Nota de Richard Heinberg sobre el triunfo de Trump

Las primeras reacciones tras el triunfo de Trump desde el mundo peakoilero. Os paso la de Richard Heinberg. Evidentemente lleva el agua a su molino, el Post Carbon Institute, ya que después de todo se trata de un mensaje de correo electrónico de su boletín.
Estimado,

Los Estados Unidos se sumergen en lo desconocido. ¿Por qué? Robert Parry lo ha clavado como nadie. Le dejo a él y a otros mil comentaristas realizar la autopsia de los sorprendentes resultados de ayer. Lo que es importante ahora es evaluar la situación y decidir cómo seguir adelante.
En el lado positivo: bajo una presidencia de Trump probablemente no habrá una guerra con Rusia como podría haber ocurrido si hubiese ganado Clinton. El TPP con suerte está muerto y los EEUU se puede esperar que se muevan hacia al menos algunas políticas comerciales posglobalización. El dominio neoliberal del Partido Demócrata ha sufrido un golpe duro y quizá fatal. Millones de estadounidenses que se han sentido ignorados por las élites de Washington y Wall Street sienten ahora que tienen una voz. Aunque las relaciones exteriores y la política comercial estarán probablemente en las manos de apparatchiksrepublicanos proempresa que en última instancia seguirán arrojando por la borda a la gente con atolondrado regocijo, los norteamericanos medios normales podrán tranquilizarse diciéndose a sí mismos que al menos “su chico” está a cargo. Puede que las cosas pudiesen ser peores. Después de todo, como ha señalado mi amigo Ugo Bardi, Italia sobrevivió a 20 años de Berlusconi.
En el lado negativo: No habrá más apoyo federal para la acción o la investigación climática, para la protección ambiental (la EPA [Agencia de Protección Ambiental] será reducida a cenizas) o para energías alternativas. Todas las tierras federales se abrirán para la exploración de petróleo, gas y carbón. La mayor parte de Yellowstone se asfaltará como aparcamiento para un nuevo centro turístico de Trump (vale, estoy bromeando -un poco-). Con las ramas Ejecutiva, del Congreso y del Tribunal Supremo dominadas todas por el mismo partido no habrá freno a los intentos de eliminar fondos para las agencias gubernamentales, o anular regulaciones de todo tipo (sobre armas, bancos, seguridad laboral, todo lo que se te ocurra). Habiendo sido testigos del éxito del trumpismo, una nueva generación de políticos adoptará las tácticas de demonizar totalmente a sus oponentes. Es difícil imaginarse cómo podrá volver la urbanidad a corto plazo. Serán tiempos difíciles para mujeres y minorías.
Los comentaristas ven correctamente la elección como un repudio al establishment. ¿Pero quién hará funcionar las cosas en los próximos meses? Básicamente los  mismos viejos funcionarios lobbystas de las puertas giratorias. Cuando golpee la próxima crisis económica, todo el país se enfrentará a un duro despertar y usar simplemente duras palabras no hará mucho por poner la comida sobre la mesa de la gente de Iowa o de Missouri. En lugar de admitir que no puede hacer América grande de nuevo, espera que Trump ponga una fila de chivos expiatorios. Y en lugar de admitir que “su chico” es incompetente o está equivocado, espera que muchos partidarios de Trump levanten el equivalente moderno de las horcas (para lo que no harán falta averiguación de antecedentes).
Las crisis no desaparecerán porque el gobierno rechace reconocerlas o enfrentarse a ellas. El cambio climático, el agotamiento de los recursos y la dependencia excesiva de la deuda son los lobos a las puertas. A la luz de todo esto, la estrategia organizativa del Post Carbon Institute sigue teniendo sentido: Construir resiliencia en el nivel comunitario.
En los próximos tiempos, la acción política nacional sobre el cambio climático y otros temas ambientales es una puerta cerrada. Pero las respuestas más prometedoras a nuestras crisis del siglo XXI aparecen en cualquier caso en el nivel comunitario. Es en pueblos y ciudades a lo largo de todo el país y de todo el mundo donde la gente práctica se ve forzada a luchar con un tiempo raro, el aumento del nivel del mar, una economía inestable y un tejido político nacional que se deshilacha. Cualesquiera que sean las estrategias factibles probablemente surgirán de ahí. Vemos nuestro trabajo como ayudar a ese proceso adaptativo de la manera que podamos. No se trata de ganar, no hay línea de meta, no hay día de elecciones. Solo una nueva oportunidad cada mañana de animar, educar y construir.
Si todavía no te has unido a nosotros, hazlo. Eres necesario.

Richard Heinberg
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Acerca de Carlos Valmaseda

Trabajo como bibliotecario en el Instituto Cervantes. Tras vivir en Moscú y Manila actualmente resido en Nueva Delhi.
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