diversos grupos pequeños que habían optado por iniciar un proceso de reflexión y renovación sin fijar ninguna línea ideológica o política inmediatamente después de la ruptura. Este grupo se dividiría más tarde en grupos más pequeños, aunque tanto el primer como el segundo bloque también sufrirían numerosas divisiones internas. Cabe destacar que entre estos grupos escindidos, solo uno seguiría más tarde una orientación hacia un “movimiento social, no partidista” –esto es, Padayon (la palabra bisaya para “continuar”), que cuenta como principal base de apoyo buena parte de la antigua base de masas del antiguo CPP-NPS y muchos de sus antiguos cuadros (Padayon se unió más tarde a otros bloques políticos para la fundación del grupo lista de partido Akbayan). Además, muchos otros antiguos cuadros ND optaron por alejarse completamente tanto del partido como de los grupos orientados a los movimientos sociales, y concentrar su trabajo en los (estrechos) parámetros de proyectos específicos de sus ONG.  Se produjeron ulteriores realineamientos durante los siguientes diez años, pero ninguno de estos grupos pudo recobrar el nivel de influencia organizativa y política de que disfrutó el movimiento unificado ND a mediados de los 80, aunque el maoísta CPP y sus organizaciones aliadas fueron capaces de consolidar sus fuerzas desde finales de los 90 en adelante (véase Caouette, 2004).[24] A mediados de 2005, todos los antiguos grupos ND más algunos otros grupos socialistas radicales no-ND como BISIG (Bukluran sa Ikauunlad ng Sosyalismo sa Isip at Gawa O Unidad para el Avance del Socialismo en la Teoría y en la Práctica) y Pandayan, forjaron una coalición histórica con una posible orientación estratégica. La coalición se llama Laban ng Masa o “Lucha de las Masas”. Si esta alianza podrá mantenerse está por ver.

 

Mientras tanto, volviendo al movimiento campesino ND de principios de los 90, algunos líderes nacionales clave optaron por separarse del KMP y del nombre empañado de la organización y formaron el Demokratikong Kilusang Magbubukid ng Pilipinas (DKMP, Movimiento Campesino Democrático de las Filipinas).[25] Por una parte, el KMP mantuvo el control de importantes porciones de la base de masas original de la organización, pero muy restringida (esto es, con un número reducido de partidarios), principalmente en las áreas de las tierras altas del interior. Por otra parte, el DKMP, aunque se llevó una parte modesta de la base de apoyo original con él, estaba compuesto más bien de grupos campesinos locales que aparecieron durante el periodo de reorientación a finales de los 80. El DKMP prometió seguir la tradición militante del KMP pero desarrollar más la abortada reorientación ideológica, política y organizativa.[26] Liberado del dogmatismo del ND, el DKMP se identificaba en líneas generales con el “tercer bloque” así como con la PEACE Foundation, que había sido capaz de librarse de la influencia del CPP, aunque no sin graves reveses organizativos.

 

La primera resolución importante de la alianza PEACE-DKMP fue comprometer al gobierno en el tema de la reforma de la tierra, usando el CARP como un punto de inicio. Esta apertura del DKMP fue parcialmente dirigida hacia el interior (el deseo de seguir la reorientación para resituarse políticamente) y en parte hacia el exterior, a medida que se abrieron oportunidades políticas. En este punto, la nueva dirección del DAR estaba mostrando sus tendencias reformistas, y algunos de los anteriores identificaron “claúsulas positivas” en el CARP que mostraban alguna promesa concreta de ofrecer algunos logros reales en la reforma de la tierra para los campesinos. Organizativa y políticamente, la influencia del DKMP durante sus primeros años se notó principalmente en áreas donde PEACE había hecho incursiones previas en el trabajo organizativo, especialmente en Luzón Central, Sur Tagalo, Filipinas Central y el cinturón de plantaciones Davao-Cotabato en Mindanao. Pero de nuevo el progreso era muy diverso y desigual bajo un examen más cercano en los niveles regional a municipal.

 

Mientras tanto, los cambios dinámicos en la estructura de oportunidad política para las movilizaciones rurales y la reclamación de tierras, así como el realineamiento de largo alcance de fuerzas en la izquierda política y en grupos de la sociedad civil también había influido en parte y había sido influenciado por los cambios en las prioridades en el comprimiso de financiación de las agencias de desarrollo del Norte. En los 70 a los 80, los grupos de sociedad civil nacional-democráticos habían disfrutado del generoso apoyo de agencias de cooperación europeas y norteamericanas. Sin embargo, hacia finales de los 80, los socialdemócratas moderados empezaron a erosionar la parte ND de la financiación extranjera, cuando los primeros empezaron a conseguir fondos importantes procedentes de agencias católicas como la alemana Misereor, la holandesa Cebemo (que más tarde se reorganizaría como Cordaid) y la Ford Foundation. Otras agencias de cooperación europeas como la alemana Pan para el Mundo y la holandesa Inter-Church Organization for Development and Cooperation (ICCO) siguieron apoyando a los grupos rurales cercanos al ND; sin embargo, la división de 1992-1993 en el movimiento ND supuso el fin de la mayor parte del apoyo financiero de estas organizaciones. Así, desde el punto de vista del apoyo financiero extranjero, los 90 fueron testigo de una generosa financiación para los socialdemócratas moderados, mientras los ND y los exND quedaron marginados. La PEACE Foundation, por ejemplo, no tuvo una financiación externa importante a partir de 1993. Pero hacia finales de los 90, los socialdemócratas finalmente perdieron la mayor parte de su financiación exterior, en parte debido a su incapacidad para ofrecer los resultados prometidos. Por ejemplo, estos grupos tuvieron un resultado marginal desde el punto de vista de una redistribución de tierras con éxito en sus campañas de reforma de la tierra –comparado con algunos exND que perserveraron en su trabajo a pesar de la financiación marginal y al final pudieron demostrar muchos más éxitos en la reforma de tierras-. A finales de los 90 no hubo financiación externa significativa para ninguna organización del movimiento social rural. No fue hasta 2001 que la holandesa ICCO empezó a considerar financiar de nuevo campañas para la reforma de la tierra, empezando con la PEACE Foundation. Este apoyo más tarde se ampliaría y expandiría.

 

En resumen, la división ND y la posterior erosión de la hegemonía ND en los movimientos sociales rurales coincidió con otros cambios políticos en el frente rural que, tomados en su conjunto, tuvieron un impacto profundo y de amplio alcance sobre la dinámica política en los movimientos rurales sociales y entre estos y el estado. El proceso CARP sería un importante contexto y objeto de esta dinámica política estado-sociedad. Estos actores políticos y los procesos y resultados institucionales CARP darían forma y volverían a hacerlo unos a otros conforme avanza el tiempo.

 

El periodo post-1992 estuvo marcado por la proliferación de organizaciones autónomas en el movimiento social rural –en parte debido a los amplios realineamientos de diferentes organizaciones de izquierda y centroizquierda-. El grado de influencia de estas organizaciones campesinas causaría en parte los muy desigual y diversos, pero relativamente positivos resultados de la aplicación del CARP desde 1992 en adelante. Es por tanto importante analizar este tipo de movimientos con detalle. Tras la elección de Ramos a mediados de 1992, la CPAR fue disuelta, principalmente porque cerca de la mitad de sus organizaciones miembro habían optado por apoyar la candidatura presidencial de Ramos, aunque este hiciese campaña por un límite de retención de 50 hectáreas para la tierra (Franco, 1999a).[27] (La ley establece que un terrateniente puede conservar solo 5 hectáreas de tierra. Este límite legal tiene diversos “tecnicismos” por los que un terrateniente puede aumentar su área conservada; véase Putzel, 1992. Aumentar el límite de retención a 50 hectáreas, sin embargo, excluiría automáticamente a la mayor parte de las tierras agrícolas del país de la reforma de la tierra). La desaparición del CPAR y la división del ND creó a su vez una oportunidad para realinamientos dentro de los amplios movimientos campesinos de izquierda y centroizquierda y la comunidad de ONG. Se formó una coalición de ONG y organizaciones campesinas, el Partnership for Agrarian

Reform and Rural Development Services (PARRDS), que unió a varias antiguas organizaciones ND (por ejemplo el DKMP y la PEACE Foundation), incluyendo a los “demócratas populares”[28] y el grupo independiente socialista BISIG,[29] más otros grupos autónomos. Además, varias asociaciones en todo el espectro político empezaron a cooperar en la defensa de algunos temas políticos a pesar de la ausencia de coaliciones organizativas formales.

 

Además, durante este periodo otras organizaciones campesinas progresistas no-ND se hicieron más fuertes y más extensas –el PAKISAMA  (Pambansang Kilusan ng mga Samahang Magsasaka, Movimiento Nacional de Asociaciones de Granjeros), por ejemplo, que se identificaba con el grupo político socialdemócrata en sentido amplio-. El PAKISAMA formó equipo con una enorme y entonces bien financiada red nacional de ONG rurales: PhilDHRRA (Philippine Partnership for the Development of Human Resources in Rural

Areas).[30] La ruptura de CPAR también liberó a su red de la obligación de atenerse a la campaña del CPAR de completa y perpetua oposición al CARP. Inmediatamente después de la ruptura del CPAR, la red empezó a involucrar a la nueva dirección del DAR encabezada por Ernesto Garilao, él mismo identificado con la comunidad socialdemócrata en sentido amplio, sobre el tema de la reforma de la tierra (véase Liamzon, 1996).

 

Las organizaciones del movimiento social rural socialdemócratico, generosamente financiadas por las agencias de desarrollo europeas católicas, tuvieron su mayor presencia por toda la nación y llevaron a cabo su campaña política más constante y sostenida por la reforma de la tierra a mediados de los 90. Durante ese periodo, formaron una coalición nacional llamada ¡Reforma Agraria Ahora! [Agrarian Reform Now!], o AR Now! Este grupo tenía una buena financiación y estaba dirigido por un cuerpo de activistas urbanos comprometido, con talento y articulado. Esta red llegó a ser influente organizativa y políticamente en Luzón Sur, parte de Mindanao Central y partes del sur y norte de Filipinas, pero el grado de su influencia organizativa y política en el nivel provincial en estas regiones era, de nuevo, diverso y desigual. La campaña apoyada nacional e internacionalmente por el caso agrario local de Mapalad (Bukidnon) había sido un punto de reunión crucial para la coalición (véase Quitoriano, 2000). En 2000, sin embargo, la red empezó a tener problemas de financiación cuando la Ford Foundation, Cordaid y Misereor redujeron radicalmente su apoyo –o en algunos casos lo pararon completamente-. Esta repentina reducción de la financiación afectaría gravemente su capacidad para seguir organizando trabajo entre los campesinos por la reforma de la tierra y para mantener una defensa a nivel nacional. A principios de 2003, las diferencias personales entre los líderes nacionales del PAKISAMA provocaron una mayor parálisis y contratiempos para la red.[31] Una organización miembro de AR Now!, Task Force Mapalad (TFM), continuaría buena parte del trabajo de la red, pero a una escala limitada y principalmente en la provincia de Negros Occidental.[32] TFM, anteriormente financiada por la canadiense CIDA y más tarde por la holandesa ICCO, es una organización inusual (para los estándares filipinos): es una entidad organizativa híbrida ONG-campesina, con un gran soporte en los campesinos pobres pero con roles de liderazgo ejercidos por profesionales urbanos. En 2006, disfrutando de una generosa financiación de ICCO, entre otros, TFM buscaba la expansión de su trabajo en áreas fuera de Negros Occidental.

En 2000, se produjeron más reconfiguraciones en los movimientos campesinos y las filas de sus aliados directamente comprometidos en la lucha por la reforma de la tierra. Estas se realizaron en parte internamente (por conflictos ideológicos e institucionales e incluso diferencias personales) y en parte influenciados externamente (por realineaciones de actores estatales en diferentes secciones de los movimientos sociales rurales en sentido amplio). Para esta época, el DKMP se había debilitado seriamente debido a numerosas defecciones internas de sus organizaciones miembro, en parte causado por diferencias personales. Además, el líder del DKMP, Jaime Tadeo, fue nombrado por el expressidente Joseph Estrada miembro del consejo de dirección del Banco de Tierras de las Filipinas [Land Bank of the Philippines] (LBP). Este nombramiento impidió que Tadeo fuese un crítico franco de las políticas agrarias del gobierno. Pero la mayoría de los cuadros que escaparon del movimiento ND en 1992-1993 hacía mucho que tenían planeado desarrollar una variedad diferente de movimiento social rural, al menos en el contexto de las Filipinas durante ese periodo. A diferencia de muchos otros grupos e individuos que abandonaron el movimiento maoísta, los grupos asociados con el sector campesino no optaron por crear partidos comunistas. Estaban profundamente interesados por un marco de movimiento social no partidario, en el que son elementos constructivos críticos conceptos clave como “autonomía”, “democracia interna”, “rendición de cuentas liderazgo-membresía”, “liderazgo policéntrico”, entre otros.[33]

 

Sus serias aspiraciones de crear este tipo de movimiento, añadido a la comprensión de que la estructura organizativa del DKMP, su orientación política y liderazgo atrincherado no coincidían con lo que querían, llevaron a estos gurpos y a líderes campesinos locales surgidos recientemente a seguir la renovación de su movimiento social fuera del DKMP. En la segunda mitad de los 90, la mayor parte de las organizaciones miembro del DKMP se habían distanciado lentamente de su federación nacional. Más tarde gravitarían unas con otras en una comunidad política poco definida. Y esta iniciativa llevaría a la formación oficial de UNORKA. El nacimiento formal de UNORKA en 2000, y el formar equipo con la red de la PEACE Foundation, proporcionó un gran impulso en la campaña nacional por la reforma de la tierra. Lo que se disparó aún más cuando la agencia holandesa ICCO decidió dar apoyo una vez más a las campañas por la reforma de la tierra y ofreció apoyo a PEACE y a UNORKA. UNORKA se convirtió rápidamente en un movimiento campesino robusto de nuevo tipo. Es un movimiento social rural, o red política, muy policéntrico, con sus grupos locales miembros siendo ellos mismos centros de poder. Además está muy centrado en la reforma de la tierra. En 2001, UNORKA había llegado a estar comprometida directamente en la lucha por la redistribución de la tierra de unas 200.000 hectáreas y en 500 disputas legales implicando al menos a 90.000 hogares rurales pobres sin tierra (o alrededor de medio millón de personas), una escala sin precedentes en la historia del movimiento campesino en el contexto del marco del CARP. En 2003, organizativa y políticamente, la influencia de UNORKA-PEACE se había sentido con importancia en virtualmente toda Luzón, Filipinas central y el anillo de plantaciones de Davao-Cotabato, aunque era desigual y variada entre y dentro de estas regiones. Pero esta red pudo posicionarse en áreas donde se estaban luchando “batallas” importantes por la reforma de la tierra, como la Península de Bondoc, en Luzón Central, en las provincias de Bicol (incluyendo Masbate y Camarines Sur), la isla de Negros y en el anillo de plantaciones de las provincias de Davao-Cotabato. En 2001, según entrevistas con varias organizaciones campesinas, ONG y funcionarios del DAR, y basándose en los registros del DAR y las ONG, aparece que la red UNORKA-PEACE tiene la extensión más amplia de influencia organizativa y política desde el punto de vista de la cantidad de tierra, número de litigios agrícolas y número de hogares campesinos directamente  comprometidos en la lucha por la reforma de la tiera dentro del marco reformista del CARP.[34]

 

Otros grupos campesinos, aunque con relativamente menor influencia en el contexto de las luchas por la tierra, aparecieron también durante este periodo. Uno de estos grupos es el PKSK (Pambansang Kilusan ng mga Samahan sa Kanayunan, Federación Nacional de Organizaciones en el Campo).[35] El PKSK traza su procedencia de su asociación con el grupo independiente socialista BISIG y sus ONG aliadas.[36] El KAISAHAN (Kaisahan Tungo sa Kaunlaran ng Kanayunan at Repormang Pansakahan o Unidad hacia el Desarrollo del Campo y la Reforma Agraria), una ONG especializada en asistencia legal a campesinos también apoyó la formación del PKSK. Organizativa y políticamente, una presencia importante del PKSK se ha sentido en las regiones 3, 4 y 8 y en algunas plantaciones en el sudoeste de Mindanao. De nuevo, como todas las demás organizaciones campesinas y ONG, el grado de su influencia organizativa y política es diverso y desigual entre estas regiones y dentro de ellas. Además, el PKSK tiende a centrar su trabajo en la defensa de una política relacionada con el gobernanza local dirigida a fortalecer el partido político electoral con el que se identifica estrechamente al PKSK, el Partido de Acción de los Ciudadanos o Akbayan.

 

Otro grupo que surgió durante este periodo es el Pambansang Katipunan ng Makabayang Magbubukid (PKMM, Federación Nacional de Campesinos Nacionalistas),  que es un movimiento campesino nacional relativamente dinámico asociado con el Kilusan para sa Pambansang Demokrasya (KPD, Movimiento para la Democracia Nacional). Tienen un enfoque nacional, pero su apoyo es más fuerte en Luzón Central, Negros, y algunas partes del norte de Mindanao.

 

Otro grupo constituido durante este periodo fue el KASAMAKA o Federación de Organizaciones Populares en el Campo (Kalipunan ng mga Samahaang Magsasaka sa Kanayunan). Este grupo es una mezcla de grupos campesinos comprometidos con la gestión del agua, la agricultura sostenible, la creación de cooperativas y la lucha por al reforma de la tierra.[37] Su orientación se puede rastrear por su relación con una red nacional de ONG, PhilNET-RDI (Red Filipina de Institutos de Desarrollo Rural [Philippine Network of Rural Development Institutes]), que es una ONG separada de la sección socioeconómica del PPI, otra gran ONG exND. Desde el punto de vista de las iniciativas relacionadas con la reforma de la tierra, esta red tiene una presencia importante en las regiones 6, 7, 8, 9 y 11. De nuevo, como el todas las demás redes, el grado de influencia política y organizativa de KASAMAKA-KA/PhilNET-RDI desde el punto de vista de la campaña de redistribución de la tierra es muy desigual dentro y entre estas regiones. Mientras tanto, KAMMPIL, basada en el sector del coco ha sido capaz de mantener algunas de sus bases de masas; tiene diversos grados de influencia en Luzón Sur, Filipinas Central y el sur y norte de Mindanao.[38] El BUKLOD (Bukluran ng Malayang Magbubukid, un grupo escindido del FFF) ha sido capaz de mantener su presencia en unas cuantas áreas de las regiones 4 y 5, pero llevando a cabo luchas por la reforma de la tierra menos importantes y con algunos problemas organizativos internos. La FFF, que ha seguido bajo el firme control de la familia Montemayor, es un defensor más o menos constante de la reforma de la tierra, con un liderazgo de perfil alto (los Montemayor) y ha sido capaz de mantener enclaves de seguidores leales en unas cuantas áreas del país.[39] Finalmente el AMA, que se ha identificado estrechamente con el (viejo) Partido Komunista ng Pilipinas (PKP), aunque a una escala mucho más reducida, entre una serie de divisiones internas. Han surgido además grupos de campesinos relativamente pequeños dentro del marco reformista del CARP a partir de la evolución de comunidades políticas exND. Uno de estos es el “Makabayan”, que se identifica con uno de los grupos originalmente asociados con el “tercer bloque” que más tarde se fusionó con el dinámico movimiento político de base sindical Sanlakas. Otro es el PKMP, que es una organización campesina conectada con algunos cuadros exCPP que se unieron primero al bloque maoísta en la división de 1993 pero que más tarde fueron expulsados. Posteriormente ayudaron a formar el KPD. Estos cuadros organizaron más tarde algunas ONG de servicios, y junto con el PKMP han centrado su trabajo en temas internacionales como el comercio agrícola neoliberal.

 

El PPI mismo ha seguido ayudando a grupos campesinos locales dispersos en sus campañas de reclamación dentro del marco del CARP, particularmente en algunas áreas en Luzón Central, Sur Tagalo y Mindanao Central; algunos grupos con los que ha trabajado incluyen partes supervivientes del DKMP,[40] así como lo que queda del FFF. El PPI hizo diversos intentos infructuosos de construir coaliciones amplias de organizaciones de carácter rural, entre las que se encuentra Kilos-Saka, que es una coalición que se centra en problemas de política relacionados con la agricultura. Por razones legales vinculadas a la división de 1992-1993, el PPI tomó un nuevo nombre corporativo e identidad en 2005: Centro Saka, Inc. (CSI).

 

Además, el Philippine Development Institute [Instituto Filipino de Desarrollo] (PDI), una ONG que se creó originalmente para hacer trabajo de asistencia y rehabilitación en comunidades adversamente afectadas por la erupción del volcán Pinatubo a principios de los 90, extendió su trabajo para incluir la reforma agraria en Luzón Central, y ha ayudado a establecer una organización de carácter regional llamada Nagkakaisang Magsasaka sa Gitnang Luson

(NMGL, Granjeros Unidos en Luzón Central). Y la Kasangyahan Foundation, Inc. (KFI) sigue trabajando con algunas plantaciones de caucho en tierras reformadas en Mindanao Sudoeste.

 

Finalmente, hay otras ONG que, aunque no se comprometen en el trabajo organizativo directo y en movilizaciones políticas con campesinos, han interpretado roles importantes en la lucha por la reforma de la tierra. KAISAHAN y Saligan son dos grupos que proporcionan asistencia legal a campesinos en lucha por la tierra dentro del marco reformista del CARP.[41] Mientras tanto, tres grandes ONG siguen llevando a cabo investigaciones sistemáticas relacionadas con la reforma de la tierra: PPI (más tarde CSI), Management and Organizational Development for Empwerment (MODE) y AFRIM. En diferente grado, diversas organizaciones campesinas trabajan con estas ONG. La mayor parte de las ONG están financiadas por la agencia holandesa ICCO. En 2005, estos grupos apoyados por ICCO formaron una coalición laxa llamada “Kilos AR” encargada de coordinar campañas nacionales comunes. Desgraciadamente, sin embargo, en 2006, no hubo otras agencias de cooperación importantes (aparte de ICCO) que proporcionasen apoyo a las diversas organizaciones trabajando sobre la reforma agraria en Filipinas. Esto deja a los esfuerzos del movimiento social y la sociedad civil en particular y a la campaña por la reforma de la tierra en general en una situación precaria y muy incierta: si ICCO decidiese retirar su financiación de las campañas por la reforma de la tierra, el efecto adverso en los esfuerzos de reforma redistributiva a favor de los pobres en el país sería de largo alcance. La progresiva tendencia en ICCO desde 2006 en adelante hacia más “proyectos orientados al desarrollo” como opuestos a las campañas intrínsecamente políticas de reforma redistributiva está empezando a  hacer sonar las alarmas entre muchos activistas rurales. Aunque no hay duda de que estas organizaciones están bien enraizadas y por tanto podrían seguir existiendo de alguna manera incluso aunque desapareciese la financiación exterior, su capacidad como defensores de la reforma nacional se vería sin duda adversamente afectada.

 

Es importante tener en cuenta que desde la DAR de Garilao, las viejas organizaciones campesinas cooptadas por el estado que utilizó el pasado liderazgo conservador del DAR han quedado casi completamente aisladas y relegadas a la periferia del proceso de reforma de tierras.

 

Estos diversos grupos campesinos se relacionan unos con otros con una variedad de vías fraternales, formales e informales. Formalmente, los grupos campesinos más importantes políticamente que participan en la agenda de reforma de la tierra del estado (UNORKA, PAKISAMA y PKSK) están unidas organizativamente dentro de un partido político electoral (esto es, El Partido de Acción de los Ciudadanos o Akbayan).  Formado por diversos grupos políticos de izquierda no identificados ni con los grupos maoístas ni con los leninistas, Akbayan ha conseguido asientos en el Congreso y numerosos puestos en los gobiernos locales. Una de sus agendas política estratégica es la reforma de la tierra, y entre sus fuentes de apoyo políticas y electorales más fuertes están los miembros y simpatizantes de las tres grandes asociaciones campesinas citadas arriba. Por tanto, a pesar de las animosidades por motivos históricos e ideológicos entre estos tres grupos campesinos, siguen pudiendo discutir y seguir agendas comunes y acciones facilitadas por el marco institucional de Akbayan. En un sentido más amplio, los tres grupos campesinos mencionados arriba, más otras organizaciones campesinas, han debatido y convergido en temas políticos comunes y lanzado acciones colectivas comunes entre 1988 y 2002 a través de diversos mecanismos de interrelación estado-sociedad, como el “Project 40 Now” entre 1995 y 198 y el “Task Force Fast-Track” en 2000.

 

Sin embargo, debido a diversas diferencias históricas, ideológicas y políticas entre estos diferentes grupos campesinos y sus aliados, las relaciones entre ellos han seguido estando llenas de tensión, y se han mantenido las divisiones. Las tensiones sobre el territorio (tanto político como geográfico) y la competición por fondos cada vez menores procedentes del extranjero siguen alimentando estas animosidades entre los diversos grupos y sus ONG aliadas. Desde 2003, ha habido diversos esfuerzos para organizar coaliciones más amplias de organizaciones campesinas y ONG, pero sin mucho éxito. Discutiblemente, las dos únicas perspectivas para una coalición campesina estable e ideológica y políticamente estable son el Labang ng Masa (LnM, Lucha de las Masas), que tiene movimientos políticos como su base, y Kilos-AR, que tiene ONG como su principal base. Bajo ataque por parte de los maoístas (que empezaron a asesinar a alguno de los líderes de otros grupos izquierdistas) por una parte, y en medio de la crisis de gobernanza nacional en 2005, con la Presidente Arroyo acusada de corrupción masiva y fraude electoral por otra, todas las organizaciones políticas de izquierda no maoístas y otras ONG y movimientos sociales autónomos se unieron para forjar una unidad histórica: Laban ng Masa. Presidida por activistas de izquierda y un académico, el antiguo presidente de la Universidad de Filipinas Francisco Nemenzo, Laban ng Masa ha estado intentando desarrollar una especie de alternativa progresista que se encontraría en algún sitio entre la administración de Arroyo y el partido comunista maoísta. Si Laban ng Masa llegará a ser o no un actor político importante y viable y hasta qué punto se verá pronto. Una importante coalición multisectorial reciente ha estado encabezada por PARRDS y UNORKA junto con Kilos-AR en su trabajo particular con la políticamente influyente Conferencia de Obispos Católicos de las Filipinas (CBCP por sus siglas en inglés). Respondiendo a varios problemas urgentes relacionados con la reforma agraria, en parte provocados por el asesinato del líder de UNORKA Eric Cabanit en abril de 2006, y el continuo asesinato de activistas campesinos en todo el país, el CBCP decidió (re)convocar su Congreso Rural Nacional (NRC) en enero de 2008 (el primer NRC lo convocó el CBCP en 1967) principalmente para activar el apoyo de la Iglesia a la lucha campesina por la tierra, los alimentos y la dignidad.

 

Como resultado del surgimiento de estas varias formaciones de organizaciones campesinas autónomas, ONG y movimientos políticos, combinada con la extendida erosión de la influencia del CPP tanto dentro del círculo del movimiento progresista como en la política general más generalmente, se ha dado una era marcada por los movimientos sociales rurales militantes pero pragmáticos. Esto ha tenido un impacto positivo sobre la aplicación del CARP.

 

Hay, sin embargo, debilidades comunes entre estas organizaciones campesinas y sus aliados, ademásde su continuada fragmentación relativa: en primer lugar, sus estrategias políticas están excesivamente centradas en la expropiación de grandes terrenos privados en el ámbito del CARP. Un énfasis excesivo sobre este tipo de tierra ha sido, en la mayor parte de las ocasiones, a costa de otros temas cruciales como la redistribución de tierras públicas y la reforma de la aparcería mediante arrendamiento. La aceptación explícita o implícita entre la mayor parte de los movimientos rurales sociales de la idea equivocada de que la reforma redistributiva no se da en las tierras públicas y el arrendamiento explica en gran parte la falta de atención dada a estos temas. La falta de una atención sistemática a los terrenos “perdidos” dentro del ámbito del CARP es también común a estas organizaciones. Estas asociaciones campesinas implican al estado solo en temas políticos que están incluidos en el ámbito de la política oficial, como los terrenos incluidos en los objetivos oficiales de redistribución de tierras. Esto explica la ausencia de cualquier protesta importante, coherente y sostenida por parte de los grupos campesinos y las ONG contra la exclusión de enormes cantidades de tierra del ámbito de redistribución oficial. Además, estos grupos campesinos y ONG generalmente prestan atención solo a los terrenos específicos en los que pueden intervenir directamente, que son, en general, aquellas áreas incluidas en sus proyectos con financiación exterior; tienden a perder de vista su rol estratégico en el reto (político) más amplio de resolver la cuestión de la tierra en la sociedad en su conjunto. Además, entre y dentro de estas organizaciones y redes, las estrategias políticas sobre cómo llevar a efecto campañas efectivas a favor de la reforma de la tierra difieren bastante notablemente. Un caso extremo es el KMP, que continúa manteniendo su marco “exponer y oponer” “la genuina reforma agraria se aplicará tras la toma del poder del estado por la alianza obrero-campesina”. Por tanto no apoya el CARP y trabaja por el contrario para minarlo. Como tal, su estrategia se centra en el trabajo con los medios de comunicación y establecer una red política, nacional e internacionalmente, capitalizando casos negativos de reforma de la tierra cuidadosamente seleccionados que tengan un gran valor político para convencer al público nacional e internacional de que el CARP es “proterrateniente” y “anticampesino”. Esto explica sus campañas nacionales/internacionales intermitentes como la que implica a la Hacienda Looc en Batangas. No obstante, unos pocos grupos campesinos asociados con el KMP han trabajado en realidad dentro el CARP por logros de reforma redistributiva.[42]

 

El otro extremo es más una tendencia que una estrategia sistemática (y no hay realmente ningún grupo campesino específico o ONG que coincida con ella general y permanentemente): organizaciones tradicionales y conservadoras dependientes de unos cuantos líderes carismáticos bien conectados y personal de ONG para seguir los casos en varias oficinas gubernamentales y del DAR, sin usar formas militantes de acción y evitando la confrontación con los funcionarios del estado. Estos hacen uso de lo que peyorativamente se denomina una “estrategia de perseguir papeles” equivaliendo al mero seguimiento del paradero de un caso y sus documentos. Apoyan plenamente la idea equivocada de algunos funcionarios de DAR de “asociación libre de conflictos” conseguida mediante diálogos pacíficos y negociaciones amistosas. El trabajo organizativo y de base en este tipo de estrategia es poco sistemático y esporádico. Algunas organizaciones campesinas y sus ONG aliadas mencionadas anteriormente han demostrado esta tendencia de tanto en tanto.

 

Al final, lo que importa no es solo la cantidad de organizaciones campesinas sino también su “calidad”. “Calidad” significa aquí un alto grado de los cimientos gemelos de poder organizativo campesino expuesto en el Capítulo 1 –autonomía y capacidad- en relación a la tarea de impulsar la redistribución de tierras. Esto se demuestra en parte en el grado de influencia política y organizativa que tengan.

En general, y desde un punto de vista histórico más largo, a pesar de la alentadora aparición de organizaciones campesinas y ONG militantes pero pragmáticas, las filas de aquellos que se implican en un trabajo continuado y coherente sobre la reforma de la tierra sigue siendo delgada y débil en relación al reto hercúleo de la reforma redistributiva de la tierra.

[1] Refer to Constantino (1975), Agoncillo (1965), Ileto (1979), and Kerkvliet (1977).

[2] As, for example, in the case of the PKM, Pambansang Katipunan ng Magbubukid, or

National Council of Peasants. Refer to the autobiographical book Tatang (1988)

for enlightening experiences in this regard from the 1920s through the 1970s.

Kerkvliet (1977) offers excellent empirical and theoretical analyses relevant to the

point made here.

[3] The FFF was founded by Jeremias Montemayor, a lawyer. For more general

discussion on this theme, refer to Contantino and Constantino (1978), Ileto (1979),

Franco (1994), and Huizer (1972).

[4] For theoretical background, see Tilly (1984). For scholarly studies on the historical

process of state building in the Philippines, refer to Abinales (2000) and Hutchcroft

(2000). For the most comprehensive studies on “everyday forms of peasant

resistance” in the Philippines, refer to the various works of Kerkvliet (1977, 1990,

1993) and Scott and Kerkvliet (1986).

[5] For a fi rst-hand account, refer to the autobiographical book of Felicisimo “Ka

Memong” Patayan (Patayan, 1998), a veteran FFF leader who was recruited to

radical left-wing politics and eventually joined the ND movement. He later cofounded

KMP, and later, DKMP.

[6] Franco (1994, 2001b) traces the early initiatives in this regard and offers excellent

analyses.

[7] For general background on the NGO phenomenon in the Philippines, refer to the

scholarly works of Clarke (1998), Silliman and Noble (1998), and Hilhorst (2003).

[8] Other rural-oriented legal ND movements are the peasant women’s group

AMIHAN (see Lindio-McGovern, 1997), the National Federation of Sugar Workers

(NFSW, see the various works of Rosanne Rutten: 2000a, 2000b, 1996) and the

fi sherfolk organization PAMALAKAYA (Pambansang Pederasyon ng Maliliit na

Mamamalakaya ng Pilipinas or National Federation of Subsistence Fisherfolk of the

Philippines; see Putzel, 1995).

[9] See KMP (1986a, 1986b, 1988).

[10] For excellent analyses of this political process, refer to Lara (1986), Lara and

Morales (1990), Riedinger (1995), Kasuya (1995), and Putzel (1992).

[11] For the various criticisms against CARP coming from the rural social movement

groups, refer to Lara (1986), Lara and Morales (1990), and CPAR (1988), and

compare these to the earlier proposals by some of these groups: KMP (1986a,

1986b, 1988) and CPAR (1988, 1989, 1990).

[12] Basilio Propongo, co-founder of the Small Farmers’ Association of Negros (SFAN),

KMP’s Vice-Chairman for the Visayas (1985–1990), and KMP’s Secretary-General

(1990–1993). He is a small rice farmer from Barangay Guintorilan, San Enrique,

Negros Occidental. Data are also taken from the minutes of the KMP “Expanded”

National Council meeting in early 1992 (KMP, 1992a, see also 1992b, 1993, 1991).

[13] Scholarly studies that inquire into the series of land occupation initiatives during

the second half of the 1980s and also address the role of the ND movement are

Kerkvliet (1993), Putzel (1995), and Canlas (1992, 1994). Refer also to Padilla (1990),

Rutten (2000a, 2000b), Hawes (1990), and Borras (1999: 52–59). The author also

directly participated in most of the major assessment conferences conducted by

KMP and its NGO allies with regard the land occupation experience.

[14] Refer to a local case study in Bicol in Padilla (1990).

[15] Various interviews with Ka Taning (pseudonym), Head of the National Peasant

Secretariat (NPS) of the CPP from 1988 to 1993. The question of land and tenancy

reform in the context of communist insurgents’ revolution is not new and distinct

to the Philippine experience. It is a question confronted by most communist

movements in developing countries, as in the case of the Vietnamese communist

movement before its victory in 1953. As White (1983) explained “Always, in the

end, the land policy is subordinated to the [insurgents’] military agenda,” where

such a campaign must only be launched in liberated areas and must be selective:

“sparing landlords and rich peasants who cooperate.” Furthermore, White

explained that “part of the success of the 1953 land rent reduction campaign was

the fact there was no signifi cant land and tenancy reform policy that the Bao Dai

government could offer to the peasants.” White’s conclusion throws light on the

Philippine experience, where in fact the government has something relatively

signifi cant to offer to the peasants.

[16] For example, refer to Putzel (1992), Riedinger (1995), and Lara and Morales (1990)

for analyses of the role played by KMP during the policy debates in the 1986

Constitutional Commission and the CARP policymaking in 1987–1988.

[17] The NPS’s strategy was outlined in an essay and was popularly referred to as the

“September Thesis”; for a summary, see Franco (2001b).

[18] KMP (1992a, 1992b). Some data for this study are also based on various interviews

with Ka Taning and other veteran NPS cadres.

[19] Refer to Franco’s (2001b) revealing account and analysis of the ND movement’s

infl uence within the PEACE network from 1977 onward, with fresh historical and

empirical data not published previously in any form. Franco’s insights are not

only related and relevant to PEACE and its network members but also extremely

important for a fuller understanding of the history and evolution of the ND social

movements, rural and urban, in the Philippines.

[20] Interviews with Ka Taning, and other veteran community organizers directly

involved in the trailblazing work of the NPS, for example, Ernest Reyes, Danny

Mendoza, Ruben Esquejo, and Arnel Caravana. KMP (1992a) also provides insights

in terms of actual quantitative data on membership and number of barangays and

municipalities covered by the KMP and the NPS work during the reorientation

campaign.

[21] Interview with Ka Taning; CPP (1993a, 1993b, 1989, 1988).

[22] See also CPP (1993a, 1993b).

[23] Data and information about the 1992–1993 split are drawn from a variety of

internal documents, including KMP (1991, 1992a, 1992b, 1993).

[24] Refer also to Rocamora (1994), Weekley (2001), Reid (2000), and Abinales (2001).

[25] Data and information for the DKMP are drawn from a variety of sources, including

DKMP (1993, 1995a) and KMP (1993). The author actively participated in the

earlier consolidation of DKMP from 1993 to 1996.

[26] Refer to the various internal documents of DKMP (1993, 1995a, 1995b).

[27] Refer also to CPAR (1992), Putzel (1995, 1998), and Franco (1999a).

[28] The political movement co-founded by Horacio Morales Jr. and colleagues, such

as Edicio de la Torre, Gerry Bulatao, Oscar Francisco, Isagani Serrano, and Joel

Rocamora. It started as a “special political project” within the ND movement but

later became an independent political force. It has been infl uential in setting up a

number of other NGOs, including the Philippine Rural Reconstruction Movement

or PRRM (which was originally founded in the early 1950s but was re-invigorated

and reconstituted in 1986), the Education for Life Foundation, and the Institute for

Popular Democracy. Refer to Clarke (1998) for a background on PRRM.

[29] For a background on this group, refer to Boudreau (2001).

[30] See PAKISAMA (1996), PhilDHRRA (1997), and Riedinger (1995).

[31] Information on these are drawn from various informal discussions within the NGO

community. Specifi c validation during the interview with Egad Ligon, formerly of

the PAKISAMA secretariat, is also important. Other key PAKISAMA leaders were

interviewed, including Ka Aning Loza, president.

[32] Interview with Armando Jarilla, Task Force Mapalad Land Reform Campaign

consultant. Infl uential on this group is former DAR undersecretary (from the

Garilao time) Jose Olano (see, e.g., Olano, 2001).

[33] Interviews with several key cadres from the ex-ND peasant community. Other key

data and information were directly observed by the author.

[34] UNORKA (2001a, 2000a). Interview with DAR Secretaries Garilao and Morales

and DAR Undersecretaries Bulatao, Navarro, and Nieto.

[35] Interview with Ka Cenon, Secretary-General, PKSK.

[36] Their most important NGO ally is CARET (Center for Agrarian Reform,

Empowerment and Transformation).

[37] Interview with Vic Ojano, chairperson of KASAMA-KA.

[38] Interview with Romulo Tapayan, Secretary-General of KAMMPIL.

[39] Interview with BUKLOD leader Ka Memo Palomera.

[40] Especially after Tadeo was ousted from the LBP board of directors a year after

Macapagal-Arroyo came to power; DKMP would, a few years later, rename itself

Paragos.

[41] Another NGO involved in this type of work is SENTRA (Sentro para sa Tunay na

Repormang Agraryo or Center for Genuine Agrarian Reform), which works closely

only with KMP. In 2001, another NGO of this orientation, the Agrarian Justice Fund

(AJF) was established by people like Conrado Navarro and Wigberto Tañada.

[42] One example is local chapters of KMP in Eastern Visayas. This assertion is based

on interviews with some of their leaders in 2001.

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Acerca de Carlos Valmaseda

Trabajo como bibliotecario en el Instituto Cervantes. Tras vivir en Moscú y Manila actualmente resido en Nueva Delhi.
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