Un resumen de las conclusiones de varios capítulos del libro Pro-poor land reform de Jun Borras

[Publicado en 2013]

Capítulo 2

Este capítulo presenta una visión general de las estructuras socioeconómicas e instituciones sociopolíticas de las Filipinas, centrándose en la estructura agraria, que es tanto el contexto como el objeto de la investigación empírica de este estudio. Muestra que la demanda popular de reformas de la tierra y el arrendamiento han sido importantes en el discurso político del país durante el pasado siglo, y que el estado filipino respondió a esta demanda con una combinación de reformas limitadas en el arrendamiento y la tierra, y las colonizaciones combinadas con la cooptación y la represión. Las demandas y los logros reales de las reformas redistributivas, sin embargo se han visto restringidas con el tiempo, llevando al actual programa de redistribución total de la tierra (CARP). En 2006, el CARP proclamó oficialmente que había redistribuido casi 6 millones de hectáreas de tierra a más de 3 millones de hogares campesinos. Si esto es cierto, supone casi la mitad de la totalidad de las tierras agrícolas del país y dos quintas partes del total de hogares rurales respectivamente. Este resultado nacionalmente agregado de redistribución de tierra cae por debajo de las proyecciones optimistas y las afirmaciones de sus ardientes partidarios, pero también llega significativamente más allá de las predicciones pesimistas y afirmaciones de los críticos del CARP.

Pero estos datos han sido cuestionados, y a las críticas no les falta una base sólida, a pesar de ser poco sistemáticas. En el próximo capítulo se revelará que el probable resultado real de la redistribución de tierra es probable que sea mucho menor que las afirmaciones oficiales. Mientras tanto, el capítulo 2 ha mostrado que las tasas de crecimiento de la población siguen siendo muy altas, y la tierra de frontera se ha agotado –al mismo tiempo que la reestructuración global agraria ha tenido un impacto bastante negativo sobre el sector agrícola filipino-. Esto es probable que disminuya incluso aún más cualquier posible impacto positivo del parcial pero significativo de la reforma de la tierra. Una comprensión más plena de este resultado oficiamente presentado del CARP requiere una investigación cuidadosa en las partes desagregadas de los datos oficiales, para revelar los procesos y resultados reales en el nivel más local, incluyendo aquellos datos no captados por el gobierno. Guiado por las discusiones teóricas en la introducción y el capítulo 1, y siguiendo el objetivo central de este estudio, los siguientes capítulos realizarán una investigación más empírica.

 

Capítulo 3

Hay varias estrategias de transferencia de tierras amparadas por la ley estatal oficial de reforma de tierra así como las introducidas mediante la iniciativa del Banco Mundial que se incluyeron en el cumplimiento de distribución de la tierra del CARP. Se ha demostrado en este capítulo, sin embargo, que es erróneo contarlas como un logro redistributivo en la reforma de la tierra. Debemos considerar estas políticas y resultados como no redistributivos porque no hubo una transferencia real de riqueza y poder desde los que poseen tierra a las clases sin tierra o casi sin tierra –lo que significa que no hubo una reforma real a favor de los pobres en las relaciones actualmente existentes sociales y de producción-. Las pruebas reunidas en este capítulo bastan para justificar la creencia de que el alcance del cumplimiento de la reforma redistributiva de tierra en el país está muy por debajo de las afirmaciones oficiales. Hay algunas estrategias de transferencia de tierras que no constituyen una reforma redistributiva real. Además, los hallazgos en este capítulo apoyan la reciente observación de Putzel sobre las estrategias de transferencia de tierra MLAR (Market-Led Agrarian Reform, Reforma Agraria dirigida por el mercado) en Filipinas. Dijo,

 

El modelo del Banco [Mundial] proporciona una justificación conveniente para el movimiento hacia transferencias voluntarias de tierra. Como ignora las dimensiones institucionales y políticas del mercado, puede ofrecer poca esperanza para la aceleración de la reforma redistributiva en el país; en cambio, parece estar ganando influencia precisamente como un medio para desinflar ulteriores esfuerzos de reforma redistributiva (2002: 224-225).

Capítulo 4

Este capitulo analizó las pruebas que muestran que parte del cumplimiento de reforma de tierras oficialmente publicado de hecho constituye un logro en la reforma redistributiva, a pesar de si se aceptan popularmente como tales o no. Bajo ciertas condiciones, estos resultados del CARP se produjeron mediante diferentes modalidades de adquisición y distribución en diferentes categorías de derechos de propiedad de la tierra: por ejemplo, tanto en las tierras públicas como las privadas y tanto en los programas del DAR como en los del DENR. Específicamente, las reformas redistributivas se consiguieron mediante los modos de transferencias de tierra de Adquisición Forzada (AF) y de Operación de Transferencia de Tierra (OTT), mediante “voluntarismo coercitivo” a través de la estrategia de Oferta de Venta Voluntaria (OVV), mediante la redistribución de terrenos propiedad de instituciones financieras públicas y de tierras públicas mediante los diversos programas bajo el DAR y el DENR (esto es, los programas KKK, colonización, A&D y CBFM).

 

Este tipo de resultado se produjo también mediante el programa de reforma de los arrendamientos. Además, los resultados que constituyen reforma redistributiva se consiguieron en tipos de propiedad de la teirra que estaban formalmente clasificados como excluidos del proceso de reformas, y así entendido popularmente, incluyendo estanques de peces, reservas militares e instalaciones educativas.

La reforma redistributiva conseguida hasta ahora mediante el proceso del CARP ha sido importante por escala, y aunque es improbable llegar a las proyecciones optimistas y las afirmaciones actuales de algunos de sus partidarios oficiales, ciertamente ha sobrepasado las previsiones pesimistas previas de sus críticos. Finalmente, los resultados redistributivos del CARP han sido desiguales y diversos entre los diferentes componentes políticos y modalidades de adquisición de tierras de la política de reforma de la tierra, entre las diferentes regiones y a lo largo del tiempo. La naturaleza y el alcance de los resultados redistributivos del CARP en la redistribución de la tierra están muy influenciados por la naturaleza y extensión de la coalición proreforma estado-sociedad que ha estado presionando por este tipo de reforma. Esto se discutirá en el siguiente capítulo.

Capítulo 5

Este capítulo presentó pruebas que muestran que la naturaleza y extensión de los resultados de la redistribución de tierras del CARP están muy influenciados por la naturaleza y extensión de la coalición proreforma estado-sociedad presionando para esta reforma de la tierra. Mostró la importancia de movimientos rurales sociales autónomos en la lucha por una reforma de la tierra redistributiva. Pero el capítulo también ha demostrado que por ellos mismos los movimientos rurales sociales no son suficiente para conseguir un mayor grado de éxito en las campañas de redistribución de la tierra. Las iniciativas reformistas por parte de actores estatales surgidos autónomamente con el tiempo y que se demostraron importantes en el ulterior cambio en la implementación del CARP hacia un mayor reformismo. No obstante, las pruebas presentadas muestran las limitaciones intrínsecas de los reformistas estatales. El capítulo ha demostrado que en el caso del CARP, la interacción simbiótica entre reformistas estatales “desde arriba” y movimientos sociales rurales “desde abajo” es la estrategia más prometedora para conseguir un mayor grado de aplicación exitosa de la reforma redistributiva de la tierra. Esto quedó demostrado durante el periodo 1992-2000.

Esta estrategia ha sido popularmente conocida en las Filipinas como la “estrategia bibingka” (Borras, 1999, 2001; Franco, en preparación). Jonathan Fox (1993) se refiere a ella como la “estrategia bocadillo” en el contexto del México rural. No obstante, forjar una coalición así no garantiza automáticamente una redistribución de la tierra con éxito porque las fuerzas antireforma intentan bloquear el proceso de reforma mediante sus propias alianzas estado-sociedad. Es cuando  las fuerzas antireforma están fragmentadas  mientras las alianzas proreformas permanecen fuertes cuando las oportunidades de una redistribución de la tierra con éxito son más altas. La extensión de las alianzas estado-sociedad proreforma han sido muy desiguales y diversas a lo largo de las diferentes regiones goegráficas del país y en el tiempo. La debilidad más importante de esta estrategia es el hecho de que dependa de dos amplios conjuntos de actores, el estado y la sociedad civil, y cualquier cambio desfavorable –normalmente la disminución del interés reformista y las corrientes dentro del estado- puede paralizar la iniciativa de reforma de la tierra a pesar de acciones persistentes desde abajo por parte de las organizaciones campesinas y sus aliados (Franco y Borras, 2005). Esto queda demostrado por los periodos anteriores a 1992 y después del 2000 en Filipinas.

 


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Acerca de Carlos Valmaseda

Trabajo como bibliotecario en el Instituto Cervantes. Tras vivir en Moscú y Manila actualmente resido en Nueva Delhi.
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