La izquierda en el Tercer Mundo y el productivismo

[Abril de 2016]

Leí hace poco un artículo interesante de un nepalí que participó en la COP 21 de París. Era la primera vez que participaba en una cumbre de este estilo, y lo que más le llamó la atención fue el chalaneo para conseguir subvenciones para la adaptación al cambio climático. Subvenciones, se entiende, de los países ricos hacia los llamados LDC, less developed countries, países menos desarrollados. Desde su punto de vista, que comparto sin querer mitificar por ello los modos tradicionales de vida, el enfoque es completamente erróneo. Lo que hace falta es menos transferencia de tecnología del norte al sur y más transferencia cultural del sur al norte. Os traduzco un pequeño fragmento:
“Todos los países, especialmente los del Sur, ven el aumento del consumo de energía como el único camino a la prosperidad. Esto implica abandonar modos tradicionales de vida, sostenibles, que evolucionaron durante siglos de sabiduría legada de generación en generación. Esta sabiduría acumulada es hoy ignorada y menospreciada como “vías subdesarrolladas” o “las vías de los pobres”.
La transferencia de tecnología del Norte al Sur ha sido vista durante mucho tiempo como la vía para una vida mejor en las regiones menos desarrolladas del mundo. Pero incluso la mejor y más sostenible tecnología propuesta en París haría que Nepal fuese menos sostenible que lo es hoy, llevándonos por tanto en la dirección equivocada. De hecho, la transferencia cultural del Sur al Norte llevaría a ambos en una dirección más sostenible. En las sociedades tradicionales la eficiencia energética es muy valorada, y la conservación se considera más importante que la comodidad.
En última instancia, la necesidad de cambio es mayor en el Norte que en el Sur. El cambio hacia modos más sostenibles de vida -en los que el desarrollo y el crecimiento se vuelven menos importantes que la conservación y la sostenibilidad- no se conseguirán sin un cambio en las aspiraciones y una redefinción del modelo de desarrollo en todo el mundo.”
http://www.resilience.org/stories/2016-03-17/the-paris-climate-talks-a-nepali-view

En esta misma línea también me ha gustado mucho un artículo reciente aparecido en Rebelión de Horacio Machado Aráoz, haciendo una valoración crítica de la reciente y renqueante experiencia de la izquierda extractivista latinoamericana. Como ya os he comentado en alguna ocasión cada vez considero más a la izquierda una variante ligeramente menos dañina del modelo productivista capitalista, del que es hija natural. En este artículo se analiza con gran perspicacia sus contradicciones en el caso de América Latina en el marco de la etapa histórica de capitalismo senil que nos ha tocado vivir. Quizá queráis echarle un vistazo: Rebelion. El debate sobre el extractivismo en tiempos de resaca.
Cabe recordar, por cierto, que en el caso nepalí han sido los maoístas los que han llegado en los últimos años al gobierno. Seguro que tienen muy buenas intenciones, como la tienen los izquierdistas latinoamericanos, pero los maoístas que conozco son los más ridículamente productivistas y cabeza cuadradas entre las izquierdas asiáticas. Tristemente, me fío más de alguien como el autor del primer artículo que os citaba que de ellos.
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Acerca de Carlos Valmaseda

Trabajo como bibliotecario en el Instituto Cervantes. Tras vivir en Moscú y Manila actualmente resido en Nueva Delhi.
Esta entrada fue publicada en América Latina, Decrecimiento, Ecosocialismo, Política, Resiliencia. Guarda el enlace permanente.

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