Naturaleza y capital: entrevista con Paul Burkett

[Traducido en noviembre de 2016]

por Ben Campbell 12 de septiembre de 2013

Ben Campbell entrevisto a Paul Burkett, profesor de economía en la Universidad Estatal de Indiana  autor de Marx and Nature: A Red and Green Perspective, y Marxism and Ecological Economics: Toward a Red and Green Political Economy
 
A menudo se oye a los ecologistas criticar al marxismo por ser prometéico o productivista. ¿Cómo empezó esta concepción y por qué piensas que tergiversa la posición de Marx y Engels?
Procede de dos fuentes principales. Una fue el desarrollo del pensamiento ecologista en diferentes ramas de las ciencias sociales: no solamente la ecología profunda, sino también el desarrollo de pensamiento ecologista entre científicos políticos, sociólogos, feministas e incluso algunos pensadores neomarxistas, que han sido muy críticos con el llamado productivismo en Marx y Engels. En segundo lugar, hubo la experiencia real de las economías de tipo soviético y los daños medioambientales asociados. No puedo entrar ahora en la experiencia de la Unión Soviética en este punto, pero en esencia lo que creo que sucedió es que las circunstancias de la revolución fueron tales que se vieron forzados a desarrollar las fuerzas productivas de una forma esencialmente capitalista para competir y defenderse frente al capitalismo establecido.
Creo que otro aspecto es que en los escritos de Marx y Engels tienes mucho de lo que parece ser una alabanza casi incondicional del desarrollo capitalista de las fuerzas productivas en el creciente control de la humanidad sobre la naturaleza. Creo que es importante reconocer aquí que cuando Marx y Engels hablan del capitalismo desarrollando fuerzas productivas lo toman en gran manera como una situación empírica con la que la humanidad y los movimientos obreros tendrán que luchar. Intentaron desarrollar una visión del potencial para el desarrollo humano que fue creado por el desarrollo de las fuerzas productivas del capitalismo, ofreciendo al mismo tiempo un enfoque muy crítico a este desarrollo capitalista. Su enfoque era crítico no solo respecto a la explotación de los trabajadores, sino también con respecto a la forma en que el capitalismo trata a la naturaleza.
Hay tres puntos básicos que plantean ellos que quiero destacar. Lo primero es que, para Marx y Engels, la riqueza humana no se podía reducir al trabajo, siempre reconocieron la naturaleza como un componente intrínseco de la riqueza humana. Cuando Marx criticaba el programa de Gotha, una fusión propuesta de los partidos socialistas en Alemania, criticó muy rápidamente la frase según la cual “el trabajo es la fuente de toda riqueza” señalando inmediatamente que la riqueza no es simplemente el trabajo, que la “Naturaleza es igualmente la fuente de valores de uso”.
Segundo, en sus escritos Marx y Engels siempre señalaron que la producción humana, tanto bajo el capitalismo como bajo otros sistemas, está limitada por leyes naturales, físicas, biológicas e incluso ecológicas. Volveremos a este punto más tarde, pero el elemento ecológico (aunque no lo llaman así) es muy fuerte en los escritos de Marx y Engels.
El tercer punto es que Marx y Engels eran muy conscientes de la tendencia del desarrollo ecológicamente insostenible de las fuerza productivas a destruir la riqueza natural. Reconocían que esto era el resultado de una ruptura general con las leyes de la naturaleza necesarias para que la producción fuese sostenible, y desde su punto de vista esto era una consecuencia de las relaciones capitalistas de producción. En algunos de sus escritos Marx y Engels reconocían incluso la posibilidad de un cambio climático global inducido por el hombre. Además, las ciencias naturales fueron siempre un interés importante para Marx y Engels. Hasta qué punto se vieron involucrados con las ciencias naturales no ha sido reconocido en general hasta hace poco, pero está siendo revelado cada vez con más fuerza por recientes estudios.
Creo que lo importante es que no podemos tratar el desarrollo capitalista de las fuerzas productivas y sus efectos sobre la naturaleza como si fuesen un gran error. Debemos comprender cómo sucede y analizar el potencial para un sistema más sostenible que surja a partir de este desarrollo de las fuerzas productivas. Necesitamos analizar cómo este desarrollo da forma a cosas como la lucha de clases y los conflictos internacionales.
Así que pienso que la interpretación prometéica es una visión muy parcial de los escritos de Marx y Engels. Hay un sentido en el que veían la humanidad como algo que tiene una relación más autónoma con la naturaleza comparada con otras especies, dada la mayor capacidad de la producción humana de utilizar y remodelar el medio ambiente (y dañarlo). Esto no es algo que Marx y Engels simplemente aplaudiesen; más bien lo tomaban como un objeto de análisis crítico.
Así, en este sentido, ¿dirías que muchas de estas críticas al marxismo son realmente críticas al capitalismo?
La capacidad del capitalismo de desarrollar fuerzas productivas va mucho más allá que la de sociedades anteriores por la forma en que separa socialmente la fuerza de trabajo y los medios de producción (empezando por la tierra) y luego los une bajo una producción competitiva en busca de beneficios. Si queremos explicar el impacto de la producción humana sobre la naturaleza a escala global, aparte de sistemas ecológicos particulares que habían sido sobreestresados por sociedades anteriores, la mayor parte del impacto ha estado asociado a la producción capitalista y los sistemas que han sido desarrollados en buena medida bajo condiciones dictadas por el capitalismo, como la Unión Soviética.
La cuestión es cómo podemos entender cómo ha sucedido esto, en lugar de simplemente criticarlo moralmente. Así, el desarrollo capitalista de las fuerzas productivas fue algo alabado por Marx y Engels como históricamente progresista, pero lucharon con su pensamiento y con su apoyo a diversos movimientos por un nuevo tipo de economía social: un nuevo tipo de relación entre naturaleza y producción en la que la conexión entre trabajo y naturaleza sería cooperativa, democrática y más explícitamente planeada para su sostenibilidad. Una economía de este tipo desarrollaría a la gente no solo desde el punto de vista del consumo de bienes y servicios, sino en un sentido holístico. Estaban interesados en el desarrollo humano y el potencial que el capitalismo crea para un desarrollo humano en interacción con la naturaleza. La producción es solo una parte de esto. Las capacidades humanas incluyen las capacidades intelectuales, las capacidades de planificación y la capacidad de cooperar. En términos modernos, la cuestión era realmente cómo redireccionar y remodelar las capacidades productivas creadas por el capitalismo a direcciones de desarrollo humano más proecológicas.
Hay un núcleo de verdad en las críticas de la teoría del valor de Marx por parte de los ecologistas; este implica la reducción del valor a tiempo de trabajo en abstracto. Pero esta no es una crítica válida de Marx; más bien debería ser considerado como una crítica al capitalismo. La reducción del capitalismo del valor a tiempo de trabajo no es una preferencia de Marx; es un resultado de su análisis de las relaciones capitalistas de producción e intercambio.
Hay una distinción importante que hacen Marx y Engels en sus obras, aunque no lo expresan exactamente de esta forma, entre las condiciones necesarias para la acumulación de capital y las condiciones necesarias para un desarrollo humano y una relación con la naturaleza sostenibles y no explotadores. Y esto es algo que a menudo no se tiene en cuenta. Hasta los marxistas a menudo reducen la cuestión de la crisis medioambiental a una crisis de acumulación de capital, tratando a las crisis ambientales en función de su impacto sobre la rentabilidad capitalista del sistema de creación de beneficio. Pero para Marx y Engels, la acumulación de capital puede continuar atravesando las crisis ambientales. De hecho, esta es una cosa que hace del capitalismo algo diferente respecto a sociedades anteriores. Tiene la capacidad de seguir con su patrón de acumulación competitivo dirigido al beneficio a pesar del daño que ha hecho a las condiciones naturales.
Las sociedades anteriores a menudo estaban atadas más estrechamente a ecosistemas particulares —regiones con recursos de agua y suelo, por ejemplo— y si sobrepasaban estas condiciones el sistema completo entraba inmediatamente en crisis. El capitalismo tiene la capacidad dada su ámbito bioesférico global de tener una actitud más de “tala y quema” hacia condiciones naturales concretas, para seguir acumulando a una escala global a pesar del daño que causa a la naturaleza. Esta distinción entre crisis de acumulación de capital y la crisis ecológica general causada por el capitalismo es algo que a menudo es subestimado por los marxistas. Marx analizó las crisis de acumulación a partir de perturbaciones en el suministro de algodón, pero hay una idea más amplia de crisis ambiental en su trabajo, en el que las condiciones naturales de la vida humana se ven amenazadas incluso cuando el capital sigue acumulándose —de hecho, precisamente por ello—.
 
Hablando de marxismo y crisis ecológica, Marx caracterizaba la forma mercancía como la “forma célula económica”. ¿En qué sentido podemos pensar en la crisis ecológica como algo contenido en el análisis básico de Marx del valor y la forma mercancía?
Cuando Marx habla de crisis económica habla del intercambio básico de mercancías desde el punto del vista del capitalista:dinero intercambiado por mercancías y luego mercancías intercambiadas por dinero, lo que él llama el circuito D-M-D. Según Marx, este circuito del capital solo muestra la posibilidad de crisis económicas. Las crisis reales son mucho más complicadas de analizar, porque son históricamente específicas.
Pero yo creo  que el circuito del capital también muestra la posibilidad de crisis medioambientales en el sentido que hay ciertas tensiones o contradicciones entre la forma básica de valor como valor de cambio y el medio ambiente natural dentro del cual tiene lugar la producción. Según Marx, en un nivel básico el capitalismo reduce el valor al tiempo de trabajo en abstracto: un tipo de tiempo de trabajo cualitativamente homogéneo representado por el dinero en el intercambio. Al mismo tiempo, comenta en muchos puntos cómo la abstracción del tiempo de trabajo en el capitalismo está en una tensión real con las condiciones naturales de producción y de la vida humana. Marx, por supuesto, también reconocía que el trabajo y la capacidad de trabajar, que el llamaba fuerza de trabajo, son sustancias naturales que solo se pueden entender biológicamente en conexión con el medio ambiente.
Esta tensión real entre condiciones naturales y la forma de valoración básica del capitalismo contiene el núcleo de la posibilidad de crisis ecológicas.
Bajo el capitalismo, el valor de cambio representa la sustancia del valor, el tiempo de trabajo, como una cosa homogénea. Un dólar es solo tan bueno como cualquier otro dólar, y una hora de tiempo de trabajo en abstracto es como cualquier otra otra de tiempo de trabajo en abstracto. Es una cosa puramente cuantitativa, mientras que en la naturaleza tenemos todo tipo de distinciones cualitativas y esto es algo que lleva a todo tipo de tensiones entre producción dirigida a ganar dinero y medio ambiente natural.
En la producción capitalista el único objetivo posible es hacer más dinero. El objetivo de la producción es por definición aumentar la cantidad de valor que consiguen los capitalistas. No hay límite para este objetivo de acumulación de capital monetario. Obviamente las condiciones naturales no son ilimitadas. Así que aquí tenemos una tensión muy básica entre el objetivo de acumulación de capital contra el carácter limitado de las condiciones naturales.
Además, valor y valor de cambio son perfectamente divisibles. Puedes dividir el dólar hasta una cantidad minúscula. La naturaleza no es divisible de esta forma. Y si consideramos el hecho de que la producción dirigida al beneficio se produce dentro de un periodo de tiempo determinado, hay una tendencia de la acumulación a intentar acelerar la producción, y esto también entra en contradicción o tensión con los ritmos naturales de los sistemas ecológicos. Diferentes tipos de producción y la capacidad de la naturaleza de absorber los desechos necesitan tiempo para llevarse a cabo. Si queremos que la agricultura se produzca de una forma sana, sostenible, no podemos simplemente acelerarla sin límite. Vemos alguno de los problemas que surgen de esto en la agricultura moderna.
Y así, en un nivel básico, dentro de la forma valor del capitalismo hay varias tensiones implícitas con la base natural de la riqueza y el desarrollo sostenible. Por supuesto, las actuales crisis que suceden se desarrollan históricamente a partir del sistema completo de acumulación de capital. Marx hizo un poco de este análisis, analizando las crisis de acumulación a partir de las perturbaciones en el suministro de materias primas, así como la crisis más amplia en las condiciones naturales del desarrollo humano generada por el capitalismo.
Esto es algo que el trabajo de John Bellamy Foster ha hecho avanzar considerablemente. Marx escribió sobre una brecha metabólica entre la producción humana y las leyes naturales de la sostenibilidad ambiental. Esta brecha está asociada no solo a la agricultura, sino a la separación entre campo y ciudad, con la industrialización de la agricultura por una parte, y la concentración de la industria en áreas urbanizadas por otra. Marx analizaba cómo la circulación de materiales dentro y fuera del suelo se veía alterada por esta división bajo el capitalismo, llevando a una ruptura con las leyes de una vida sostenible. Marx basaba esto en un estudio muy detallado de la ciencia natural y agrícola de su tiempo, especialmente el trabajo de Justus von Liebig. Si miras sus análisis todo emana de un nivel muy básico a partir de la naturaleza contradictoria de las formas básicas de valor bajo el capitalismo, una vez estas formas son entendidas tanto material como socialmente.
Así que esta es la defensa de Marx y Engels ante la crítica ecológica, pero tu trabajo va más allá, sugiriendo que el marxismo tiene algo esencial que ofrecer a la economía ecológica. ¿Qué es lo que le falta a la economía ecológica, como disciplina heterodoxa, que le proporciona el análisis marxiano?
Bueno, primero de todo, realmente pienso que la economía ecológica es un desarrollo importante dentro de la profesión económica. La economía ecológica se desarrolló fundamentalmente en oposición a los defectos de la economía neoclásica dominante y cómo trata esta a la naturaleza. La economía neoclásica dominante básicamente se centra en el sistema de precios, oferta y demanda, optimización por parte de individuos en su toma de decisiones y la supuesta eficiencia de los sistemas de mercado. Pero las limitaciones materiales sobre la producción no han sido tratadas muy bien en la economía neoclásica, ya sea los modelos microeconómicos de mercados o los modelos de crecimiento. La economía neoclásica básicamente trata a la naturaleza como un activo sustituible en la producción, diciendo que cuando los recursos naturales se vuelven escasos hay siempre sustitutos. El cambio tecnológico puede solucionar el problema. Aunque haya problemas ambientales, estos se pueden solucionar reestructurando el sistema de precios mediante diversos impuestos y subsidios de manera que los costes ambientales estén más  adecuadamente reflejados en los precios. La economía ecológica ha señalado el importante punto que el sistema de precios es, por diversas razones, incapaz de enfrentarse con diferentes formas de problemas ecológicos.
Al mismo tiempo la economía ecológica ha tratado realmente el sistema de producción en el nivel material, sin decir mucho sobre las relaciones sociales mediante las que se realiza la producción. Esto es algo que básicamente comparte con la economía neoclásica. Creo que si vamos a analizar las crisis ambientales debemos tratar el sistema de producción, no solo de una forma material, sino también de una forma socialmente específica.
Marx proporciona este tipo de conexión mediante el enfoque de clase. Trata las relaciones de clase como relaciones particulares entre, digamos, los trabajadores y los medios de producción por una parte y los propietarios o controladores de los medios de producción por otra. Así, la clase es tanto una relación material como social. Es una cuestión de poder sobre la toma de decisiones y cómo diferentes clases tienen diferentes grados de poder. También explica el carácter no planificado del capitalismo, que crece a partir de estas relaciones de producción y trata el dominio de los mercados como una consecuencia de las relaciones de clase subyacentes.
A este respecto, cualquier teoría de la crisis ambiental debe operar en dos dimensiones. Una es en un nivel holístico, como lo es el sistema conjunto que daña la naturaleza especialmente a un nivel global. Al mismo tiempo, debemos ver también el sistema como diferenciado relacionalmente: diferentes partes del sistema están a menudo en contradicción unas con otras, hay tensiones, las condiciones naturales no son las mismas en todas partes, ni lo son las posiciones que tiene la gente con respecto al medio ambiente. Las crisis ambientales, por ejemplo, significan algo muy distinto según la clase en la que estés. Este tratamiento de la producción humana como una estructura holística, internamente diferenciada y cargada de conflictos que es tanto material como social es un aspecto muy importante del marxismo que ayuda a analizar las crisis ecológicas. Y es algo que a la economía ecológica realmente le falta. Al mismo tiempo, cualquier teoría de las crisis ecológicas está presumiblemente interesada en superar estas crisis y en avanzar hacia un sistema más sostenible. Por tanto cualquier análisis tiene que investigar cómo la sociedad puede aumentar sus capacidades autocríticas y autotransformadoras en direcciones proecológicas. ¿Cómo va a desarrollar la sociedad la capacidad de superar las crisis ecológicas?

De nuevo la perspectiva de Marx dice algo sobre esto. Investiga la posición especial de la clase obrera, en la que los trabajadores no tienen el objetivo de la acumulación monetaria tanto como el objetivo de conseguir valor de uso y desarrollarse como seres humanos. Esto es algo que tiene potencial para analizar y empujar hacia conflictos y luchas mediambientales.

La mayor parte de la gente ve las luchas de los trabajadores industriales como algo a menudo en oposición a las luchas medioambientales. Yo creo que el punto de vista de Marx era bastante diferente y más rico que eso. Creo que veía las luchas de la clase obrera en un sentido amplio, que incluía la lucha medioambiental. De nuevo, considerar la clase com una relación material y social es útil desde esta visión.
Finalmente, el desarrollo sostenible es un área de la economía ecológica que ha puesto sobre la mesa y es útil como avance respecto al pensamiento económico anterior. Pero de nuevo hay una confusión entre la sostenibilidad del capitalismo contra la sostenibilidad de la producción en un sentido más amplio. Esta es una distinción que el marxismo puede hacer, basada en su análisis de clase. Así que yo diría que el marxismo debería tener un enfoque empático pero crítico hacia la economía ecológica. Pienso que hay muchas cosas que el marxismo puede poner sobre la mesa con respecto a la economía ecológica.
Has sugerido que una crítica marxista de la economía ecológica tiene algún paralelismo con la crítica de Marx a los fisiócratas. ¿Cuál era el punto de vista fisiocrático sobre la naturaleza y el valor, y cómo lo critico Marx?
Básicamente el punto de vista de los fisiócratas era que la producción no agrícola vive de la agricultura, en el sentido que la producción industrial y no agrícola depende de los medios de subsistencia y materiales proporcionados por la agricultura y otros sectores basados en la tierra (incluyendo cosas como la minería y el pastoreo). Esto se relaciona con lo que ellos llamaban el producto neto o plusvalía del producto, la cantidad por encima de lo necesario para mantener a los trabajadores. Esta es la base para la acumulación y la riqueza. No puedes tener crecimiento si consumes todo el producto.
El combate de Marx con los fisiócratas está disperso en un montón de sus escritos. Habla un poco de ello en el Capital, pero su combate principal fue en un tratado de historia titulado Teorías sobre la plusvalia, no publicado hasta después de su muerte. La forma en que Marx respondía a los fisiócratas sorprenderá a aquellos que lo critican por estar en contra de la naturaleza. Marx estaba de acuerdo con los fisiócratas al defender que hay una base natural para una plusvalía del producto, en el sentido que los trabajadores agrícolas deben producir un excedente para que haya acumulación en un sentido material. Además, puesto que un excedente de producto es una precondición para un valor de plusvalía, Marx repetidamente se refería, no solo en su combate con los fisiócratas sino a lo largo de sus escritos, a lo que él llamaba la base natural del valor de plusvalía. Los críticos ecologistas y medioambientalistas de Marx no se han referido a esto muy a menudo, lo que no soprende porque muestra un elemento natural en el pensamiento de Marx.
Al mismo tiempo, Marx criticaba a los fisiócratas porque identificaban valor de plusvalía con plusvalía de producto. Ellos trataban al valor simplemente como valor de uso, sin distinguir entre valor de uso y valor de cambio, y por tanto no tenían en cuenta la forma específica de evaluación de la riqueza bajo el capitalismo. Al confundir valor de plusvalía con plusvalía de producto, confundían la dimensión de vlaor con las formas materiales en que es portado. Y así los fisiócratas establecieron la base natural del valor de plusvalía, pero en última instancia no fueron capaces de analizar la producción de valor de plusvalía porque se quedaron en el nivel de valor de uso.
Por esta razón no podían realmente elevarse al tipo de crítica del capitalismo que podría ser usada por los economistas ecológicos hoy. Esta limitación analítica de los fisiócratas está relacionada con las deficiencias de [buena parte de] la economía ecológica.
Hay algunas facetas del pensamiento ecosocialista que intentan atribuir valor a la naturaleza y aplicar el concepto de explotación a la naturaleza. ¿Con qué dificultades se tropieza esto?
Muchos de estos ecosocialistas sufren una confusión sobre naturaleza y valor, porque no distinguen realmente entre valor como valor de uso, que Marx a menudo lllamaba “riqueza” frente a valor como valor de cambio, que representa una forma históricamente específica de evaluar las cosas bajo el capitalismo. Los precios no son específicamente capitalistas; se producen bajo diversos sistemas. Pero el dominio del valor de cambio sobre la producción es específico del capitalismo, porque el capitalismo está basado en el intercamibo de mercado de la fuerza de trabajo. Esto lleva a que el intercambio de mercado domine la producción -no solamente mediante el intercambio salario-trabajo, sino mediante el intercambio de mercancías más ampliamente, ya que los trabajadores deben comprar ahora sus medios de subsistencia, y las empresas capitalistas comprar herramientas y materiales de producción en el mercado. Hasta la tierra se convierte enun tipo de casi-mercancía.
Aquellos que intentan tratar a la naturaleza como si tuviese valor ignoran las mediaciones, las relaciones sociales específicas mediante las cuales la producción y el intercambio tienen lugar. Esto realmente paraliza sus críticas no solo de Marx, sino del capitalismo mismo. No hacen distinciones claras entre valor, valor de cambio y valor de uso. Por ejemplo, Marx reconoce que los recursos naturales particulares pueden tener un valor de uso en el capitalismo bajo la forma de una renta o un precio, pero eso no les da valor. Has desviaciones del valor de cambio desde los valores subyacentes que tienen lugar en el mercado y estos deben ser analizados de una manera detallada. Quienes asignan valor de a la naturaleza se tropiezan con todo tipo de contradicciones al noo tener en cuenta la relación compleja entre valor de cambio y valor.
Por ejemplo, algunos escritores proclaman que la producción capitalista que extrae riqueza de la naturaleza supone una explotación de la naturaleza. Pero entonces la cuestón se convierte en, ¿qué forma toma esta explotación en el intercambio?¿Y cómo se aprovechan los capitalistas de ella? Hay una contradicción porque dicen por una parte que los recursos naturales usados por la industria reciben un precio por debajo de su valor real, que están menospreciados por el sistema de mercado, y así es como los capitalistas se aprovechan. Pero por otra parte proclaman que las empresas que en realidad extraen los recursos, como las compañías mineras o las empresas agrícolas, lo sobrecargan, tienen sobreprecio. Así que aparentemente tenemos un sobreprecio y un precio insuficiente de las condiciones naturales al mismo tiempo, y en total no hay razón por la que el sobreprecio de las condiciones naturales no pudiera ser compensado por el subprecio de las condiciones naturales. Así que no está claro cómo podría ser explotada la naturaleza. Esto es todo un resultado del fracaso al distinguir entre valor, valor de uso y valor de cambio. No está claro qué podría significar la explotación de la naturaleza, separado de relaciones sociales particulares.
Algunas veces la gente dice que esto ocurre a expensas de las futuras generaciones. Pero entonces ya no estamos hablando de explotación de la naturaleza; estamos hablando de explotación de las futuras generaciones. ¿Pero qué significa explotación de las futuras generaciones? Significa que hay menos riqueza natural o valores de uso disponibles para las futuras generaciones. Así que estás diciendo que el valor es lo mismo que el valor de uso, y no hemos avanzado un paso en el análisis de la valoración real de la naturaleza bajo el capitalismo.
Así que básicamente la crítica de la teoría del valor de Marx por haber menospreciado a la naturaleza se equivoca y pierde el tren de la riqueza de su enfoque del valor y cómo se puede usar para anlizar el capitalismo y sus crisis ecológicas. Yo estoy de acuerdo, por ejemplo, en que el valor del trabajo no trata verdaderamente  la naturaleza como una riqueza real. De la misma forma que el valor de la fuerza de trabajo no refleja el valor de uso real de la fuerza de trabajo para los individuos o para la sociedad en su conjunto, como una condición y una forma de desarrollo humano. Pero de nuevo esto es algo que es un resultado analítico, no normativo.
Otra crítica de Marx, que nos lleva al tema de las ciencias naturales, gira en torno al “asunto Podolinsky”. Ha existido, históricamente, un punto de vista según el cual, Marx y Engels quitaron importancia a las consideraciones termodinámicas. ¿Cómo empezó esto y cómo llevan tus investigaciones a desestimar esto?
Esto empezó básicamente con el trabajo de Joan Martínez-Alier, un teórico ecologista español. Martínez-Alier se centró en dos cartas de Engels a Marx (justo al final de la vida de Marx) después de que Marx hubiese solicitado la opinión de Engels sobre el trabajo de Sergei Podolinsky, un socialista ucraniano que trabajaba en Francia. Buscando reconciliar la termodinámica con el enfoque de Marx y Engels del valor, Podolinsky intentó cuantificar los inputs y outputs energéticos en la agricultura. Podolinsky había enviado a Marx alguno de sus trabajos y le había pedido a Marx que los comentase. Al responder a Marx, Engels critcaba la reducción de Podolinsky de la producción a pura energía, mientras señalaba diversas formas de desperdicio de energía que se habían escapado del tratamiento de Podolinsky de los flujos de energía en la agricultura.
Extrañamente, algunos economistas ecologistas, especialmente Martínez-Alier, toman esto como una crítica a usar cualquier tipo de consideración termodinámica al analizar la producción. Desarrollaron la idea de que Marx y Engels nunca tuvieron en cuenta la termodinámica en sus escritos, incluidas la primera y la segunda leyes de la termodinámica. Y Martinez-Alier incluso dijo que Engels rechazaba la segunda ley, la ley de la entropia. Esto estaba todo tomado fuera del contexto de los escritos de Marx y Engels. Pero en realidad, con respecto a la ley de la entropía, lo que Engels estaba criticando no era la ley misma, sino más bien la teoría de la muerte térmica del universo, que es un concepto muy distinto aunque relacionado. Repito: Engels criticaba la reducción de Podolinsky de la producción a puros flujos de energía. Hay, sin embargo, un elemento termodinámico en el propio análisis de Marx y Engels del capitalismo, aunque ellos también destaquen los aspectos cualitativos que implican a la biología y los sistemas medioambientales que no se pueden reducir a términos puramente energéticos. Como John Bellamy Foster y yo hemos demostrado, hay una dimensión termodinámica en el Capital de Marx cuando escribe sobre la explotación de la fuerza de trabajo, de las diferentes formas de capital, de la acumulación de capital y de la brecha metabólica. Para dar solo un ejemplo, introduce la termodinámica en su análisis al demostrar que la explotación de la fuerza de trabajo puede crear valor de plusvalía, congruente con la conservación de la energía.

La crítica a Marx y Engels por no tomar ventaja adecuadamente del intento de Podolinsky de introducir la termodinámica en el marxismo parece estar completamente fuera de lugar. Esto es algo que Foster y yo hemos probado con detalle en los últimos años.

El análisis del capitalismo de Marx estaba centrado en la lucha de clases. En nuestra situación contemporánea, ¿cómo esperaríamos que la creciente importancia de la degradación ecológica afectase a la naturaleza de esta lucha de clases?
Hay dos visiones diferentes de la lucha de clases llevando a una revolución que uno puede encontrar en Marx y Engels. Una es lo que yo llamo una visión industrialista estrecha, en la que básicamente el proletariado en las fábricas llegaría a ser más y más consciente y concentrado y en última instancia llevaría a una revolución socialista. Esta visión fue muy influyente en algunos de los movimientos socialistas y socialdemócratas del siglo XX, especialmente en Europa occidental. Pero hay otra visión de la revolución y el cambio que es mucho más amplia, en la que el movimento de la clase obrera se presenta como algo que incluye toda clase de movimientos sociales y culturales. Esta segunda visión es más coherente con una revolución ecológica como parte de la revolución socialista.
Tenemos que reconocer que para Marx y Engels los límites históricos del capitalismo no se alcanzarían simplemente mediante una ruptura de la acumulación. Hay toda una controversia histórica en el marxismo acerca de la teoría de la ruptura en la que no podemos entrar, pero su punto de vista no era que la acumulación de capital de alguna manera se rompería automáticamente. Su punto de vista era que habría un empeoramiento de la contradicción entre las condiciones necesarias para la acumulación de capital y las condiciones necesarias para el desarrollo humano en un sentido sostenible sano. Su idea era que el desarrollo por parte del capitalismo de las fuerzas productivas crearía las bases para una vía de desarrollo humano sostenible, pero tenía que haber un cambio en las relaciones de producción para que esto tuviese lugar.
Si tomas una perspectiva de clase sobre el capitalismo, la perspectiva de la clase obrera está opuesta a la del capital. Mientras el objetivo del capital es simplemente la acumulación de valor bajo la forma de dinero, la clase obrera está en una posición en la que, al menos potencialmente, su objetivo es la búsqueda del valor de uso, en el sentido de necesidades humanas. Si vemos las cosas de esta forma, combinado con el hecho de que la naturaleza es parte de este valor de uso, entonces la clase obrera potencialmente tiene una posición más medioambientalmente amigable en la lucha de clases que la del capital.
Esto es algo de lo que Michael Lebowitz ha escrito bastante, en su desarrollo de los puntos de vista de Marx sobre el socialismo. Él realmente destaca el socialismo como un nuevo concepto de desarrollo humano, opuesto al simple desarrollo de más fuerzas productivas y el apilamiento de mercancías para consumo de los trabajadores.
Finalmente, brevemente, ¿qué nos dice tu análisis sobre marxismo y ecología sobre la base social necesaria sobre la que debería estar fundamentada una relación sostenible entre humanidad y naturaleza?
Desde el punto de vista de Marx y Engels el socialismo en realidad implica una concepción más amplia del desarrollo humano. Como ellos dicen, es un sistema en el que el desarrollo de cada individuo es la condición para el desarrollo de todos. Los principios básicos para esto están en realidad muy claros. Ellos los bosquejan, aunque en realidad no intentan dibujar un plano para una sociedad postcapitalista, porque esta debe desarrollarse a partir de las luchas que se produzcan. Pero hablan del hecho que la producción sostenible debe usar formas de intercambio y distribución que sean diferentes al intercambio de mercado y la producción mediante la búsqueda competitiva de beneficio: un sistema en el que  el valor de uso se pone al mando en lugar del valor de cambio.
Esto significa que la producción debe ser planificada. La producción planificada es, en principio coherente con una perspectiva pro-medio ambiente, aunque la historia de la planificación en la Unión Soviética posterior a los años 20 no fuese exactamente pro-medio ambiente. Pero si pensamos en la planificación en un sentido más amplio, es coherente con el ambientalismo. La planificación al servicio del valor de uso obviamente significaria hacer un uso mucho mayor de las energías renovables y una restructuración pro-ecológica tanto de la producción como de los asentamientos humanos, incluyendo, por ejemplo, una reducción de la dependencia del transporte automovilístico.
Al mismo tiempo, este tipo de planificación ambiental exige el desarrollo de las capacidades intelectuales humanas de la sociedad de arriba abajo y para esto necesitamos una reducción del tiempo de trabajo y un aumento de las formas de producción culturales e intelectuales. Esto aumentaría la capacidad de la gente de autoadministrar el sistema de producción y de cooperar al hacerlo para aumentar la democracia. Ahora mismo, incluso en los países capitalistas avanzados, la mayor parte de la gente están basicamente en una cinta de correr de trabajo, consumo y deuda en aumento. Para tener una comunidad trabajadora de economía controlada con planificación cooperativa, debemos reducir el tiempo de trabajo y aumentar la producción de las áreas culturales e intelectuales. Esto aumentaría las capacidades humanas y mejoraría la riqueza de la vida humana en direcciones que sean medioambientalmente sostenibles. Ernest Mandel ha escrito sobre una “jerarquía de necesidades” en el contexto del desarrollo de la visión marxista del comunismo. Existe la idea equivocada de que la visión de Marx del comunismo es la de un enfoque hacia la producción material ilimitada de las cosas que ahora se producen bajo el capitalismo. Pero si analizamos la jerarquía de necesidades, una vez satisfechas las necesidades materiales básicas se vuelve posible moverse hacia la satisfacción de necesidades más intelectuales y culturales que pongan menos presión sobre el medio ambiente que los bienes de consumo producidos industrialmente, y también enriquecer las capacidades humana.

Un sistema de producción sostenible debe tener los valores de uso al mando en lugar de los valores de cambio y el capitalismo es incapaz de hacer esto. Hay algunos, incluso algunos neomarxistas “posmodernos” que sugieren que un capitalismo verde es factible. Yo no creo que esto sea coherente con un análisis marxista sobrio del capitalismo realmente existente. Dadas las contradicciones ambientales de dinero y precio de mercado, el ambientalismo de mercado es seguir el camino erróneo. Si queremos tener una comprensión realista de los problemas ecológicos y el alcance de los cambios necesarios, necesitamos una crítica del capitalismo y de sus formas de mercado firmemente establecidas. Debemos tener el valor de concebir y participar en luchas populares contra estas formas, en favor de alternativas explícitamente cooperativas, democráticas, no explotadoras y no de mercado.

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Acerca de Carlos Valmaseda

Trabajo como bibliotecario en el Instituto Cervantes. Tras vivir en Moscú y Manila actualmente resido en Nueva Delhi.
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