Futuros alternativos: India desencadenada

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Tras una larga experiencia en multitud de movimientos por la sostenibilidad ecológica, la igualdad y la justicia social en India, Ashish Kothari y K. J. Joy propusieron a toda una serie de académicos y activistas que dejasen volar su imaginación y planteasen su visión sobre la India del futuro. Cansados de una actitud más bien reactiva, de oposición y resistencia, de noes, el objetivo era plantear los síes, y a partir de realidades ya existentes imaginar cómo debería ser la India de sus sueños en cada uno de los temas en que los autores son especialistas. El resultado ha sido el libro Alternative Futures: India unshackled [Futuros alternativos: India desencadenada] (https://www.amazon.in/dp/B077S479W4). El volumen cuenta con la participación de más de 30 autores con ensayos organizados en torno a cuatro ejes temáticos: futuros ecológicos, futuros políticos, futuros económicos y futuros socioculturales. La publicación del libro podemos considerarlo parte de un proyecto más global como el que se desarrolla, por ejemplo en Vikalp Sangam, la Confluencia de Alternativas, que se cita con frecuencia en el texto. También cabe destacar que una de las actividades fue un debate entre varios de los autores en unas jornadas de debate que se resumen en la introducción del libro. Los vídeos de este debate se pueden ver en https://www.youtube.com/watch?v=x4jhU6Kyurw&list=PL0MSps3jx9ML8OKnIHN7Q7waqSN1jP_8Y (en inglés). También hay otra colección de videos de presentación del texto en https://www.youtube.com/playlist?list=PLMMlNcZ313JAkFlMY0TtyT_XrWiH1NSjH
Nos ha parecido interesante dar a conocer entre el público hispano esta interesante iniciativa y por este motivo hemos traducido tres de los ensayos que aparecen en el grueso volumen (más de 700 páginas): la introducción (“Imaginar el futuro de India: una introducción”), escrita por los editores A. Kothari y K.J. Joy y en la que se presentan los objetivos y los diferentes ejes temáticos; el resumen del debate que se celebró entre parte de los autores del que acabamos de citar el enlace a la colección de vídeos y que en el texto forma parte de las conclusiones (“Un debate sobre el futuro es un debate sobre el presente”); y la conclusión propiamente dicha, de nuevo escrita por los editores y en la que dando voz a una mujer en una de las grandes Confluencias de Alternativas, Mahasangam de 2100, asistimos a un resumen de los acontecimientos sucedidos en India a lo largo del siglo XXI que han dado lugar a una sociedad más justa, igualitaria y ecológicamente sostenible basada en una serie de repúblicas autosuficientes ‘rurbanas’, evolución de una idea muy querida por algunos de los pensadores indios más interesantes del siglo XX (“Una mirada hacia atrás en el futuro”). Esperamos que resulte de vuestro interés.

Podéis comprar el libro Alternative futures: India Unshackled en


Imaginar el futuro de India: una introducción[1]

Ashish Kothari y K.J. Joy

Un poco sobre el libro

Imaginar el futuro es una empresa ariesgada. Por buena que sea nuestro conocimiento de la historia y por fuerte que sea la fe en las lecciones que nos enseña, por robustos que sean nuestros sistemas de modelado usando las mejores metodologías y tecnologías disponibles, aun así, podemos estar horrible y embarazosamente equivocados. Pero también podría pasar que la visión resultase correcta. Más importante, podría incluso influenciar realmente en el curso de los actuales acontecimientos de forma que al menos algunos elementos se hagan realidad. Miremos la ciencia ficción: ¡cuán a menudo han terminado siendo hechos científicos!

Nuestra propuesta a la apasionante galaxia de autores de este volumen fue permitirnos caer en este tipo de creación de una visión, dejando por un momento volar la imaginación sin quedar atrapados por las cadenas de lo que es ‘realista’ y ‘factible’. Pero como no queremos que sea un ejercicio solo de imaginación, también pedimos a los autores que se basasen en el contexto actual y nos diesen ejemplos y casos del pasado o del presente que señalen la posibilidad real de que tales visiones lleguen a hacerse reales. Los ensayos en esta recopilación van desde algo más bien cauto a lo aventureramente imaginativo y creemos que todos ellos tienen el valor de darnos dirección, esperanza y una corazonada de lo que puede llegar a ser.

En este ensayo introductorio damos principalmente una visión general de la recopilación, agrupando los ensayos en cuatro esferas clave de la existencia humana: la política, la sociocultural, la económica y la ecológica. En el artículo final hemos elaborado con más detalle estos escenarios, esbozando una visión futurista de justicia, igualdad y sabiduría ecológica. Debemos reconocer aquí que el marco de cuatro esferas que usamos tanto en el ensayo introductorio como en el conclusivo se basa en un proceso en curso de diálogo y compartición de experiencias en el que estamos implicados, el Vikalp Sangam o Confluencia de Alternativas[2] así como en algunos de nuestros anteriores trabajos de un paradigma alternativo llamado democracia radical ecológica o ‘ecoswaraj’ (véase, por ejemplo, Kothari, 2014)

La división de los 32 artículos temáticos en este volumen en cuatro esferas es necesariamente imperfecta, porque los artículos y los temas que cubren no encajan limpiamente en un único escenario, y las esferas se solapan entre ellas (¡un poco como el símbolo olímpico!). Nos gustaría evitar la trampa académica de la categorización quisquillosa. En cualquier caso, creemos que este marco nos da una base para el análisis y también para imaginar el futuro.

Elementos clave del futuro

Futuros ecológicos

El medio ambiente en peligro de India ha sido objeto de mucha investigación, activismo y acción. La abrumadora pérdida de ecosistemas y biodiversidad, el envenenamiento de nuestras aguas, aire y suelos, la erosión de los suelos productivos y una multitud de otros problemas son prueba de la insostenibilidad de la actividad humana en India (como de hecho en el mundo en su conjunto, como muestran recientes estudios del cruce de varios límites planetarios, especialmente el de Rockstrom et al., 2009). Ante una situación así, ¿qué futuros se pueden imaginar que nos rescaten de la abrupta pendiente hacia el colapso ecológico?

Salvaguardar los ecosistemas y la biodiversidad que nos mantienen es claramente una parte sustancial de lo que debe hacerse. En las últimas décadas ha habido muchas iniciativas, tanto dentro como fuera de los gobiernos, hacia esto.  Entre estas se incluyen áreas protegidas y protección legal a determinadas especies, ‘reservas’ de bosques para un uso restringido y otras medidas gubernamentales. También incluyen amplias iniciativas comunitarias que sostienen ya sean antiguas prácticas como ecosistemas sagrados ya permitan otras nuevas como una respuesta a la escasez, la disminución de la vida salvaje, u otras situaciones. Desgraciadamente, las primeras en particular, se han ubicado mayoritariamente dentro de un paradigma de conservación exclusivista que intenta separar a la gente de la naturaleza. Y simultáneamente el estado ha sido más bien generoso  al abandonar ecosistemas críticos a proyectos de ‘desarrollo’ como minas y presas.

En este volumen, Kartik Shanker, Meera Anna Oommen y Nitin Rai señalan los problemas de tales paradigmas y cómo el neoliberalismo ha promovido de diversas formas la conversión de todo en mercancías. Ellos defienden un enfoque holístico que integre los ideales de conservación con la justicia social y medioambiental. Proponen una ecología de reconciliación que tenga como objetivo mayores valores de conservación para el campo y reconozca que las influencias étnicas y lingüísticas han dado como resultado paisajes heterogéneos, multiuso, con una increíble variedad de biodiversidad. Cualquier enfoque conservacionista tiene que aceptar el conocimiento comunitario y tradicional como un imperativo ético y moral para una justicia distributiva de manera que se puedan resolver una variedad de problemas que van de la desigualdad a la opresión.

Claramente, un enfoque de este tipo también pone en cuestión el modelo global de gobierno medioambiental en India. Sharachchandra Lele y Geetanjoy Sahu señalan que, aunque el país tiene muchas leyes para proteger el medio ambiente, ayudadas por un sistema judicial pro-activo (que ha interpretado incluso que el derecho constitucional a la vida incluye el derecho a un medio ambiente limpio), el estado actual del medio ambiente es deplorable. Actualmente, el gobierno medioambiental tiene cuatro problemas principales: el fracaso regulatorio, los límites al activismo judicial, la dominación de las ideas de crecimiento neoliberales y el supuesto que el conservacionismo es ecologismo. Ellos defienden que el futro del gobierno medioambiental tiene que empezar por aceptar el ecologismo como un modo de vida, esto es, calidad de vida, sostenibilidad y justicia medioambiental. Segundo, el diseño institucional debe ser reelaborado de manera que pueda abarcar objetivos biofísicos y justicia social. La mejor gobernanza medioambiental exige un cambio en el sistema de valores, preocupación por la justicia social y creer en el proceso democrático.

Un aspecto específico de los recursos naturales de India que se encuentra bajo una crisis seria y se está agravando es el agua. Tenemos esta situación extrañamente contradictoria en la que todas las culturas del país han venerado el agua como algo sagrado, han considerado los ríos o el mar como el lugar de nacimiento de la vida, y sin embargo hemos permitido en todas partes su degradación hasta convertirse en ecosistemas contaminados, invadidos, sobreexplotados o drenados. Hay una importante desigualdad en el acceso al agua para propósitos diversos. Ante la amenaza de crisis acuíferas en muchas partes de India, hacen falta cambios de paradigma en cómo gestionamos este elemento crucial de la naturaleza. Sobre esto escriben Srhripad Dharmadhikary y Himanshu Thakkar, señalando la necesidad de alejarse del extremo antropocentrismo y desigualdad del actual uso del agua hacia uno en el que el agua sea vista como una parte integral de los ecosistemas y se tengan en cuenta sus valores polifacéticos (culturales, de sostenibilidad y económicos). Hace falta un cambio fundamental hacia los valores centrales de sostenibilidad, justicia, eficiencia y democratización. Los autores nos dan algunos ejemplos de semillas de esperanza, tanto procedentes de fuentes oficiales como de actores no-gubernamentales, y sugieren elementos de una visión futura, así como su logro mediante cambios institucionales, la creación de ejemplos de éxito y su replicación a un nivel más amplio.

Un tema básico para un futuro ecológicamente justo y sostenible, y para una igualdad económica y social que trataremos más abajo, es el de la energía. El acceso a cantidades suficientes de energía es un determinante importante del bienestar humano. Ante el cambio climático, las fuentes de energía y los modos de generación se han convertido en algo extremadamente crítico. Harish Hande, Vivek Shastry y Rachita Misra abogan por la disponibilidad de tecnología para una energía limpia y asequible que pueda cumplir tanto los objetivos de desarrollo como de calidad del medio ambiente. Para ello es básica la promoción de la Energía Renovable Descentralizada (ERD), que nos ofrece una oportunidad de mejorar el acceso a modernos servicios de energía para los miembros más pobres de la sociedad. Este ensayo expone posibilidades para el futuro que implican a varios niveles políticos y los cambios financieros y tecnológicos necesarios para promover un desarrollo sostenible y una distribución igualitaria de los recursos. Para asegurar el acceso a la energía a las poblaciones diferenciadas de los centros urbanos rurales, los autores destacan iniciativas como la extensión e integración de DRE, la convergencia política hacia un desarrollo aldeano de bajo uso de carbono, el espíritu emprendedor en la industria energética como medio de sustento y los centros de recursos comunitarios. El futuro de la energía de India se encuentra en la creación de una economía colaborativa en la que se promuevan cambios en los modelos de consumo y que el acceso a los servicios de energía se considere más importante que la propiedad.

Futuros políticos

Las relaciones de poder son una parte integral de todas las interacciones en la sociedad, desde las interpersonales y familiares hasta la gobernanza mundial. Las relaciones se encuentran en una compleja telaraña de jerarquías, desigualdades y complementariedades. Para este volumen usamos el término ‘político’ de manera que incluya procesos e instituciones colectivos de toma de decisiones a varios niveles, desde la aldea y la ciudad (o colectivos dentro de estas) a estados, naciones y el mundo.

De muchas formas, India es una sociedad intensamente jerárquica, con desigualdades en el poder que se manifiestan en todas las esferas de la vida, desde la familia hasta el país. A las desigualdades tradicionales basadas en casta, etnia, género, riqueza y estatus en la jerarquía dominante se les ha añadido en época reciente la posición personal en la jerarquía del estado y el creciente dominio del capitalismo en el mercado. La interacción entre todas estas desigualdades es compleja y a veces contradictoria, pero la realidad predominante es la de una sociedad con intensas desigualdades de poder. La forma representativa de democracia que ha adoptado India no ha conseguido lograr un cambio fundamental en esta situación, a pesar de la ventaja potencial de que comunidades marginadas con grandes poblaciones tienen en una organización en la que la mayoría de votos pueden contar. Ante esta situación, ¿qué cambios son necesarios para conseguir una sociedad mayor acceso e igualdad política?

M.P. Parameswaran imagina una unidad rural que sea política, económicamente y en otros aspectos autogobernada. Lo describimos con más detalle en la sección “Futuros económicos” más abajo.

Pallav Das, en su ensayo sobre el poder, describe los contornos de las desigualdades, tradicionales y nuevas, y destaca que en respuesta a los intentos de cambiar el statu quo, el estado o las fuerzas afianzadas están respondiendo cada vez con más violencia. Investiga a continuación los intentos orgánicos de resistencia enraizados en las tradiciones de las comunidades, y se pregunta si estas nos muestran el camino a una estructura de poder igualitaria basada en “los comunes”. Él propone que los movimientos populares y las fuerzas progresistas forjen una ‘Nueva Alianza de Poder’ que tenga la experiencia y la motivación para desafiar a la estructura de poder existente y su agenda económicamente explotadora y ecológicamente ruinosa.

Aruna Roy, Nikhil Dey y Pravita Kashyap, usan su enorme experiencia en organizaciones de base para conseguir un gobierno que responda más de sus actos para examinar los cambios necesarios en el marco democrático de India. El surgimiento y expansión de movimientos de masas que exigen transparencia, rendición de cuentas, salarios y derechos comunitarios, ha presionado los centros nerviosos de toda la estructura neoliberal. Campañas como la del Derecho a la Información y la de Empleo Garantizado han aumentado nuestra comprensión de la naturaleza y retos de la democracia participativa. Nos han mostrado que a pesar de una economía y política neoliberales lo que parecía imposible se ha conseguido. Proponen la idea de democracia directa, a través de una ‘coalición arcoíris de movimientos sociales de base’, en algunos aspectos similar a la propuesta de Das. Una coalición de este tipo permitiría el intercambio fecundo de ideas y resaltaría las complejas conexiones entre los derechos económicos, sociales y políticos con los derechos ecológicos.

Un aspecto específico de la estructura política es la ley. India tiene una Constitución compleja, uno de los mayores cuerpos legislativos del mundo, y un gran repertorio de interpretaciones judiciales de la ley, en sí mismas pioneras. En este contexto Arpitha Kodiveri examina las oportunidades y limitaciones de la ley, describe el abanico de factores (sociales, políticos, económicos y culturales) que la influencian, y hace un listado de los tres principales y sobrecogedores retos: el acceso a la justicia, la aceptación social de la ley y las múltiples formas de injusticia. Ella aboga por un futuro legal que luche por una democracia social, mediante la interacción de los principios de descentralización, igualdad e innovación en el sistema judicial. Propone abrir el poder legislativo y el judicial a la participación de los ciudadanos en la creación de la ley, así como en la resolución de disputas legales. Un punto central es la creación de centros de mediación que puedan interpretar un papel crucial en el establecimiento de una conexión constante entre la ley y la sociedad, sacando a relucir capas y nociones complejas de identidad.

Un tema recurrente en India, especialmente en los debates que tienen lugar dentro de la sociedad civil respecto a diversos aspectos de la sociedad, es la relación entre diferentes ideologías políticas, o diferentes tradiciones ideológicas y filosóficas que tienen ramificaciones políticas. El debate causa a menudo divisiones, cuando se toman posiciones ortodoxas y rígidas que llevan a Gandhi contra Ambedkar contra Marx contra cualquier otro, o a una religión y espiritualidad contra el racionalismo, o al cisma entre tradición y modernidad. ¿Hay forma de superar estas divisiones? ¿Se puede encontrar algo en todas o en muchas de estas ideologías que nos permita llegar a una gran síntesis, o a algún tipo de unidad en la diversidad que nos ayude a conseguir una sociedad igualitaria, justa y sostenible?

Aditya Nigam y Bharat Patankar se enfrentan a este reto de diferente forma. El primero se vale de algunos pensadores importantes indios de principios a mediados del siglo XIX para proponer el concepto de democracia social radical, una idea para el futuro que hace un llamamiento para un cambio en lo que Ambedkar llamaba la conciencia social de la gente. En su práctica, esto institucionalizaría la ética de la compartición, de manera que los recursos se conviertan en parte de los comunes. La democracia social radical lucharía por sistemas que no caigan víctimas de las oligarquías poderosas y permitirían por contra formas institucionales que puedan proporcionarnos un espacio para la pluralidad de visiones del futuro imaginado. Le daría a la gente, como poco, la oportunidad de tomar decisiones informadas cuando surjan cuestiones problemáticas que no puedan prestarse a soluciones fáciles. Sería un socialismo liberado del estado, ‘profundamente conectado con las prácticas reales de vida sobre el terreno y extrayendo sus principios y normas de ellas’. De esta y otras formas, un sistema de este tipo, liberado de las disputas históricas, podría integrar muchos ideales de Gandhi, Ambedkar, M.N. Roy, Iqbal, Tagore y otros pensadores críticos que de otra forma podrían ser vistos como contradictorios entre sí.

Patankar enfoca el problema desde el punto de vista de la teoría. Defiende una teoría crítica multilineal que reconozca la existencia humana como la combinación de diversas relaciones sociales, políticas, económicas y culturales, y surja de la multilinealidad[3] de la explotación, la evolución de las luchas y la evolución de los sueños de una sociedad futura. En su esfuerzo por desarrollar esta teoría crítica multilineal, Patankar saca ideas de los escritos de Ambedkar, Phule, Marx y Kosambi. Una sociedad de una humanidad liberada es un sueño que se puede hacer realidad, dice el autor, si el enfoque para la transformación total tiene la base de una teoría de este tipo.

Finalmente, es relevante para los futuros políticos una cuestión crucial: ¿cuál es el papel de la India en el orden mundial? Muchkund Dubey se enfrenta a esta cuestión poniendo el foco en las Naciones Unidas (ONU), con un rol fundamental en la creación de un mundo pacífico en el que gente de todos los países pueda prosperar. Él señala que los 60 y los 70 fueron una era dorada de la cooperación internacional. Sin embargo, al llegar los 90 las grandes potencias consiguieron debilitar esto mediante el desmantelamiento de la capacidad de la ONU de entregar bienes públicos a la comunidad internacional. Dubey aboga por una nueva gobernanza dinámica, democrática y multilateral del futuro orden mundial. Para ello es central restaurar y modernizar las funciones esenciales y aumentar la capacidad de la ONU. Debería convertirse en una voz para los pueblos mediante la participación efectiva de todos los países y organizaciones de la sociedad civil. También exigiría la democratización de los procesos de toma de decisiones en el FMI y el Banco Mundial, y traer la OMC al marco de la ONU, asegurando la rendición de cuentas de las corporaciones multinacionales, la vigilancia global y la regulación de los mercados financieros internacionales. El papel de India debería ser el de plantear una iniciativa para reestructurar el orden mundial construyendo una coalición global para una nuevo multilateralismo dinámico y democrático, que incluya el intentar subir a bordo a países como China (y los  otros países del BRIC).

Futuros económicos

Aunque el origen de la palabra ‘economía’ se refiere a la gestión de la oikos (nuestro hogar/familia en griego), aquí nos referimos a ella principalmente como la gestión de materiales y finanzas. La economía de India, basada en una larga historia de producción primaria (agricultura, pastoreo, pesca, forestal) así como secundaria (textil, artesanía, trabajo de metales y muchas más) ha cambiado tras la Independencia desde un carácter predominantemente estatal (‘socialista’ al menos en parte) a uno predominantemente empresarial o estatal-empresarial (cada vez más ‘capitalista’). Si usamos los parámetros convencionales es hoy una de las mayores economías del mundo. Pero también está claro que este modelo de desarrollo económico que ha adoptado India no ha traído bienestar y prosperidad para todos y también parece ser insostenible, dados los recursos naturales y humanos de que disponemos. Esto es así aún con más razón con la economía globalizada hacia la que nos hemos dirigido, especialmente a partir de 1991 (Shrivastava y Kothari, 2012). ¿Es posible imaginar un futuro económico diferente en el que los problemas de extrema desigualdad, marginación de centenares de millones e insostenibilidad ecológica sean abordados y exista un bienestar sostenible para todos?

Bajo este tema tenemos ensayos que cubren el pastoreo, la agricultura y la alimentación, el desarrollo agroindustrial basado en la biomasa, la artesanía, la industria, la energía, la localización, el transporte y los mercados. Tomados conjuntamente despliegan aspectos cruciales de un futuro que puede ser económica y ecológicamente regenerativo y democrático.

El pastoreo, una forma de vida y una actividad para ganarse el sustento, precede a la agricultura estable. Ilse Köhler-Rollefson y Hanwant Singh Rathore, este último un pastor él mismo, sacan a relucir la contribución que hace tanto a la economía como a los sistemas ecológicos en India, aunque muy a menudo pasa inadvertido. Es un sistema de producción de alimentos perspicaz desarrollado por ganaderos mediante la observación y el conocimiento durante muchas generaciones. A pesar del nexo natural con la economía verde, esta población no está fuertemente organizada y reemplazada por la producción industrial. Los autores abogan por un medio ambiente propicio que pueda integrar la producción pastoral con la conservación de la naturaleza, asegurar un espacio para los pastores en el paisaje y desarrollar la combinación de una producción ganadera con la protección ambiental como una ‘carrera’ atractiva para los jóvenes. Según ellos, el futuro de la producción pastoral será una forma descentralizada de cuidado del ganado y de uso óptimo de la biomasa local. También proponen vías -como la documentación de la producción ganadera indígena, un marco de desarrollo del cuidado del ganado alternativo y el desarrollo de cadenas de valor- para promover y apoyar el pastoreo.

La agricultura (el cultivo), otro sector primario de producción, está íntimamente ligada a la seguridad alimentaria, los medios de sustento y la ecología, aunque desde la introducción de la revolución verde en la agricultura esta relación está cada vez más amenazada debido a que cada vez más es una agricultura basada en la comercialización y en elevadas aportaciones externas. Bharat Mansata, Kavitha Kuruganti, Vijay Jardhari y Vasant Futane (tres de ellos granjeros a tiempo parcial o total) esbozan brevemente la historia de las raíces de alimentación y cultivo de antiguos bosques y su seguridad alimentaria para las comunidades dependientes de los bosques. Los paradigmas políticos gubernamentales han ignorado los sistemas de conocimiento tradicional y los conjuntos de destrezas de los granjeros, especialmente mujeres, y adivasis. Estos autores abogan por un futuro que asegure Anna Swaraj (soberanía alimentaria) y seguridad alimentaria para todos, medios de ganarse el sustento dignos para los granjeros, sostenibilidad ecológica y coevolución. Un punto central en esta propuesta es la agricultura ecológica, biodiversa, –una vía de agorecología basada en la gestión cuidadosa de los recursos naturales por parte de granjeros a pequeña escala- de la que se presentan varios ejemplos. Esta vía reduce la vulnerabilidad ante las fluctuaciones y las condiciones climáticas extremas y aumenta la autosuficiencia hacia la soberanía alimentaria.

La artesanía nos ofrece una transición desde los sectores primarios a los secundarios de la economía. Hay dos ensayos sobre sectores secundarios: artesanía e industrias. Según Uzramma, las industrias artesanas en India han conservado su relevancia a lo largo de la Era Industrial a pesar de la dominación de la producción industrial con alto uso de energía. Esto da una oportunidad a India para sortear la opción de industrialización con alto uso de energía que beneficia solo a unos pocos en favor de industrias artesanas dispersas con bajo consumo energético que podrían abrir paso a la democracia en la producción, una pieza fundamental para una verdadera igualdad social. Las industrias artesanas usan una infraestructura de bajo coste y necesitan poca inversión de capital, lo que hace posible que la propiedad de la producción esté ampliamente repartida. Con la inminente amenaza del cambio climático, las industrias artesanas con bajo consumo energético de la India ganarán en viabilidad. Los productos artesanos tradicionales indios, como la herencia de prácticas artesanas de otras civilizaciones, encarnan trazos culturales específicos que les dan una identidad distintiva, muy valorada en los mercados contemporáneos. En reconocimiento de todos estos aspectos, los derechos democráticos de los productores a materias primas, financiación institucional y la propiedad legal de las identidades de sus productos específicos deben ser garantizadas por el estado.

Duno Roy empieza su ensayo sobre la industria y los trabajadores industriales con una breve historia de la industrialización en el mundo y las pautas paralelas en India. En el sector organizado, formal, de la industria india las leyes laborales son algo funcional, principalmente debido a la fortaleza de la fuerza de trabajo organizada. Los trabajadores en el sector informal están auto-empleados – no hay un empleador con el que negociar, falta de acceso al crédito, transporte, mercados, destrezas y espacio para continuar este modo de ganarse el sustento-. Luego tenemos el sector ‘ilegal’ en el que los trabajadores no tienen ni siquiera la mínima protección de la ley pues se consideran ilegales. Trabajadores de todos estos sectores han estado mostrando de manera creativa su oposición a la desinversión y la reestructuración, la privatización y la inversión extranjera, la negativa a los derechos de organización y a sueldos justos, las reformas de los contratos y las leyes laborales, las demoliciones y los desahucios. Esto ha avivado la resistencia a la estrategia empresarial-estatal de división y consolidación. Sin embargo, según Roy, el futuro del trabajo industrial se encuentra en un cambio radical de dos determinantes esenciales de la sociedad capitalista, a saber, la competencia y el beneficio. El ensayo proporciona algunos ejemplos de movimientos que han intentado plantear un desafío a estos determinantes, pero el problema real se encuentra en la ausencia de una política y teorización que pueda ir más allá de estos intentos por parte de los trabajadores y plantee un reto y cambio de todas las estructuras de explotación, desigualdad e injusticia.

El discurso acerca de las reformas económicas –liberalización, privatización y globalización- en el país ha ido más allá de la mera crítica hacia la articulación así como la fundamentación de ideas y enfoques alternativos. Hay varios ensayos que tratan este importante tema, discutiendo posibilidades de economías regionales y locales, y la conceptualización de bazaars para intercambios locales.

Según Aseem Shrivastava y Elango Rangasamy, la economía empresarial de mercado ha equiparado desarrollo con crecimiento económico y eso ha llevado a un enorme daño ecológico y a la destrucción de comunidades humanas. La globalización ha dado como resultado la centralización del poder en unos pocos países y empresas, quienes regulan la estrechamente interconectada economía empresarial. El ensayo aboga por la localización y regionalización de economías que sean ecológicamente estables y renovables. Esto significaría grupos de 20-30 aldeas, con una ciudad como centro, que sean colectivamente autosuficientes y una academia de panchayat como institución crucial para el aprendizaje. Una economía de este tipo será una ‘Economía de Crecimiento en Red’. El ensayo enumera estrategias para conseguir una nueva estructura económica descentralizada, con la que desafiar a la economía industrial y globalizada. Uno de los ejemplos que se dan es la aldea de Kuthambakkam en Tamil Nadu, que se apoyó en la visión de Gram Swaraj cuando Elango, uno de los autores de este ensayo, fue sarpanch (jefe de aldea). La aldea disfruta hoy de buenas carreteras de cemento, un sistema de drenaje efectivo,  agua potable segura, medios de vida basados en la manufactura y una iluminación de las calles con un uso eficiente de la energía, además de casas pucca (con buenos materiales, nota del tr.). Esta aldea es un ejemplo de una economía descentralizada, ecológicamente más sensata y renovable.

Relacionado con esto está también el ensayo de K. J. Joy sobre cómo la estrategia basada en la biomasa puede revitalizar o regenerar la economía y la ecología rurales, abriendo una vía de desarrollo sostenible y justa. Si una familia típica de cinco personas puede o producir o conseguir acceso a unas 18 toneladas de biomasa, puede entonces cubrir todas sus necesidades de alimentación, forraje y combustible y aún puede quedar suficiente para un desarrollo agroindustrial en las áreas rurales con un uso eficiente de la energía. El ensayo detalla cómo la fibra de la biomasa se puede utilizar en sectores de infraestructuras como agua, edificios, carreteras, etc. Con tecnologías ya disponibles que tienen importantes ventajas en costes, ahorro de energía, empleo y participación sobre las tecnologías convencionales. Si se pueden también introducir fuentes de energía renovables, la energía necesaria para procesar la biomasa también se convierte en algo disponible de una manera dispersa. El autor propone un concepto de unidades de producción integrada con generación de energía (UPIGE) para todo esto.

M.P. Parameswaran lleva más lejos las posibilidades mencionadas más arriba con una visión de largo alcance de una aldea autosuficiente vibrante en la Kerala de 2047. Basada en los movimientos populares y la inspiración combinada de Gandhi, Jayaprakash Narayan y Marx, la aldea se ha planteado como objetivo el aumento de una longevidad libre de morbilidad hasta que se alcance un equilibrio entre la tasa de natalidad y la de mortalidad y la población se estabilice, aumentando la libertad de la dependencia del trabajo alienado, y aumentando la igualdad, la diversidad y la tolerancia. Esto se consiguió con el aumento del proceso de planificación descentralizada ya experimentado en Kerala, en el que la gente escoge a sus propios candidatos en lugar de permitir que lo hagan los partidos políticos. Este proceso estuvo apoyado por un esfuerzo importante por parte de una educación alternativa mediante un conjunto de profesores dedicados, seguridad social para niños y ancianos, un sistema de agricultura cíclica que permita la seguridad alimentaria, la manufactura local de toda una serie de productos (intercambiados con otros productos en los panchayats vecinos), la redistribución de los hogares desocupados a aquellos que no dispongan de una vivienda adecuada, y una autosuficiencia descentralizada del agua y la energía. La combinación de una base rural con algunas comodidades urbanas convirtieron el área en rurbana. Hubo que superar varios obstáculos en el camino, algo que se hizo con un potente diálogo democrático y la generación de conocimiento.

Rajni Bakshi resume brevemente 2500 años de historia para señalar las características de la cultura de mercado india. Según ella, las ideas contemporáneas de crecimiento y avance económico han cambiado tanto los modos como las relaciones de producción. En una cultura de mercado de acumulación ilimitada, es necesario explorar la posibilidad de una cultura basada en la idea de suficiencia y bien común. El ensayo visualiza una economía a nivel de aldea, que será autosuficiente para lo esencial y capaz de expandir el espacio para un intercambio no monetario. Una economía de este tipo tendrá sistemas de protección y revitalización de los recursos naturales basados en la comunidad. El punto inicial de este bazaar es cambiar desde la aspiración a la acumulación a una ética de los comunes y los bienes públicos.

La ciudad india se enfrenta a múltiples crisis, incluidas las abismales condiciones de vida de la mayor parte de sus residentes, especialmente los pobres. También causa múltiples crisis fuera de sus límites, en su relación parasitaria con la aldea. ¿Cómo se puede cambiar esto?

Rakesh Kapoor considera los principales desafíos a los que la India urbana se enfrenta en las próximas tres décadas y más allá, entre los que se incluye una pobre infraestructura, un suministro de agua y electricidad muy inadecuado, chabolismo, eliminación de residuos y un pobre transporte público. Entre las causas subyacentes de estos problemas se encuentra una gobernanza pobre, debilidad financiera, la falta de innovación y los esquemas populistas. Al defender que una mejor calidad de vida para los indios –urbanos y rurales- requiere desviarse de manera fundamental de los actuales enfoques, marcos mentales e instituciones, Kapoor sugiere una visión radicalmente diferente para la India urbana plus rural de 2047, basada en las ideas de una urbanización dispersa con pequeñas ciudades y centros de desarrollo y formación, mecanismos innovadores para la financiación, autoridades públicas a múltiples niveles para regular el uso de la tierra y el agua, dar poder a los cuerpos locales urbanos (CLU) o gobiernos locales urbanos (GLU) para un gobierno descentralizado, innovación en el uso sostenible de los recursos y soluciones en las áreas urbanas para crear ciudades “regenerativas” e “inteligentes” y vías con bajo consumo de carbono. Este futuro sugerido estará basado en el uso extensivo de fuentes de energía renovables, una mínima generación de desechos, una huella ecológica mínima, la provisión de viviendas decentes para todos los ciudadanos y resiliencia frente a los desastres. Kapoor destaca que el reto definitivo para los indios, incluidos los líderes políticos, es, antes que nada, tener una visión de otro futuro para la India urbana plus rural, y luego llevar a todos los miembros de nuestra población a conseguir esta visión.

Uno de los sectores cruciales de la India urbana es el transporte. Aunque la mayor parte de las ciudades tienen una extensa planificación urbana, a pesar de todos los pasos elevados, ampliaciones de carreteras y otros proyectos de infraestructura viaria, el problema del tráfico se está intensificando cada año que pasa. Sujit Patwardhan explora la escena contemporánea, y detalla la visión para el futuro del transporte en la India urbana. Según él, la planificación del transporte en India ha estado centrada predominantemente en el coche, dando como resultado el desplazamiento de la bicicleta, los carros y otros modos de transporte público. También ha dado como resultado mayores tasas de aumento de los niveles de contaminación. El ensayo propone un transporte sostenible centrado en la gente que pueda hacer de la ciudad algo placentero y seguro, donde la gente pueda caminar, circular en bicicleta y llegar a sus destinos sin la dependencia de los automóviles. Es fundamental para ello una planificación urbana centrada en el medio ambiente que promueva formas compactas de desarrollo residencial, una dependencia reducida del transporte en automóvil, una planificación de un uso mixto de la tierra, la protección de los valores naturales de la ciudad y una efectiva gestión de los recursos.

Unos futuros sostenibles y justos están estrechamente vinculados, entre otras cosas, a las elecciones tecnológicas que haga una sociedad. Dinesh Abrol se enfrenta con la cuestión de la tecnología dentro de un marco más amplio de economía política. Los sistemas tecnológicos contemporáneos están guiados por la producción de conocimiento neoliberal dominante, que es extremadamente extractiva sobre la naturaleza y da como resultado una desigualdad creciente. Las instituciones de investigación y desarrollo están centralizadas y han cerrado sus puertas a formas alternativas de ciencia y tecnología. Por ejemplo, los ecosistemas y paisajes agrarios se han degradado drásticamente debido a los actuales modelos de monocultivo y una agricultura con un uso intensivo de productos químicos. Hoy, India se enfrenta a una creciente dependencia del modo de producción y consumo capitalista. El ensayo explora alternativas tecnológicas en agricultura y programas de industrialización rural, transporte sostenible, el sector de la energía y la vivienda o el desarrollo de hábitats. Exhorta a estrategias que prioricen el proceso de desarrollo de cambios en las estructuras dominantes y en las normas de consumo culturales existentes, por parte de protagonistas comprometidos a luchar por democracias populares y democracias socialistas. Las necesidades básicas del campesinado y la clase obrera son su prioridad. El ensayo aboga por alternativas tecnológicas que puedan interpretar un papel importante en lo anterior, y que puedan desencadenar una transformación radical de los sistemas socio-técnicos, guiados por una transformación ecológica guiada por la igualdad social con portadores de alternativas sociales de innovación y desarrollo.

 

Futuros socio-culturales

Las antiguas características civilizatorias de India están cambiando rápidamente bajo la influencia de la modernización, pero sin embargo siguen dándonos unos cimientos y continúan siendo un factor en la vida cultural y social. Abundan las contradicciones y las complementariedades en las relaciones de casta, clase, género, edad, etnicidad, capacidad, geografía, parentesco, demografía, sexualidad y en la interacción entre tradición y modernidad. Profundas desigualdades y explotación se encuentran al lado de igualmente fuertes solidaridad y armonía. En lo que parece ser una cada vez más confusa complejidad, ¿qué futuros se pueden imaginar que minimicen los conflictos y maximicen la complementariedad, en los que la diversidad sea más una fuente de fortaleza que de división?

La sección de futuros socio-culturales tiene ensayos que tratan del lenguaje, el arte, los medios de comunicación, el conocimiento, la salud, la sexualidad, los dalits y las castas, el género, los adivasis y las minorías. La mayor parte también abarcan las esferas económica, política y socio-cultural.

Un aspecto crucial de la cultura es el lenguaje. India es una tierra de al menos 780 idiomas vivos –una de cada ocho lenguas en el mundo-. Según Ganesh Devy, los idiomas son visiones del mundo más que simplemente modos de comunicación y la falta de este reconocimiento junto con la insistencia en la viabilidad económica, ha dado como resultado la desaparición de muchas lenguas indígenas. La revolución tecnológica desde el punto de vista de la comunicación ha afectado profundamente la forma en que el mundo moderno se comunica, y varios grupos étnicos y culturales se enfrentan a la amenaza de la eliminación. El ensayo defiende que tenemos que apoyar idiomas que no son populares o estén en la cultura dominante o no hayan llegado a las ciudades. Esto significaría emplear iniciativas para proteger las lenguas con mucha mayor extensión, como por ejemplo mantener bibliotecas electrónicas, sociedades literarias e iniciar revistas de y para lenguas indígenas. India podrá enfrentarse al reto de asegurar su gran diversidad de lenguas únicamente si acepta su identidad multilingüística y multicultural.

Las oportunidades de aprendizaje y educación están en el corazón de la cultura (y mucho más de lo que contiene este libro). Tultul Biswas y Rajesh Khindri señalan que la educación interpreta un papel crucial en la transmisión de ideas, experiencias de vida, cultura, conocimiento, lenguaje y demás, de una generación a la siguiente. La escuela, una agencia para impartir educación, se convierte en un sitio vital para estas transmisiones. Sin embargo, los sistemas escolares son también responsables de reforzar las desigualdades y prejuicios que ya son prevalentes en la sociedad. El disfuncional sistema escolar público en India está poblado por estudiantes de los sectores más marginados de la sociedad. Por otra parte, las escuelas privadas reflejan la sociedad india altamente estratificada por clases, y ni si quiera se relacionan con estudiantes de los sectores marginados. Esta estratificación se amplía aún más con las desigualdades de casta, religión y género que están profundamente incrustadas en la sociedad india. La educación ha sido reducida a un negocio y no hay espacio para el desarrollo creativo y holístico de un niño. Inspirado por las ideas de Avijit Pathak, este ensayo defiende como visión del futuro de la educación que se puedan abrir oportunidades y liberar el potencial para el desarrollo de una educación equilibrada, justa y receptiva a estudiantes y profesores. Algunos ejemplos de unas cuantas iniciativas que se han alejado de la estructura escolar convencional y han abierto nuevas vías de creación de un ambiente interactivo, inclusivo, con final abierto, muestran que este futuro, aunque difícil, es posible.

Sudha Gopalakrishnan explora la herencia y la representación contemporánea del arte (limitándose a las artes escénicas) en India. India ha sido tierra de diversas formas artísticas tradicionales como artes, teatro, danza y música. Estas han sido también lugares de resistencia y de ridiculización de la clase dominante. Sin embargo, un enfoque orientado al mercado de las artes escénicas ha degradado el legado de las formas artísticas y las ha reducido a meros fines económicos. El ensayo argumenta que el futuro del arte tiene que equilibrar el significado específico del contexto con la relevancia para un mundo mayor. Este tipo de ‘equilibrio’ se puede dar creando espacios públicos, colectivos y organizaciones que trabajen explorando y conservando culturas locales. El arte también tiene que transgredir fronteras más allá de lo establecido/convencional para permitir el flujo cultural. También puede ser archivado y conservado sistemáticamente. Una nueva posibilidad para el arte implicaría reconocer su potencial renovable o algo que crea valor.

Paranjoy Guha Thakurta busca qué deberían esforzarse por llevar a la esfera pública los medios de comunicación alternativos y también cómo hacerlos más receptivos a los segmentos de la población y a los temas a menudos dejados fuera por los medios de comunicación empresariales enfocados a conseguir beneficios. La emergencia de oligopolios en los media indios ha dado como resultado la pérdida de heterogeneidad y pluralidad. Se han convertido en algo insensible y han restringido su cobertura sobre temas como la agricultura, los dalits, los campesinos marginados y el medio ambiente. La digitalización de los medios ha dado como resultado un flujo de información transformado a pesar de la brecha en el acceso a la información en todo el mundo, y da esperanzas de un futuro democrático. Un escenario ideal sería que la recopilación y difusión de la información en el mundo digital no estuviese controlada por unos pocos poderosos, sino que ciudadanos normales del país interesados reuniesen y difundiesen información regulada por un cuerpo independiente, que pueda disuadir a periodistas descarriados. Este ensayo sugiere la necesidad de que gente con diferente historial, aunque con las mismas convicciones, se unan. Los profesionales de los medios deberían colaborar con informantes, representantes de la sociedad civil y activistas políticos para publicar verdades incómodas y conseguir mayor transparencia.

Según Rajeshwari Raina, en la era del neoliberalismo el conocimiento se ha reducido al simple logro de fines económicos. Un establishment científico y técnico muy centralizado solo sirve al estado y a las empresas del sector privado. La gestión política, la educación superior, la investigación científica, la producción de mercancías, todas las empresas del conocimiento aceptan la versión monetizada del conocimiento. El ensayo imagina un futuro del conocimiento en India basado en valores democráticos y sistemas de conocimiento radicados en la comunidad. Este sistema integraría y descentralizaría las interconexiones entre diferentes recursos naturales, sociales, físicos y financieros. Para ello es imprescindible la creación de acuerdos institucionales que integren diversos sistemas de conocimiento y respeten los principios de igualdad y justicia. La comunidad científica tiene que movilizarse para hacer el tipo de ciencia correcta de formas democratizadas, descentralizadas, con capacidad de inclusión y deliberación. Esto se relaciona estrechamente con el ensayo de Abrol sobre tecnología.

Abhay Shukla y Rakhal Gaitonde dicen que la historia del desarrollo del sistema sanitario en India está marcada por constantes diferencias entre la retórica expresada en los documentos políticos y los recursos reales asignados para la puesta en marcha de estas políticas. India tiene políticas como la Misión Sanitaria Rural Nacional, basada en un modelo de planificación participativa y gobierno comunitario, pero la aplicación se tambalea por la lógica de la mercantilización del sector de la salud en un marco neoliberal. El ensayo aboga por un Enfoque de Sistemas Sanitarios para moverse hacia la democratización del sistema público de salud y la socialización del sistema sanitario privado. Fundamental para este enfoque es el Sistema Universal de Asistencia Sanitaria (SUAS) que lleva a la gran mayoría de proveedores públicos y privados sanitarios a un único sistema integrado que incluya múltiples sistemas sanitarios. Este sistema estará financiado y gestionado públicamente. SUAS exigirá cambios radicales en el suministro, gestión y financiación de manera que pueda asegurar el libre acceso a una asistencia sanitaria de calidad para toda la población, a la vez que se asegura un ingreso decente y seguro y la satisfacción profesional a los profesionales sanitarios.

Una de las cuestiones con las que ha luchado siempre la filosofía es: ¿qué es lo que hace que nuestras vidas tengan sentido? Arvind Narrain lo investiga desde la perspectiva de múltiples sexualidades, destacando que la respuesta que da el capitalismo tardío es el consumo, que proclama que satisface diversas (creadas) necesidades humanas. La naturaleza profundamente insatisfactoria de esta afirmación es mucho mejor expresada por el antihéroe de American Psycho de Brett Easton, quien descubre que una existencia en la que ‘consumir’ es la definición exacta de lo que significa ser humano, mata al humano en tu interior. Este ensayo está escrito con el espíritu de intentar descifrar cómo uno consigue dar significado a la vida en la edad contemporánea. Aunque hay muchas respuestas posibles, este ensayo defiende que al menos dos conceptos son profundamente importantes para la existencia humana. El primero es la idea del amor por una persona y el segundo es la idea de amor en un sentido más amplio, que se puede caracterizar como el amor a la justicia o la empatía con alguien que sufre. Los dos conceptos se exploran biográficamente yendo a tres vidas queer vividas en los márgenes del consenso social, en concreto, las vidas de Swapna y Shecheta así como la de Chelsea Manning.

 

Los dalits han vivido en las condiciones más inhumanas a lo largo de la historia. Según Anand Teltumbde, el movimiento dalit no ha conseguido reconocer la conciencia de clase, de manera que incluso políticas como las reservas solo han beneficiado a los sectores más acomodados de los dalits. La mayor parte de los dalits todavía no tienen acceso a la educación básica, la salud, el empleo, los derechos democráticos y los valores modernos, puesto que las identidades de casta siguen dominando la esfera pública india. Es fundamental para su visión la abolición de la conciencia comunal y de casta en los espacios públicos para que la humanidad pueda marchar hacia una sociedad basada en los principios de libertad, igualdad y fraternidad. También ofrece una agenda de diez puntos para esta transformación, que incluye la ilegalización de las castas, la abolición de las reservas políticas, la separación de la política y la religión, la congelación de las reservas a la población actual y su puesta al día, mantener la justicia distributiva como su núcleo y la adopción del sistema de representación proporcional.

Si podemos imaginar una India libre de castas, ¿podemos también imaginar un futuro sin desigualdades de género y patriarcado? Sí, es posible, dice Manisha Gupte. Las ideas patriarcales que legitiman el control de los hombres sobre la producción, reproducción y sexualidad de las mujeres dominan el mundo actual. La autora destaca vislumbres de una India sin géneros binarios y patriarcado. Una sociedad sin géneros binarios rechazará las interacciones sexuales como transacciones cargadas de poder; la gente tendrá derechos reproductivos y sexuales; las mujeres tendrán un acceso libre y seguro a espacios públicos y privados y las desigualdades relacionadas con casta, clase y religión serán abolidas. El ensayo defiende un enfoque intersectorial (de clase, casta, patriarcado, etnicidad) y volver a imaginar la política a través de las realidades vividas de los subordinados, para luchar por los problemas de desigualdad e injusticia. Esto obligará a eliminar cualquier tipo de jerarquía relacionada con la casta, el género, la clase, la etnia y la sexualidad y fortalecerá los valores de igualdad, participación democrática, poniendo en el centro de la escena el conocimiento y la sabiduría de gente que es testigo y experimenta la discriminación.

Otro grupo marginado en India son las minorías étnicas (incluidas las religiosas). Irfan Engineer investiga la evolución de las identidades religiosas en la India colonial y postcolonial y el consiguiente debilitamiento de la vida comunitaria. Debido a la profundización de la conciencia comunal por parte de algunos actores culturales, han aparecido prejuicios y disputas más fuertes. La Constitución de India ha garantizado privilegios más fuertes a las minorías sin reconocer la diferente intensidad con la que experimentan la discriminación y la marginación. Por otra parte, los ‘fundamentalistas’ han usado estos vacíos legales para crear malestares comunales. Tomando el ejemplo de un comité de Mohalla (Barrio) en Bhiwandi, el ensayo propone la creación de redes sociales locales y grupos de comunidades diversas para resolver las tensiones comunales. Según él, resulta difícil imaginar el futuro de las minorías bajo el régimen político actual y una sociedad dominada por las ideas capitalistas de desarrollo. No obstante, junto con la lucha por la justicia social, la inclusión y el sustento, este ensayo imagina una lucha por la democratización de la cultura. Esto significaría una lucha intra-entre comunidades y la deconstrucción de identidades por parte de los marginados, de manera que la diferenciación entre la mayoría y la minoría se vuelva irrelevante.

Los adivasis han estado entre los más marginados en India, perseguidos de maneras diversas, desposeídos, abandonados, vilipendiados y mirados por encima del hombro. Gladson Dungdung destaca esta realidad en su ensayo, mostrando las muchas formas en que los adivasis no han sido nunca tratados como ciudadanos iguales y su historia raramente ha sido parte de la narrativa dominante de qué es India.  En los últimos tiempos la alienación de los adivsasis de sus tierras por el proceso globalizado de desarrollo se ha vuelto más aguda. No puede sorprender que muchos de ellos se pregunten si alguna vez han conseguido la independencia. Hasta el enfoque de bienestar por parte del estado hacia los adivasis ha sido inapropiado y ha violado su cultura (incluidas sus lenguas), las conexiones ecológicas, los sistemas de gobierno y la autonomía. En este contexto, Dungdung pinta un futuro alternativo que contendría autonomía territorial, bienestar o vías de desarrollo según sus propias visiones del mundo y aspiraciones, acciones sobre los problemas urgentes de salud y educación, que las comunidades recuperen sus tierras perdidas, territorios y recursos, y pleno derecho a la autodeterminación, la autosuficiencia y el autogobierno. A través de esto, Dungdung dice que quizá los adivasis ‘también pueden ayudar al resto de la sociedad india a llegar a ser más igualitaria, justa y ecológicamente sostenible’.

¿Surge una visión coherente?

Dado el amplio conjunto de temas tratados y los diversos historiales y orígenes de los autores, no se puede esperar que haya una visión común que surja de este volumen. De hecho, puede que ni siquera sea deseable, porque no hay razón para priorizar una sola visión sobre la pluralidad. No obstante, pensamos que algunos trazos comunes, como la búsqueda de la sostenibilidad ecológica y la justicia y la igualdad socio-económicas, la exploración de una democracia más profunda y que rinda mejor cuentas y la celebración de diferentes clases de diversidades (sin dejarnos caer en la división), se muestran como denominadores comunes a lo largo del volumen. Admitimos que en parte se debe a la elección de autores que hemos hecho como editores, pero solo parcialmente, porque en muchos casos no éramos plenamente conscientes del tipo de posiciones que iban a adoptar. Los factores complejos y complicados están, sin embargo, en el detalle de lo que la gente ha dicho sobre sostenibilidad e igualdad y justicia, no solo los grandes rasgos.

Tratamos de este análisis de grano fino, incluyendo en él nuestras propias perspectivas, en el ensayo final. Hemos elaborado allí cómo podría ser India en 2100[4], contado por una mujer dirigiéndose a una gran reunión que tuviese lugar simultáneamente en muchos sitios. Habla de una civilización basada en cinco esferas cruciales entrecruzadas: democracia política directa en la que todo el mundo tenga el derecho, la capacidad y foros en los que formar parte en el proceso de toma de decisiones; democracia económica en la que los medios de producción y las formas de consumo están controlados públicamente (‘público’ significando aquí colectividades de gente, no el estado), la autosuficiencia local tiene prioridad sobre las relaciones económicas a gran escala y las relaciones de cuidado y de compartir vuelven al centro del escenario en lugar de las monetarias o mercantilizadas; justicia social que lucha por la igualdad y el respeto mutuo entre los diversos sectores de la población así como la abolición de las categorías divisorias como la casta; diversidad cultural y del conocimiento en la que todas las formas de conocer y ser son respetadas; y todo ello construido sobre una base de sostenibilidad ecológica, resiliencia y sabiduría que incluye reconstruir una relación de respeto y unidad con el resto de la naturaleza. Ella da varios ejemplos de principios del siglo XXI que nos dan ya una pista de qué transformaciones fueron posibles. No es un cuadro en el que todo sea rosa y positivo, pero sí uno en el que los procesos de igualdad, justicia y sabiduría ecológica se han afianzado firmemente y ya se han conseguido bastantes transformaciones.

¿Utopías imposibles?

Algunos lectores de este volumen probablemente serán críticos con la naturaleza a menudo ‘utópica’ de las visiones expresadas por los autores. Quienes plantean estos futuros son acusados de ser ingenuos soñadores, poco realistas, viviendo en sus propios mundos. Esto es comprensible, porque somos conscientes continuamente de la seria situación en la que nos encontramos, lo difícil que es hacer incluso pequeños cambios y mantenerlos… y para aquellos con conocimientos históricos, cuántas revoluciones han empezado con visiones similares pero fracasaron en el intento de conseguirlas.

Es comprensible, sí, pero no, lo mantenemos, justificadamente. Los movimientos basados en ideales de igualdad, justicia, sostenibilidad ecológica, ecuanimidad, paz, etc., pueden haber fracasado en el intento por conseguir estados ideales, pero han empujado hacia espacios abiertos para transformaciones importantes. Solo hay que ver los movimientos de las mujeres, o las luchas de los pueblos indígenas o de los etiquetados como ‘discapacitados’, o las de aquellos que han luchado por reformas democráticas, o quienes se sacudieron las cadenas coloniales para darse cuenta de cuánto han conseguido. Si los pioneros de estos movimientos hubiesen abandonado sus sueños tan pronto como chocaron con el primer obstáculo, o incluso antes de eso por prestar atención a los escépticos que los rodeaban, no hubiéramos visto tales transformaciones.

Diversos acuerdos internacionales, y las Constituciones de muchos países, contienen elementos utópicos. Pero no los descartamos rotundamente. Al contrario, se convierten en documentos que guían la acción y la política para ir hacia adelante, o para resistir cuando los derechos humanos y las violaciones ecológicas se producen. Los documentos visionarios pueden ser faros de luz que podemos ver en la distancia cuando luchamos a través de la niebla de una noche oscura, puesto que al menos nos dan alguna esperanza de una dirección a la que dirigirnos. Hemos estado reprimidos, durante demasiado tiempo, por ideas de lo que es ‘práctico’ y ‘realista’, privándonos del poder de soñar. Nosotros defendemos que este acto de soñar, de imaginar, es un ejercicio completamente legítimo y necesario, especialmente en el contexto actual de desesperación y cinismo atascado en la ciénaga de la realidad material.

Como dijo el director de cine argentino Fernando Birri, citado por Eduardo Galeano:

“La utopía está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se desplaza diez pasos más allá. Por mucho que camine, nunca la alcanzaré. Entonces , ¿para qué sirve la utopía? Para eso: sirve para caminar.”[5]

En cualquier caso, aquellos que nos venden la quintaesencia del Sueño Americano, donde todos tendremos una inmensa riqueza económica y lo último en coches y una casa automatizada y demás, están demostrando estar vendiéndonos no solo imposibilidades sino también una avaricia demencial por adquisiciones materiales como algo que proporciona la “buena vida”. Es una pesadilla, no un sueño: el planeta simplemente no puede mantener estas promesas, y las enormes desigualdades que se están creando al intentar conseguirlas nos están llevando a peligrosos conflictos sociales. Y así, como uno de nosotros escribió anteriormente en asociación con otro colega: “Entre la vía aparentemente ‘imposible’ (de una democracia radical ecológica) y la manifiestamente descabellada, preferimos la primera” (Shrivastava y Kothari, 2012).

Lo que este libro no cubre

Por diversos y de amplio espectro que sean los ensayos de este volumen, sigue habiendo grandes huecos y limitaciones en la cobertura. Éramos conscientes de algunos incluso cuando los estábamos pidiendo, y hemos identificado algunos más en el camino. Temas como la espiritualidad, la religión y otros aspectos de la cultura (que no sean el lenguaje), o faltan o se han tratado indirectamente. De los ocupaciones del sector primario la pesca está completamente ausente. Los derechos humanos[6], y dentro de estos el elemento específico de los derechos de los niños o de la gente ‘diferentemente capacitada’ son otro hueco temático, como lo es el de los derechos a la tierra y a los comunes. Las minorías en otras áreas que no sea la religión tampoco se han tratado. No hay un foco específico sobre la juventud. Un ensayo sobre macroeconomía hubiera sido un añadido útil, como lo hubiera sido uno sobre el futuro del trabajo. Y los deportes y entretenimientos siguen desatendidos -¡de alguna manera no fue nunca parte de nuestro campo de visión hasta que fue demasiado tarde! Finalmente, varios ensayos cubren una parte de los temas que les ocupan, no necesariamente exhaustivamente, en parte debido a restricciones de espacio, en parte dependiendo de la experiencia del autor.

Aunque los ensayos no se centran en regiones concretas, es evidente que en su cobertura geográfica colectiva hay huecos, como el noreste de la India y la comunidades isleñas.

Los lectores sin duda encontrarán otros huecos, cuya única responsabilidad recae sobre los editores. Comprendemos también que para cubrir todo el rango de temas y sectores hubieran sido necesarios varios volúmenes. Con suerte, este volumen puede estimular que se escriba y dialogue más, cubriendo temas y regiones, en un proceso continuo de cómo imaginar el futuro de India.

Finalmente, debería estar claro pero no obstante vale la pena decir que ni este volumen ni ninguno de los autores en él reclaman ser la visión definitiva o la voz sobre los temas tratados. En cada uno de estos temas puede haber diferentes perspectivas, mucho más cuanto estamos hablando de visiones posibles del futuro, no solo análisis de lo que ha pasado y lo que existe actualmente. Tampoco se dice que todas las perspectivas y visiones presentadas aquí sean coherentes entre sí. No obstante, nuestra esperanza es que este conjunto de aproximadamente 30 ensayos proporcione algunos elementos de una visión colectiva coherente basada en los elementos comunes de justicia, igualdad y sostenibilidad, y estimule más reflexiones y pensamiento y diálogo, para hacer que esta visión sea más robusta, inspiradora y, en última instancia, factible.

[1] Agradecemos la contribución de Shrishtee Bajpai de Kalpavikrish, quien redactó un borrador de los resúmenes de los ensayos que hemos utilizado como base para describir los puntos clave de cada autor.

[2] Véase http://kalpavriksh.org/index.php/alternatives/alternatives-knowledge-center/353-vikalp-sangam-coverage; Véase en especial “La búsqueda de alternativas: aspectos clave y principios” [en inglés]: http://kalpavriksh.org/images/alternatives/Articles/Alternativesframework3rddraftVSprocess20mar2015Eng.pdf En esta nota los escenarios son denominados pilares y lo social y lo cultural se tratan separadamente, mientras han sido fusionados en este ensayo.

[3] El autor ha adaptado este concepto algebraico para interactuar con la teoría social desde una perspectiva multifacética y ecléctica.

[4] Vale la pena señalar aquí que hay una inconsistencia en el marco temporal que los diferentes autores han tomado. Muchos han hablado de India en 2100, pero un par han considerado escenarios para 2047 (100 años tras la independencia de la India). Esto se debe en parte a una comunicación no muy clara por parte de los editores a los autores, y en parte debido a que los autores quisiesen dar un escenario extenido (2100) o acortado (2047).

[5] http://leerporquesi-1007.blogspot.in/2012/12/galeano-eduardo-utopia.html

[6] Un ensayo prometido sobre este tema no llegó a tiempo.

Un debate sobre el futuro es un debate sobre el presente

Notas del diálogo de los autores

Shrishtee Bajpai y Sarita Bhagat

 Introducción

Como parte de la realización de este libro; Kalpavriksh y la Sociedad para la Promoción la Gestión Participativa de los Ecosistemas (SOPPECOM), junto con Oxfam, organizaron un diálogo de tres días sobre el Futuro de India entre el 23 y el 25 de febrero de 2016, en el Centre of The Study of Devoloping Societies de Nueva Delhi. El motivo para el diálogo era crear una plataforma para el intercambio fecundo de ideas de los aproximadamente 30 temas que cubre este libro. Los participantes fueron principalmente los autores y editores de este libro, junto con algunos otros que añadieron contenido relevante a la discusión. En la sesión inaugural, Ashish Kothari y K. J. Joy destacaron que los procesos de resistencia y reconstrucción son inherentes al proceso de imaginar el futuro. También expusieron dos objetivos principales del diálogo. El primero, comprender las perspectivas sobre los diversos temas de los participantes involucrados en el aprendizaje transversal y el segundo, vincular estos a los cinco pilares de las alternativas que han surgido del proceso Vikalp Sangam[1]. Los cinco pilares -1) Resiliencia y sabiduría ecológica, 2) democracia directa y delegada, 3) Bienestar social y justicia, 4) democracia económica y 5) conocimiento y diversidad cultural- se usaron como estructura analítica para el diálogo, sin caer en la trampa de forzarlos a entrar en categorizaciones puras. Siguieron presentaciones expuestas por activistas experimentados y académicos de toda la India. Los participantes compartieron los argumentos claves de sus ensayos, su visión para el futuro y las vías para llegar allí.

Antes de imaginar estos futuros es importante comprender que en el escenario actual de rápido agotamiento de los recursos naturales y crecientes desigualdades esta es una tarea abrumadora. Los autores de los ensayos han luchado para imaginar el futuro y no quedar empantanados en el presente. No obstante, el proceso de imaginación es crucial puesto que puede influir en el curso de los acontecimientos y puede ayudar a perder el cinismo del presente para mantener la esperanza en el futuro. Uno de los acuerdos comunes que surgió de este diálogo fue desarrollar determinados límites (economía, democracia) para ayudar a visualizar el futuro y comprender diferentes vínculos. También la necesidad de mantener la coherencia interna en el diálogo para llegar a una imagen futurista -aunque estemos soñando sin freno, necesitamos estar basados en la realidad.

Sostenibilidad ecológica[2]

Sharachchandra Lele, en su ensayo “Gobierno medioambiental en la India futura”, expuso las causas inmediatas, como una débil aplicación de la ley, la luz verde judicial y las fuerzas socioeconómicas, que han llevado a India a lo que Ramachandra Guha llama un “caso perdido medioambiental”. El futuro del ecologismo tiene que ser la protección de la naturaleza asegurando la calidad de vida, la creación de medios de sustento y el mantenimiento de la igualdad intergeneracional. Lo anterior se puede conseguir si empezamos a movernos hacia la descentralización de la autoridad operativa, pero con una autoridad reguladora global, la rendición de cuentas democrática, el aumento de la capacidad técnica y con un apoyo efectivo a la resolución de conflictos. Sin embargo, durante la discusión sobre los aspectos clave de este artículo, varios participantes destacaron la necesidad de criticar el deseo persistente de escalar y la idea de un crecimiento infinito que convenientemente defiende argumentos antropocéntricos. La pregunta desconcertante que queda es ¿cómo nos enfrentamos a la contaminación de las mentes? La necesidad de una transformación radical del sistema de valores (apartándonos de aspectos como el egoísmo y el individualismo, el consumismo, el elitismo y el funcionamiento antidemocrático) y el proceso para llegar allí fue una preocupación común. Para explorar la paradoja de las leyes estrictas y las crisis medioambientales, debemos empezar por cuestionar el actual modelo de desarrollo que desplaza el capital natural con el capital financiero.

Democracia política[3]

El poder es inherente a todas las relaciones de la sociedad, caracterizadas por la desigualdad, mantenidas por la manipulación y la violencia estructural o propiamente física. Sin embargo, la cuestión es ¿Cómo pueden estas cambiar, ya sea con una teoría revolucionaria convencional o usando las grietas del sistema? Según Pallav Das, el futuro del poder se encuentra en cambiar radicalmente las actuales prácticas culturales, sistemas e instituciones. La equiparación de poderes prosperará y mantendrá la sociedad que tenga democracia directa, instituciones de representación que rindan cuentas hacia abajo con ejercicios de cargo revocables, gastos mediante un fondo común con acceso igualitario, propiedad cooperativa de los medios de producción y sin crecimiento infinito. Das no ve la abolición del poder como una posibilidad, pero busca la abolición de la concentración de poder. Durante las discusiones, Asseem Shrivastava hizo una intervención interesante sobre la socialización de la conciencia y la distinción clara entre poder y libertad. Por ejemplo, muchos dalits aceptarán ser reprimidos debido al orden dominante y nunca desafiarán al represor debido a la internalización de las prácticas represivas. Este punto fue más tarde ampliado por dos observaciones críticas hechas por Bharat Patankar -la necesidad de pensar el rol del poder dentro de las familias y el poder como un medio para el amor-. El poder espiritual y el rol del poder moral también se sugirió que se incluyesen en el ensayo.

La discusión sobre el poder no puede escapar de uno de sus centros neurálgicos: la ‘ley’, que es tanto un medio de ejercicio del poder como para corregir injusticias. El poder se rearticula y negocia de diversas formas y convierte la ley en un lugar de lucha. La ley basada en pruebas sólidas priva a mucha gente sin poder del acceso a la justicia. Las dos relaciones que se ha vuelto inevitable examinar son: 1) la relación entre ley y justicia y 2) la relación entre ley y sociedad. La visión de la ley, para Arpitha Kodiveri, se encuentra en hacer que el proceso judicial sea más accesible y crear formas pluralistas de resolución de disputas. Dada la actual inaccesibilidad, especialmente para los sectores marginados, la creación de centros de mediación para resolver problemas de injusticia será crucial. Las discusiones que siguieron la presentación fueron interesantes puesto que se cuestionaron la extensión del rol que la ley puede tener en la sociedad y sobre la necesidad de formalizar todas las relaciones. La visión debería también tener en cuenta el poder de la ley de la costumbre y las sociedades que se autoregulan y necesitan una intervención formal judicial mínima. El proceso de creación de leyes necesita una revisión para que sea capaz de abarcar las realidades del contexto y la ley necesita interpretar un papel menor en las comunidades autosuficientes.

Los derechos humanos sobrepasan tanto al poder como a la ley. A pesar de la cantidad de instituciones que impulsan los derechos humanos, una de las sociedades civiles más activas y medios de comunicación relativamente libres, India cuenta con algunas de las peores estadísticas en el mundo y es testigo de horribles violaciones de los derechos humanos. Miloon Kothari prueba esta contradicción[4] y tiene la visión de la necesidad de un enfoque más riguroso respecto a los derechos humanos, no en la ley sino en los principios éticos y morales. Para garantizar que ningún derecho humano es violado hay que asegurar la autodeterminación permitiendo que la población local tenga el derecho sobre los recursos naturales primero y el mayor uso de los marcos de derechos humanos de la ONU. Los derechos humanos, en cierto sentido, dan un espacio para ejercer agencia y crean un contexto para la movilización. No obstante, surgieron críticas sobre el rol de la ONU como sistema adecuado para proteger los derechos humanos. Rajni Bakshi cree que los derechos humanos tienen que trascender la clase/casta y no pueden estar invalidados por ellas, lo que a su vez requiere pensar sobre la naturaleza de las instituciones de derechos humanos. Aseem Shrivastava hizo un comentario imaginando un futuro en el que las normas de derechos humanos y la ley son excepciones, no teniendo que ser utilizadas todo el tiempo. Este punto fue ampliado por la observación de K. J. Joy sobre la proliferación de derechos y la tendencia a transformar necesidades básicas (que el estado no consigue proveer) en derechos, lo que da como resultado restar importancia a la acción punitiva coercitiva del estado.

No obstante, ¿puede la actual democracia parlamentaria asegurar la protección de los derechos humanos o necesitamos cambios radicales en las formas democráticas? La síntesis ideológica de Aditya Nigam cuenta con una democracia social radical. Su intención en el ensayo es liberar a autores como Ambedkar y Gandhi del contexto histórico y volver a poner en escena a estos pensadores para las discusiones de hoy. La necesidad de una democracia social radical surge de la naturaleza de la actual democracia representativa parlamentaria, que no asegura la igualdad, el principio fundamental de la democracia. De hecho, da como resultado la concentración de poder y desconfianza entre las comunidades locales y marginadas. La discusión sobre el ensayo fue interesante puesto que planteaba un reto abrumador sobre la forma en que imaginamos el futuro de la democracia india. Además, ¿cómo sería una democracia social radical en un mundo postnacional? y, de hecho, ¿cómo sería una India futura sin democracia parlamentaria? Claramente, estas fueron preguntas desconcertantes y Nigam respondió a estas preocupaciones declarando sus limitaciones hasta ahora en esta visión. Él reconoce que hay que pensar más en la forma de democracia sin partidos, la localización de la vida económica y los principios ecológicos. El mundo postnacional no es simplemente ‘global’, pero es vital reconocer que el potencial emancipatorio de la nación está agotado y, de hecho, el estado es ahora incluso más represivo y tiene una fijación incansable en la creación de nuevas identidades.

¿Pueden estas complejidades encontrar su camino mediante una teoría crítica multilineal? Esta idea surge del reconocimiento de las complejidades y realidades multifacéticas de las que la existencia humana está llena. La práctica algunas veces va por delante de la teoría, por ejemplo, las fuentes de energía renovables, la distribución justa del agua y otras alternativas. Bharat Patankar aboga por una teoría crítica multilineal que reúna diversos cabos de movimientos como la ecología, los pueblos marginados, etc. La esperanza es la de una lucha no violenta, que incluya a las mujeres, los dalits y los adivasis. En el curso de la discusión, a los participantes les pareció que, aunque el intento del ensayo es optimista, habría una complejidad incesante en el mantenimiento de la coherencia interna entre múltiples teorías. Por ejemplo, hay desconfianza entre los movimientos dalit y los ecologistas. Patankar sin embargo afirmó que el surgimiento de una nueva teoría por la síntesis de las existentes es apropiado para combatir los retos y contradicciones mencionadas más arriba. Las teorías alternativas deberían surgir o deberían ser la expansión de las teorías originales. Ya es hora de reducir nuestra dependencia de las teorías originales de Gandhi y Marx.

Democracia económica

Uno de los pasos principales para crear comunidades autosuficientes es aumentar la participación local en el proceso de toma de decisiones, especialmente en lo que se refiere a las opciones para ganarse el sustento. Se presentaron nueve ensayos sobre el tema de la ‘democracia económica’, se exploraron sus contornos y las discusiones que siguieron a cada presentación añadieron más riqueza de ideas. Necesitamos futuros plurales y la localización es una forma de futuro plural, según los autores Aseem Shrivastava y Elango R. en su ensayo, “Regionalización y localización de la economía”. Actualmente tenemos una economía centralizada en la que se usa el término globalización como eufemismo. Los autores expresaron su disputa con este escenario y pusieron en primer plano la inmediata necesidad de acuerdos institucionales que puedan frenar la actual trayectoria de crecimiento. Un nuevo tipo de urbanización y de pensamiento creativo puede disparar un movimiento contra el actual modelo de crecimiento económico. Esto incluye iniciativas de la población local, en las que unidades ecológicas apropiadamente pequeñas o regionales se conviertan en unidades ideales para la prosperidad económica. No obstante, durante las discusiones, la gente expresó recelos sobre el poder que tienen la casta, los derechos sobre la tierra y los derechos humanos, que pueden complicar el proceso de localización. Se plantearon preguntas respecto al rol del estado, la determinación de las relaciones de producción y el proceso de planificación en una economía localizada. Aseem Shrivastava respondió destacando la gran necesidad de que el Estado retroceda, pues solo tiende a agravar el problema. Además, los problemas ecológicos no se pueden resolver con la llamada burocracia corporativa en su puesto y necesitamos retomar el discurso de las comunidades participando en el proceso de toma de decisiones.

En sintonía con los anteriores argumentos, K. J. Joy presentó un estudio sobre “Las opciones de ‘Revitalización Rural’ basadas en la biomasa”, y subrayó la necesidad de revisar las formas organizativas/institucionales, las capacidades, los equipamientos de biomasas y los cambios en la política. Es necesaria una reestructuración radical de las instituciones sociales, creando conciencia sobre las elecciones informadas y la posibilidad de explorar dentro y fuera del sistema. El ensayo ilustra modelos probados de producción de biomasa a pequeña escala que tienen en cuenta todas las necesidades de una familia y sin embargo producen excedentes para la producción agroindustrial, usando tecnologías para biomasa con ahorro de energía y localmente controladas. No obstante, debido a las limitaciones de recursos para la investigación y el desarrollo en el sector, muchas tendencias interesantes siguen sin ser exploradas.

Una democracia económica también tendrá que reelaborar las formas de tratar con el trabajo. Dunu Roy invocó argumentos interesantes sobre el surgimiento de relaciones laborales y un conflicto masivo entre capital y trabajo. Con una tecnología avanzada en aumento, los valores del capitalismo se transferirán siempre –por ejemplo, el autoempleo es a menudo capitalismo disfrazado. El futuro del trabajo industrial se encuentra en un cambio radical de dos determinantes de la sociedad capitalista: primero, la competencia (¿será capaz el capitalismo de revivir su competencia interna y cómo afectará esto a la clase trabajadora y a la solidaridad necesaria?) y segundo, el beneficio (¿de dónde vendrá el beneficio sin dar por perdidas las externalidades sociales y ecológicas?). Estas son preguntas difíciles en las que pensar sobre el futuro del trabajo. Para Aditya Nigam, la cuestión clave es la idea de propiedad. En India, por ejemplo, existe la preponderancia de la pequeña propiedad y es crucial deliberar si el futuro del trabajo es imaginado como el esclavo de la industria o como parte de cooperativas industriales. Hay una masiva irrupción tecnológica que se desarrollará en la próxima década y que dará como resultado enormes desplazamientos y el surgimiento de desempleo vulnerable a gran escala. La gran pregunta es: ¿estamos en disposición de enfrentarnos a un mundo futuro robótico? Anant Phadke, destacó la necesidad de diferenciar entre pedir derechos laborales al estado en contraste con buscar el bienestar en el estado.

Definitivamente, el futuro que Dunu Roy imagina para el trabajo no puede tener éxito en los actuales mercados capitalistas. ¿Es posible imaginar un mercado futuro diferente? Rajni Bakshi plantea una pregunta pertinente sobre la posibilidad para la humanidad de redefinir el término valor. Ella destacó la necesidad de analizar la evolución del significado contemporáneo de palabras como beneficio y valor y hacer un mapa de medidas e iniciativas como Timbaktu Collective  que promueven un intercambio no monetizado. Espacios como Vikalp Sangam[5] pueden ser plataformas efectivas para impulsar la economía solidaria. Vivimos en una economía que no es ni siquiera social, y mucho menos comunitaria, una economía que intenta racionalizar, monetizar, medir todo y trata el ‘valor’ como algo superior a la sociedad y la comunidad. El discurso político actual y el sistema de mercado se están infiltrando en la sociedad y la están dividiendo. Fue extremadamente importante para todo este debate la preocupación por la creación de una sociedad autosuficiente. La creación de culturas y prácticas que promuevan la idea de suficiencia es la tarea más desafiante para participantes, intelectuales y otros preocupados por un mundo alternativo. Adoptar un ‘discurso decrecentista’ puede ser un paso hacia una economía solidaria.

Actualmente la rápida urbanización y el modo capitalista de producción han desorientado la forma en que producimos y consumimos. Tras la revolución verde, India ha perdido su abundante tierra fértil y diferentes variedades de patrones de cultivo. Bharat Mansata y Vijay Jardhari destacaron la necesidad de tener un modo descentralizado de asignación del agua, en el que las comunidades decidan la cantidad de agua necesaria para sus cultivos. Ellos tienen una visión de un futuro basado en la gestión integrada de las cuencas, la regeneración de los bosques y modelos agroecológicos, con una toma de decisiones participativa como elemento crucial para conseguir ‘Anna Swaraj‘ o Soberanía Alimentaria. No obstante, los participantes expresaron escepticismo sobre la viabilidad social y financiera de la agricultura orgánica y su capacidad de desafiar al modo mecanizado de gestión agrícola emergente. Los participantes plantearon su incomodidad respecto a poner el foco sobre la producción en lugar de sobre la distribución y esto fue planteado tras la observación de Aditya Nigam respecto al ‘capitalismo caníbal’ que ha capturado todas las formas de producción y distribución y ha dificultado brutalmente el derecho al acceso. Rajeshwari Raina sugirió llevar la discusión a “Agricultura en el medio ambiente”, donde cultivar va en tándem con los principios de la naturaleza y no ‘Agricultura contra medio ambiente’. Mansata y Jardhari reconocieron estos retos pero mantuvieron que una agricultura ecológicamente sostenible es el único futuro viable que tenemos.

Vivek Shastry, en su ensayo, destacaba la necesidad de desafiar el discurso del crecimiento infinito, que de esa manera crea infinita demanda de energía. El foco debería estar en cómo usar energías limpias para distribuir energía, con menos coste y mínima huella ecológica. La precondición básica para una energía sostenible es la descentralización para un mejor acceso a la energía y el uso de tecnologías innovadoras que se modifiquen con las necesidades de la población local. Para promover la energía verde y sugerir elecciones informadas de otras alternativas es también importante analizar la eficiencia relativa de la energía fósil y no fósil. La necesidad más actual es pensar cuestiones como ¿por qué energía?, ¿quién la necesita? y ¿cómo y cuánto? Tener en cuenta los patrones de consumo de diferentes sectores de la población es vital para un futuro energético sostenible y justo, puesto que la modernidad industrial da como resultado un conveniente modo de buscar soluciones basado en la clase.

El cambio en los patrones de consumo y estilos de vida exigirá también un cambio en la forma en que se diseñan nuestras ciudades. Actualmente las ciudades están deterioradas por una pobre infraestructura, inadecuado suministro de agua, inadecuada segregación y eliminación de residuos, pobre transporte público y demás. Teniendo en mente que la urbanización va a aumentar en el futuro con un gran número de personas viviendo en barrios de chabolas, Rakesh Kapoor abogó por desviarse de manera radical de los actuales enfoques, marcos mentales e instituciones e hizo un listado de elementos de las futuras ciudades. Estas ciudades tendrán una buena preparación en la planificación de valoración de riesgos y desastres, urbanización dispersa, y gestión de ríos y cuerpos de agua para la conservación, el transporte y el control de inundaciones. No obstante, durante las discusiones a los participantes les pareció que el futuro de las ciudades debe ser analizado también desde la perspectiva de los pobres. Sin incluir la alimentación, la salud y la educación en la visión y la generación democrática de ciencia/conocimiento para una urbanización sostenible, no se puede cambiar radicalmente el futuro de las ciudades. Los planes de embellecimiento normalmente están patrocinados por las corporaciones y estas soluciones de “tiritas” causan destrucción en la periferia de las ciudades, a menudo habitadas por emigrantes pobres y desplazados. Hay que analizar atentamente en el más alto nivel de externalidades que crea la urbanización y volver a la cuestión clave de si necesitamos, en primer lugar, agregaciones en los centros urbanos.

El ensayo de Sujit Patwardhan exploraba otra dimensión crucial de las áreas urbanas: el transporte. Navegó brevemente por el distorsionado escenario del transporte en India basado en el modo capitalista de producción, antes de pasar a su visión. La visión del transporte en India tendrá espacio libre para que los peatones caminen y carriles-bici. Además, habrá uso mixto de la tierra para reducir las necesidades de movilidad (estando el lugar de trabajo y de residencia tan cerca como sea posible), uso de energía sostenible y parques más que aparcamientos. Sujit también subrayó temas como la agricultura urbana, el reciclaje de residuos y la creación de espacios recreativos cuando se planifica el transporte. No obstante, las aspiraciones y deseo personal de acumulación (como la aspiración a un vehículo privado) apareció como un difícil reto que obliga a intervenciones culturales. Surgió la sugerencia por parte de algunos participantes de empezar a pensar en formas de crear la aspiración por un transporte público. Cambiar actitudes es siempre una tarea difícil, pero con esfuerzos creativos tales cambios pueden ser constantemente imaginados.

Bienestar social y justicia[6]

Un mundo de armonía ética y comunitaria sería posible solo si la dignidad de las comunidades de diferentes etnias, fes y culturas es respetada y dentro de estas, de los diferentes géneros, edades y capacidades. El reconocimiento de múltiples identidades y la eliminación de la minoría como identidad uniforme es importante para crear un mejor estado de rendición de cuentas por la violencia contra las minorías. Irfan Engineer, tras contextualizar extensamente la condición contemporánea de las minorías en el país, enfatizó la necesidad de desarrollar conciencia de minoría más que conciencia religiosa, lo que significaría romper con cualquier tipo de identidad religiosa.

Cuando hablamos de derechos, igualdad y justicia para las minorías, Anand Teltumbde destaca la institucionalización del secularismo como un paso esencial para asegurar la justicia social para los dalits. Tras resumir brevemente la actual injustica social perpetrada sobre los dalits y el fracaso de las reservas para cambiar la situación de la mayoría de ellos, Teltumbde dio una explicación detallada del futuro que imagina para ellos en India. El futuro está en la ilegalización de la casta (incluyendo un cambio constitucional), pero por sí mismo esto no será suficiente, y será necesario crear un cortafuegos entre religión y estado mediante el secularismo. Sin embargo, para los participantes, la idea de la eliminación de las reservas fue una propuesta difícil, aunque sean muy pocos los que se han beneficiado en realidad de ellas. Anant Phadke expresó su preocupación por el reto en el proceso de alterar la conciencia de casta que impregna la sociedad porque la aniquilación de la casta significaría la aniquilación de los prejuicios.

Otra comunidad muy importante que raramente aparece en las ciencias sociales dominantes y está subsumida bajo los campesinos son los pastores. Los pastores están extendidos por toda la India y su contribución a la economía india es enorme (India es el mayor productor y exportador de leche). Además, el sistema de pastoreo se desarrolla muy bien en una economía con bajo consumo de carbono, dependiendo de la naturaleza o de los métodos de la agricultura tradicional para los productos, creando un impacto positivo sobre la biodiversidad de pastos y manteniendo el equilibro entre la disponibilidad de recursos naturales y el ganado. Sin embargo, normalmente quedan excluidos de los foros de política mainstream y el drástico agotamiento de los recursos naturales se ha añadido a sus apuros. Según Ilse Köhler-Rollefson, teniendo en cuenta los anteriores hechos, el futuro de la comunidad de pastoreo se encuentra en crear una producción ganadera sostenible y un modelo alternativo de herencia del pastoreo, y esto se puede empezar reconociendo formalmente los derechos de esta comunidad. A Rajeshwari Raina le pareció que la visión debería también analizar algunos intercambios conflictivos entre pastores y granjeros pobres. Miloon Kothari propuso avanzar hacia la declaración de derechos global de los pastores en sintonía con el reconocimiento de las violaciones dentro de las comunidades pastoriles, por ejemplo, el tema de la violencia contra la mujer.

Diversidad cultural y democracia del conocimiento[7]

La forma organizada y centralizada de ciencia ha socavado los sistemas tradicionales de conocimiento y ha creado una ciencia y tecnología injustas, no democráticas. Rajeshwari Raina propuso sistemas de conocimiento descentralizados e integrados que produzcan intelectuales orgánicos de toda condición social. Su visión para el futuro incluye un conocimiento no atado por la estructura, pero con la inclusión de normas institucionales (incluidos el conocimiento tradicional y el local) escogidas mediante la democracia. Esto iniciaría la reciprocidad y la igualdad entre diversos valores naturales, sociales, físicos y financieros convirtiendo el conocimiento en comunes. La autora propuso construir consorcios de conocimiento más amplios uniendo diversas formas y practicantes de conocimiento y vinculándolas con los productores internacionales de conocimiento.

En el pasado, hubo un espacio en las instituciones de la ciencia y la técnica dominantes para deliberar sobre temas socioecológicos. Sin embargo, este espacio se ha erosionado considerablemente. Probablemente, muy poca gente en el país está trabajando en alternativas tecnológicas. Dinesh Abrol ha estado intentando re-imaginar la conexión de la tecnología y la industrialización rural con la esperanza de que las revoluciones tecnológicas encontrarán un espacio en las revoluciones o movimientos sociales. El aboga por alternativas tecnológicas que puedan tener un rol importante en la puesta en marcha de objetivos de desarrollo sostenible. El camino a alternativas tecnológicas tiene que ser parte de una transformación radical de los sistemas socio-tecnológicos, guiado por la igualdad social y la sostenibilidad ecológica, con la exigencia de portadores sociales de innovación y desarrollo alternativos.

La discusión sobre los dos ensayos planteó un punto muy crucial de desconexión entre los sistemas de conocimiento tradicional, la tecnología y los movimientos sociales. Existe la urgente necesidad de vincular los sistemas de conocimiento a las luchas políticas de base para atacar el fascismo político y corporativo de nuestro tiempo. En conexión con la democratización de los sistemas de conocimiento y la visión de su espacio en la movilización social, Nagmani Rao abogó por vías para explorar la conexión entre la imaginación pública y los sistemas de conocimiento indígenas. Muchos sistemas de conocimiento se transmiten oralmente durante generaciones pero no existe absolutamente ningún tipo de reconocimiento y según Ashish Kothari, el conocimiento oral debería encontrar un espacio en los sistemas de conocimiento que reconocemos.

Un arte, por ejemplo, es una forma importante del sistema de conocimiento. Un arte puede estar o asociado a la forma de vivir de la gente o expresar resistencia en un movimiento social. No obstante, debido a las formas particulares de arte dominantes, unos pocos se convierten en privilegiados sobre los otros. Sudha Gopalkrishnan dio una esclarecedora perspectiva del estado actual de las artes escénicas en India, incluidas sus formas codificadas y el patronazgo de la élite. Crear espacios públicos es una forma de revitalizar viejas artes escénicas. El futuro de las artes tiene que ser participativo y descentralizado, aunque el patronazgo del estado es importante, pero debería encontrar medios para ser nivelado e igualitario actuando con un rol facilitador. Por ejemplo creando comités a nivel de distrito para promover las artes y asociándolos con el turismo u otros sectores. Sin embargo, se plantearon varias preocupaciones sociológicas sobre  la visión del arte del futuro. Rajeshwari Raina planteó una cuestión importante respecto al rol de las artes en la creación y cambio de identidades y por tanto la necesidad de explorar la dimensión de casta de las artes. El futuro igualitario de las artes debe reconocer las discriminaciones incrustadas que las formas tradicionales de arte han practicado durante mucho tiempo y deben ampliar el espacio para llegar a ser democráticas.

La artesanía es también una forma importante de conocimiento tradicional que debe ser rescatada del modo de producción capitalista. La visión de Uzramma para el futuro de la artesanía es una sociedad en la que los productores poseen los medios de producción, el capital y el marketing. El modo de producción capitalista dominante socava la artesanía y otros modos relacionados de producción y de ahí que se haya vuelto imperativo revivir las industrias tradicionales artesanas que necesitan pequeñas inversiones de capital, una producción con bajo consumo de energía y tienen el potencial para dar lugar a un control democrático. Hubo intervenciones importantes por parte de los participantes respecto al papel de los intermediarios y la artesanía como redes para ganar identidad en el mercado, en lugar del monopolio por parte de productores individuales. Anant Phadke, planteó una importante preocupación respecto a la tendencia de la pequeña producción vinculada a mercados locales a desplazarse hacia formas capitalistas, a no ser que haya sistemas cooperativos, colectivos, con el apoyo del estado. Ashish Kothari dio el ejemplo de Jharcraft para subrayar la necesidad de diferenciar entre apoyo del estado y dependencia del estado.

Entre todo esto, los medios de comunicación son un escenario distintivo que cruza los diversos temas de cultura, política, poder y justicia social. El rol de los medios de comunicación para la diversidad cultural y la democracia es extremadamente vital. No obstante, debido a la intensificación de control corporativo, el cuarto estado ha sido menospreciado hasta convertirse en algo parecido a una inmobiliaria comercial. Paronjoy Guha Thakurta propuso un futuro para los medios de comunicación en India en el que no estén controlados por las pequeñas y poderosas élites y corporaciones y no traten a la gente como meros consumidores. Los medios alternativos tienen que desafiar al poder, asegurar la rendición de cuentas y ganar independencia generando ingresos de varias otras fuentes y no solo mediante los anuncios. Rajni Bhaksi hizo una intervención interesante sobre los medios de comunicación como una espada de doble filo puesto que amplían pero también socavan la democracia, especialmente cuando hay muy pocos filtros para separar los hechos de la ficción. Vijay Jardhari cuestionó el gregarismo de los medios de comunicación sociales. Es necesario deliberar más sobre el tipo de instituciones reguladoras que serán necesarias para crear medios de comunicación socialmente responsables.

Conclusión

Ashish Kothari, en sus comentarios para unir las discusiones, observó que las presentaciones y la consiguiente discusión trascendieron diversos temas y tuvieron diversas perspectivas, pero era evidente que la mayor parte de los participantes viraron hacia la descentralización y la democratización (una forma de vida más centrada en la gente) enfrentándose al mismo tiempo a los problemas de la desigualdad y la discriminación. Los ensayos también imaginaron establecer relaciones con un orden mundial mayor y soñar con democracias políticas ecológica y culturalmente diversas. El centro neurálgico de todas las discusiones fue centrarse en colectivos de gente para hacer que las democracias rindiesen cuentas mejor. Las comunidades se definieron de distintas maneras, pero el puntal de todas estas conceptualizaciones fueron los cimientos ecológicos y la justicia social.

La cuestión urgente es cuáles son los principios básicos éticos y culturales que nos llevan hacia un futuro alternativo. Articular un marco contra el marco dominante en la sociedad es una tarea abrumadora y desafiante por sí misma. Por lo tanto se vuelve vital esforzarse incesantemente hacia una base ética y un marco. Una teoría integrada para los participantes y teóricos es vital para ir más allá de los blancos y negros y explorar las relaciones entre lo local y lo externo. El diálogo fue fructífero pues contribuyó a estas visiones, estableciendo condiciones límite y vías para ir hacia el futuro.

Al presentar sus observaciones finales Ashish Nandy introdujo perspectivas respecto al mundo virtual, que es hostil y somete a los humanos a un modelo económico ‘atractivo’ que parece espectacular desde fuera pero es excesivamente autoritario y represivo. En un mundo que pierde cada vez más el contacto con la gente y el poder democrático está en manos de unos pocos llamados ‘expertos’, necesitamos crear opciones diversas para el futuro. Es importante un espacio ético para construir coaliciones mayores y es imperativo no quedarse encerrados en luchas separadas. Hay que considerar un futuro que la gente encuentre no solo admirable sino también tangible.

[1] Véase http://www.kalpavriksh.org/images/alternatives/Alternativesframework4thdraftMarch2016.pdf

[2] Los estudios sobre el futuro de la conservación y el futuro del agua en India no pudieron presentarse pero están en el volumen.

[3] Los estudios sobre los futuros de la democracia y el rol global de India, y el ensayo ‘Atreverse a soñar’ no pudieron presentarse pero están en el volumen.

[4] Ensayo no recibido a tiempo para su inclusión en este volumen.

[5] Véase http://kalpavriksh.org/index.php/alternatives/alternatives-knowledge-center/352-s

[6] Los ensayos sobre el futuro de los adivasis, la educación, el género, la salud y la sexualidad no pudieron presentarse pero están en el volumen.

[7] El estudio sobre el futuro de la diversidad lingüística no se pudo presentar pero forma parte del volumen.

 

Una mirada hacia atrás en el futuro

India, el Sur de Asia y el mundo en 2100

En un informe de Ashish Kothari y K. J. Joy

Discurso de Meera Gond-Vankar al 10º Vikalp Mahasangam, celebrado simultáneamente en 30 lugares de toda Asia, invierno de 2100[1]

Bienvenidos al 10º Vikalp Mahasangam[2], la primera vez que organizamos una confluencia en 30 lugares diferentes del sur de Asia, con miles de vosotros trabajando en las más apasionantes iniciativas para mantener la justicia que hemos conseguido. En primer lugar, mis felicitaciones y agradecimiento al increíble equipo de comunicadores que ha hecho esto posible gracias a plurinet, el sistema descentralizado que sustituyó al internet controlado centralizadamente en la primera mitad del siglo que acaba de terminar. Me siento afortunada porque mientras yo hablo en mi idioma, está siendo transmitido en más de 300 lenguas con la ayuda de voluntarios de las pluriversidades de las que más tarde hablaré un poco. También estoy profundamente honrada porque se me haya escogido para reunir este breve reporte de las transformaciones que han tenido lugar en las últimas décadas, basadas en algunas contribuciones procedentes de las incontables que habéis vivido. He intentado ser fiel a lo que he recibido de vosotros, pero inevitablemente habrá interpretaciones y errores que son solo míos. Habrá muchas más narrativas de este viaje ahí fuera, ¡que florezcan todas!

También tengo que disculparme cuando me refiero a los años o décadas en esta narrativa por estar utilizando el calendario gregoriano. Aunque afortunadamente la diversidad de calendarios y mapas del tiempo, y del mismo concepto de tiempo, ha sido cada vez más aceptada en todo el mundo, muchos de nosotros hemos crecido usando este nuestro punto de referencia (aunque en mi caso, mis antecesores utilizaban otros). Espero que encontraréis maneras fáciles de convertir los periodos de tiempo que uso a los calendarios y mapas del tiempo de vuestro propio gusto y conveniencia.

Aquellos de vosotros que sois lo suficientemente mayores como para haber pasado por las turbulencias de mediados del siglo XXI recordaréis que pasamos una prueba de fuego. Diversos tipos de desigualdades e injusticias, colapso ecológico y muchas más cosas que algunos de nosotros quisiéramos olvidar, llegaron a su cenit entre los años 30 y 50 de ese siglo.  Fue una lenta salida arrastrándose del cenagal creado por la combinación de capitalismo, estatismo, fascismo, patriarcado, casteísmo, humanocentrismo y otras fuerzas estructurales. Pero conseguimos salir, aferrándonos a las numerosas pero dispersas y pequeñas iniciativas contra corriente, construyendo sobre ellas mediante redes y solidaridad, imaginando colectivamente mejores futuros. Ha sido las últimas décadas las que nos han visto movernos con resolución, aunque no sin traspiés, hacia la igualdad, la justicia, la sabiduría ecológica, la sostenibilidad y la paz, y todo lo que está asociado con estas grandes transformaciones. Son los detalles de este extraordinario viaje lo que me gustaría desarrollar hoy. Confieso que he recibido tantas aportaciones de tantos de vosotros que no he tenido tiempo de crear una narrativa coherente, así que lo que sigue parece de alguna manera deshilvanado, y no tiene ningún orden de prioridad o importancia. Os corresponde a cada uno de vosotros decidir qué es más importante para vosotros en esta historia, que parte de esta historia os gustaría destacar a vuestros jóvenes… o si estáis ahora mismo entre estos jóvenes, cual os justaría llevar con vosotros como inspiración para el resto de vuestra vida.

Por cierto, voy a mencionar diversos lugares, movimientos e iniciativas en mi presentación. Algunos de vosotros sois de estas áreas, de hecho sois responsables de las transformaciones allí. Pero si hay alguna que no conocéis y queréis conocer más detalles, ¡ya sabéis dónde buscar : www.vikalpsangam.org!

Empiezo con una de las transformaciones más extraordinarias: la disolución de lo que solía ser una aguda división entre lo rural y lo urbano. En las últimas décadas, los asentamientos se han convertido en parte de mayores unidades socieconómicas y ecológicas de asentamientos rurales, rurbanos y urbanos (un continuo sin una ruptura clara) capaces de cubrir la mayor parte de todas las necesidades básicas internamente; han florecido zonas de intercambio sostenible o economías swaraj; se han establecido instituciones de gobierno en estos paisajes culturales y ecológicos mayores, rindiendo cuentas en los gram sabhas y mohalla sabhas de que están compuestas (estas han conservado su forma ‘rural’ o ‘urbana’ en aras de la continuidad). Formas típicas de este gobierno ecoregional o bioregional son aquellas que cubren los valles de los ríos (o parte de estos cuando el río es grande, como subcuencas y microcuencas), o aquellas en/alrededor de una cordillera. Iniciativas tempranas de este tipo como el Aravari Sansad o las autoridades en las cuencas de los ríos en las primeras dos o tres décadas del siglo XXI nos dieron lecciones cruciales, aunque a menudo solo fueron éxitos parciales o, a veces, fracasos rotundos, e incluso aunque tuviesen sus propias faltas como la continuación de las desigualdades de casta y género. Ideas que surgieron del trabajo de gente como Elango R., Ganesh Devy, Ela Bhatt y otros fueron también útiles en la conceptualización de  estas economías regionales y unidades de gobierno. El gobierno ecoregional también empezó a reconfigurar los límites políticos dentro de India y, como ahora sabéis, las unidades convencionales de distrito y estados han sido disueltas en su mayoría o se han fusionado en aquellas basadas en continuidades ecológicas y culturales.

Vinculado con lo anterior, y contrariamente a las expectativas, a principios del siglo XXI la emigración rural-urbana se ralentizó hasta convertirse en un goteo, y miles de aldeas empezaron a dar la bienvenida al regreso de residentes que se habían marchado anteriormente, incluidos jóvenes que ni siquiera habían nacido allí. Esto se debió a que las áreas rurales se volvieron económicamente vibrantes, sus sociedades progresivamente menos socialmente divisorias y jerárquicas, y sus gram sabhas en el centro de un gobierno democrático ilustrado que ellos llaman gram swaraj. Muchas de ellas también se han convertido en el nuevo hogar para la juventud urbana de cualquier otra parte, que ha abandonado sus entumecedores trabajos corporativos y se han incorporado al modo de vida rural, integrándose con la comunidad local de formas mutuamente beneficiosas, aprendiendo agricultura y artesanía y trayendo con ellos nuevas capacidades e información de uso a la aldea. Ya a principios del siglo XXI empezamos a verse ejemplos de esto en aldeas como Hivare Bazaar (Maharashtra) y Kuthambakkam (Tamil Nadu), o aquellas donde programas de medios de sustento como Jharcraft  (Jharkhand) y Kudumbashree (Kerala) tuvieron éxito. Estos procesos aumentaron a medida que las aldeas se transformaron en asentamientos rurbanos.

Simultáneamente, la mayor parte de las ciudades parecen ir bien en su camino a llegar a ser sostenibles: el síndrome de las megaciudades que duró un siglo, ha estado dando paso a otras más pequeñas, manejables. Estas están reduciendo considerablemente su dependencia parasitaria del campo, y en cambio participan en intercambios igualitarios, cubriendo la mayor parte de sus necesidades de agua, energía, alimentos y materiales desde dentro o de sus inmediatos alrededores; dedican al menos un setenta y cinco por ciento de sus carreteras al transporte público y peatonal/ciclista, y cada barrio está dominado por espacios públicos donde los niños pueden jugar libremente. La mayor parte de los barrios se han declarado zonas de desecho-cero, y la mayor parte de sus ciudadanos están implicados en una democracia en el nivel de mohalla sabha, que incluye la gestión de los presupuestos participativos y la planificación de baños y espacios públicos que empezaron a ser llamados nagar swaraj. Iniciativas en Pune, Bengaluru y otras ciudades a principios del siglo XXI proporcionaron algunas innovaciones de las que otras áreas urbanas pudieron aprender y empezar programas similares (como sorprendentes contra-tendencias a los problemas de insostenibilidad y no-habitabilidad de las megapolis dominantes). De manera muy apropiada una campaña nacional fue dedicada a Tagore, uno de los primeros en escribir sobre la desigualdad ciudad-aldea.

La  inicial concentración de industrias e instituciones en las ciudades lentamente dio paso a la descentralización de instalaciones de producción, servicios y demás (incluidas la sanidad y el aprendizaje o educación). Los pujantes barrios de chabolas de finales del siglo XX y principios del XXI sufrieron enormes transformaciones mediante programas in situ de vivienda digna, espacios abiertos, autosuficiencia en agua y energía, posibilidades de una cultura vibrante, una combinación de autogobierno y rendición de cuentas de las administraciones de las ciudades y medios de sustento predominantemente localizados. Un ejemplo temprano de esto fue el programa Hogares en la Ciudad en Bhuj, Kachchh. Estos y otros ejemplos fueron utilizados en los años 20 para conseguir una enmienda constitucional basada en la 74 Enmienda para ofrecer todos los elementos de la descentralización urbana.

Las infraestructuras también se han estado descentralizando progresivamente donde ha sido técnicamente posible, y están basadas cada vez más en material local. Los materiales basados en fósiles han sido eliminados gradualmente e incluso cuando se usan están restringidos o limitados y son usados de forma que fortalezcan el material local y renovable y no lo reemplacen. Se ha intentado también alguna forma de “recuperación de la vida salvaje”, con espacios verdes y humedales, corredores verdes, espacios innovadores de nidificación y asentamiento incorporados en la arquitectura de los edificios (algunos a partir de diseños tradicionales de hace cientos de años), contribuyendo todo ello a la revitalización de la vida salvaje y la biodiversidad en las ciudades.

Hablando de vida salvaje, y recordando en particular nuestra vieja creencia de que somos parte de la naturaleza, y toda vida merece ser respetada, estoy feliz de anunciar que la conservación comunitaria se ha extendido por la mayor parte del sur de Asia, de manera que las comunidades por si mismas o con la ayuda del gobierno, investigadores y sociedad civil, gestionan y conservan los ecosistemas naturales. Los últimos informes muestran que los ecosistemas (a lo largo del continuo rural-urbano) con algo de atención especial por la vida salvaje, ahora cubren un tercio del país, habiendo sido estos regenerados e interconectados, proporcionando cobertura a una gran recuperación de la mayor parte de poblaciones de la vida salvaje. Dado que el foco está puesto cada vez más en la sostenibilidad en la mayor parte del resto del paisaje terrestre y marítimo, la biodiversidad se estaría recuperando incluso fuera del 33% de áreas de atención especial. Las políticas tradicionales exclusivistas de separación de la población y la vida salvaje, personificada en la conservación del tigre a finales del siglo XX  y principios del XXI, ha dado paso al reconocimiento de que la coexistencia de diferentes tipos es posible, con la adecuada atención a las necesidades de las diferentes especies, incluidos espacios inalterados identificados colaborativamente por expertos procedentes tanto de las comunidades huéspedes como de fuera. Un impulso muy importante hacia la conservación inclusiva fueron leyes como la Ley de Derechos del Bosque que fue aprobada a principios del siglo XXI, y sus sucesoras, relacionadas con las áreas marinas y los humedales, combinando la seguridad en la tenencia para las comunidades con responsabilidades y recursos para la conservación. Pero fue igualmente importante el reconocimiento creciente de paradigmas no legales, de costumbres o comunitarios de vida con la naturaleza, no encorsetados por modelos formales occidentales. Un importante trabajo de documentación en las primeras dos décadas del siglo XXI ya había mostrado la realidad y potencialidad de áreas conservadas por la comunidad (ACC), y la revitalización ecológica en las ciudades (por ejemplo, los lagos en Bengaluru y Salem), y se aprendió de estos ejemplos para construir sobre ellos en las siguientes décadas. Lo que es más importante, parece que estamos bien situados en una forma de pensar en nosotros mismos como parte de la naturaleza, y de desechar la idea de áreas separadas para humanos y el resto de la naturaleza. Tenemos que agradecer muy especialmente a nuestras poblaciones adivasi, de pastores, campesinas y de pescadores por mostranos el camino hacia este cambio de mentalidad. Dentro del gobierno, el viejo Departamento Forestal ha sido reemplazado por un Servicio de Extensión de Ecosistemas cuya tarea principal es facilitar la conservación basada en la comunidad.

La bienvenida preocupación por la biodiversidad y la vida salvaje ha ido de la mano con algunas increíbles transformaciones en las condiciones socioeconómicas de la gente. La pobreza absoluta (que incluye la privación de cualquier tipo de necesidad básica) ha sido eliminada… gracias por el aplauso… ¡Ha sido gracias a vuestros esfuerzos!… y todo el mundo tiene un acceso seguro a todas las necesidades básicas, entre las que se incluyen una alimentación nutritiva y adecuada, agua y aire limpios, higiene, vivienda, energía condiciones para una buena salud y oportunidades para aprender. Aunque a principios del siglo XXI una serie de legislaciones basadas en derechos ayudaron en este viaje, se entendió que no era adecuado exigir la responsabilidad del estado para el bienestar de los desposeídos. De hecho, este “bienestarismo” creaba a veces una nueva forma de desposesión: la de quitar la agencia a la gente, la capacidad de autoprovisión, y cuando (como sucedía a menudo en las primeras décadas) el estado retiraba o era incapaz de cumplir los planes de bienestar, se creaba una situación de completo colapso en la que la gente ni siquiera tenía sus propios recursos en los que apoyarse. Las políticas basadas en los derechos se convirtieron gradualmente en procesos políticos y sociales de soberanía e independencia, en los que las comunidades podían conseguir los derechos, capacidades y foros para asegurar sus necesidades básicas por ellos mismos o en relaciones regionales de producción y consumo locales… y de hecho el surgimiento de una sociedad ‘prosumidora’ (productora-consumidora). Esto se relaciona también con la naturaleza del ‘trabajo’, algo a lo que volveré un poco más tarde.

Agricultura, pastoreo, pesca y explotación forestal se han convertido en algo dedicado a, antes que nada, cubrir la alimentación y otras necesidades básicas localmente, mediante métodos orgánicos o ecológicamente sensatos. La conversión de la agricultura desde una producción fundamentalmente de uso (producción de valor de uso para satisfacer necesidades diversas y enriquecer la vida humana) a una producción de cultivos comerciales de monocultivo, muy basada en aportaciones externas, que tuvo lugar a mediados del siglo XX, ha sido revertida. Las comunidades son ahora capaces de cubrir la mayor parte de sus necesidades primarias sin tener que pasar por sistemas de mercado de mercancías a gran escala. Estos sistemas de medios de sustento se ven como parte de un sistema mayor de producción de biomasa para cubrir las necesidades de alimentación, forraje y combustible, proporcionar los nutrientes necesarios al suelo y también proporcionar inputs a las oportunidades agrícolas descentralizadas de valor agregado. Los agroquímicos y las tecnologías no democráticas como la modificación genética se han eliminado gradualmente; la mayor parte de estos medios de sustento se basan en semillas y variedades locales, e inputs locales para la fertilización y protección de plagas. Los movimientos en torno a las semillas, el pastoreo sostenible, diversas formas de prácticas agrícolas sostenibles y las campañas contra los cultivos GM y las variedades híbridas de finales del siglo XX y principios del XXI proporcionaron la base para este cambio.

Las desigualdades sociales y las injusticias de diverso tipo están en camino de ser considerablemente reducidas, lo que ha sido posiblemente la lucha que más ha costado conseguir. Las desigualdades más obstinadas han sido las de casta y género. Para los que anteriormente se denominaban dalits, y otros sectores socialmente marginados, aunque las políticas de reservas tras la Independencia tuvieron su papel en la provisión de algunas oportunidades de acceso a la educación y el trabajo, para los años 30 fueron reemplazadas por una serie de medidas para el empoderamiento económico y social y la integración, incluido el acceso a la tierra, zonas de viviendas mixtas, e incentivos para establecer relaciones sociales entre castas. Esto permitió florecer a estos sectores, a la vez que se empezaban a erradicar las identidades de casta completamente, moviéndose hacia una visión ambedkariana de una sociedad sin castas. Anteriormente, las ocupaciones basadas en el género y la casta se habían transformado, de manera que se convirtieron en neutras desde el punto de vista de casta y género y cualquiera puede ahora tener cualquier ocupación, con igualdad de acceso para aprender las destrezas necesarias. En el caso del género y la sexualidad, las primeras décadas del siglo XXI vieron un incremento de la movilización por la igualdad de derechos de las mujeres en toda una serie de frentes (incluidos los títulos de propiedad sobre la tierra y la igualdad de salario), el reconocimiento de múltiples géneros y sexualidades (la Corte Suprema finalmente relajó su punto de vista sobre la homosexualidad, y una presencia creciente de jóvenes miembros del parlamento redujo la resistencia del lobby conservador), y la legalización y reconocimiento público de parejas del mismo sexo. A diferencia de muchos otros temas de cambio radical, en estos asuntos una parte de los medios de comunicación dominantes tuvieron un rol positivo de sensibilización del público en las primeras décadas del siglo XXI.

Las familias, tal como existen hoy, se han transformado considerablemente desde el pasado. Aunque conservan su característica esencial de ser un espacio para el cuidado y la crianza, las familias como espacios de opresión y explotación han llegado a ser considerablemente poco comunes, principalmente debido a los movimientos feministas y de niños de mediados del siglo XXI. Ahora se comparten equitativamente entre géneros (sin homogeneizarlos) funciones y tareas domésticas como el cuidado de los niños, la cocina, el cuidado de los mayores y demás. Lo que ha ayudado considerablemente ha sido que estas responsabilidades se han socializado también mediante grupos de vecindario. La casta y la religión ya no son la base para el matrimonio, la vida en común o las relaciones. Las familias existen ahora en una desconcertante variedad de formas, basadas en la vida en común entre una diversidad de géneros, por diversas razones que incluyen (¡aparte del amor!) el cuidado de los niños y los mayores.

Posiblemente, una de las transformaciones más emotivas ha sido cómo trata la sociedad hoy a los que se solía llamar ‘discapacitados’. Todos estamos capacitados o discapacitados de diversa forma y el anacronismo de tratar a aquellos con alguna disfunción física o mental particular como discapacitados y marginar aquellos que tienen en tal sentido alguna necesidad especial ha sido afortunadamente descartado. Todos los asentamientos humanos han estado llevando a cabo transformaciones para hacer que estos sean accesibles e inclusivos, y especialmente sensibles con aquellos que tengan necesidades especiales. Programas centrados en espacios de aprendizaje y educación y en diversas formas de medios de comunicación, han cambiado los marcos mentales que solían pensar en esta gente como de alguna manera inferiores, para verlos simplemente como parte de la diversidad humana.

Una de las mayores fuentes de desigualdad (económica, política, social) y de insostenibilidad, la propiedad privada y estatal de la tierra, está desapareciendo. En las primeras décadas del siglo XXI, algunas comunidades como Mendha-Lekha en India central dieron el paso revolucionario de poner toda la tierra agrícola en los comunes de la aldea, reclamando al mismo tiempo el derecho colectivo a los bosques, aguas y tierras de pastoreo de propiedad estatal. Todavía recuerdo la historia de este acontecimiento contada por mis abuelos maternos, quienes eran de esta región. El impacto positivo que esto tuvo sobre su vida económica y social incitó a otros a dar pasos similares. Los más rápidos fueron las áreas adivasi e indígenas, que en cualquier caso tradicionalmente tenían más propiedad colectiva o patrones de custodia. Las comunidades agrícolas no adivasi necesitaron más tiempo para cambiar, y en las áreas urbanas es donde hubo más lucha, y donde la transformación todavía no es completa. La propiedad familiar de los hogares ha permanecido tozudamente resistente al cambio, pero junto con otras fuentes de riqueza, cada vez hay más discusión sobre la necesidad de acabar con su herencia en base a líneas familiares. En cualquier caso, con un grado muchísimo mayor de igualdad en otras esferas de la vida, incluida la democratización económica que describiré más abajo y con el valor de compartir y con la igualdad en ascenso, las desigualdades de riqueza con la herencia personal como mayor baluarte son mucho más fáciles de cuestionar.

En una transformación revolucionaria de lo que existía hace un siglo y en sincronía con la recomunalización de la tierra (y otros recursos naturales), la economía se ha vuelto considerablemente democratizada. Los movimientos de resistencia al poder de las corporaciones privadas y el estado-nación sobre las actividades económicas, especialmente de los trabajadores en diversos sectores, dirigieron el camino. Hubo un largo periodo en el que los sindicatos de trabajadores, especialmente los vinculados con partidos políticos, no fueron la fuerza transformadora que podrían haber sido y buena parte de la fuerza de trabajo del sector no organizado o informal fue dejada fuera. Sin embargo, nuevos tipos de organizaciones de trabajadores como los sindicatos de recogedores de basura, los trabajadores forestales, los trabajadores de la pesca y aquellos de las industrias y minas que revivieron el enfoque de gente como Shankar Guha Niyogi de la Chhatitisgarh Mines Shramik Sangh, apoyados por organizaciones de la sociedad civil, pusieron gradualmente bajo el foco el control del productor, las condiciones de trabajo, la responsabilidad medioambiental, la igualdad de género y la paridad salarial. Empezando con los sindicatos de recogedores de basura y de trabajadores forestales, que desplazaron a las corporaciones y las agencias estatales, el movimiento para quedarse a cargo de la producción y de las instalaciones de servicio echó raíces. Fue esta una lucha larga y dura, porque los dueños del capital, los grandes latifundistas y las agencias que controlaban otros recursos naturales no iban a darse por vencidos tan fácilmente y tenían el poder del estado tras ellos. Lo que ayudó fue la combinación de movimientos de resistencia y toma del poder con aquellos que estaban mostrando formas alternativas de producción, como las docenas de compañías productoras y cooperativas productivas que brotaron en las primeras dos a tres décadas del siglo XXI, que tuvieron el cuidado de no repetir los errores de las cooperativas creadas por el gobierno del siglo anterior. También fue de ayuda un movimiento de consumidores cada vez más activo que comprendió que sus intereses se encontraban en alinearse con los productores, moviéndose ambos hacia procesos ecológicamente sensatos y socialmente justos y hacia una fusión en una transformación del significado de ‘trabajo’ como se describe abajo.

La transformación económica también se manifestó en la forma en que este Mahasangam se ha organizado. No hemos gastado ni una rupia en su organización en ninguno de los treinta lugares: todas las contribuciones han llegado bajo la forma de trueque o de tiempo compartido. Democratizar la economía también ha significado que la anterior hegemonía financiera -¡hegemoney si me permitís un pequeño juego de palabras!- de instituciones monetarias ha sido reemplazada por una diversidad de monedas locales, socialmente controladas o medios de intercambio no monetizados. La rupia todavía existe, como sabéis, pero se utiliza principalmente para intercambios entre regiones y no tiene su antiguo poder anónimo. Las grandes depresiones económicas de principios del siglo XXI ya habían planteado serias dudas sobre el rol de las instituciones financieras centralizadas como bancos o ministerios de finanzas y hubo un momento en el que la gente finalmente rechazó permitir a los gobiernos seguir rescatándolos. En cambio, los movimientos exigieron la descentralización de los acuerdos y poderes financieros, incluso  a través de drásticas reformas fiscales, y la creación de monedas locales y demás. La sociedad civil y las comunidades también han revivido o creado nuevas formas de compartir el tiempo para intercambiar destrezas y experiencia sobre una base no monetaria. Con respecto a esto último, ¡permitidnos reconocer públicamente los voluntarios lingüísticos, que nos están ofreciendo hoy todas las traducciones para que este discurso sea comprensible!

Están conectados con esto los grandes cambios que han tenido lugar en el dominio de los medios de sustento y el ‘trabajo’. Tras un periodo de agudo declive a finales del siglo XX y principios del XXI, los medios de sustento o formas de vida del sector primario (silvicultura, agricultura, pastoreo, pesca y demás), y otros directamente basados en la naturaleza como muchas artesanías, empezaron a ver un resurgimiento. Esto se debió en parte a la movilización de los adivasis, pequeños campesinos, pescadores artesanales, pastores, artesanos y otros, afirmando la legitimidad de sus medios de sustento y sus derechos a la tierra y otros recursos, creando diversos foros nacionales para un mayor impacto. Fue también el resultado del trabajo de las organizaciones comunitarias y grupos de la sociedad civil que innovaron para encontrar opciones de medios de sustento para los jóvenes entre estas gentes, integrando lo mejor de lo tradicional y los nuevos conocimientos, creando espacios alternativos de aprendizaje (como una serie de shalas en Kachchh, de las que estoy orgullosa de decir que formaron parte mis abuelos paternos), afirmando el lugar crucial de la mujer en el mantenimiento de la sociedad viva en todos estos medios de sustento (como el trabajo de las mujeres dalit de la Deccan Developement Society, o las mujeres rurales de Maati Sanghatan y las mujeres urbanas de SwaCH) y vinculándolas a procesos de democracia económica que tuvieron lugar en diversos sectores. Es interesante que hubiese también una tendencia de ‘profesionales’ en otros sectores, como el de las Tecnologías de la Información, que quisiesen desplazarse a ocupaciones del sector primario. Aunque inicialmente esto tendía a estar desconectado de aquellos tradicionalmente dedicados a tales ocupaciones, con el tiempo se convirtió en un proceso de aprendizaje y apoyo mutuamente sinérgico. La industria y los servicios con el tiempo se descentralizaron significativamente, vinculado con la creciente localización de la economía y el gobierno político, cuando las instalaciones de producción a gran escala se convirtieron en redundantes en la mayor parte de los sectores. Los trabajadores en las instalaciones modernas se rebelaron contra el tipo de trabajo de la entumecedora línea de montaje en la que se les colocaba mientras la mayor parte de los beneficios eran acaparados por los propietarios capitalistas. Exigieron a la vez un mayor control democrático sobre las condiciones de trabajo y los ingresos y también tipos y patrones de trabajo que fuesen más ‘integrales’ y con sentido. Se construyó un continuo rural-urbano, y reforzado este, las posibilidades de que las familias participasen en todos los sectores de la economía ya no categorizados como ‘primarios’, ‘secundarios’ y demás, ni atados rígidamente por la casta, el género o otras identidades de este tipo.

Los cambios en el ‘trabajo’ incluyeron volver a colocar en el centro del escenario en la economía las relaciones de afecto, cuidado y compartición. En las diversas décadas de los siglos XX y XXI en que el capitalismo y la modernidad estuvieron en ascenso estas relaciones (entre la gente y la naturaleza, entre la gente dentro de las comunidades, entre las comunidades, etc.) habían sido ignoradas o dejadas de lado, o reemplazadas por relaciones comerciales y explotadoras, o convertidas en mercancías dándoles un valor monetario, tal como sucedió con las medidas basadas en el mercado para combatir la crisis climática. A esto lo hicieron retroceder las feministas y aquellos otros que subrayaron la naturaleza básica humana de estas relaciones y su enorme contribución al mantenimiento de la sociedad en su conjunto (incluida la economía) y de ahí la necesidad de reconocerlas y volverlas a colocar en el lugar que habían perdido o del que habían sido desplazadas, donde fuese necesario con formas modificadas para que perdiesen cualquier desigualdad que pudiesen contener.

Como consecuencia de lo anterior, ya no tenemos una rutina de 9 a 5, de lunes a viernes. Más bien, el ‘trabajo’ forma parte de la vida comunitaria, integrado con el disfrute y el ocio en una totalidad sin discontinuidad y donde cada individuo puede hacer muchas cosas de diferente tipo, llevando a nuevos niveles la visión de Marx de ser un cazador y pastor y un crítico, todo a la vez. También ha desaparecido el trabajo monótono, matador. Las tareas mecánicas que son esenciales para que la sociedad funcione son compartidas por todos aquellos que pueden realizarlas. Puesto que no hay espacio para la acumulación privada que necesitaba cosas como el trabajo en una cadena de montaje, hay mucho más tiempo para actividades creativas como leer, escribir, la música, la danza, la pintura y demás, a menudo formando parte del ‘trabajo’ mismo. Todo lo anterior tuvo muchas más posibilidades de éxito con los cambios en el aprendizaje y la educación (¡más sobre esto en un minuto!), reinstaurando el respeto a trabajar con las manos y los pies, cambiando la mentalidad que dividía trabajo y disfrute, productor y consumidor, propietario y trabajador…  y aumentando la comprensión social de que los ‘deadlihoods’ [juego de palabras intraducible a partir de likelihood, medio de sustento, y deadly, mortal] (destrucción de las viejas formas de vida y su reemplazo por ‘empleos’ entumecedores) debían ser sustituidos por medios de ganarse el sustento de diversas formas. Nos movemos hacia hacer realidad la visión de Marx ‘de cada uno según su capacidad, a cada uno según sus necesidades’.

El consumismo fue uno de los peores flagelos que derribar, arraigado como había estado durante generaciones de lavado de cerebro mediante la propaganda. Pero una mayor conciencia de las consecuencias del sobreconsumo, una mezcla de incentivos y desincentivos para frenar el consumismo y la resistencia y protestas de las víctimas del desarrollo destructivo que ataba sus situación a los patrones de consumo de los ricos, llevaron a cambios graduales. Se había establecido un ‘límite por encima de un consumo sano’ en los 2020, y todos aquellos que estaban sobreconsumiendo recursos habían cambiado su estilo de vida para una mayor sostenibilidad. En agudo contraste con los inicios del siglo XXI, ahora estamos ligeramente envidiosos con los vecinos que son felices con menos, el valor de aparigraha, que se puede traducir aproximadamente como ‘estar satisfecho con lo que uno tiene’ o ‘suficientidad’, fírmemente instalada en el marco ético de la sociedad. Recuerdo cuando era joven que mis abuelos repetían frecuentemente la famosa filosofía de Gandhi de la ‘avaricia’ contra la ‘necesidad’ y yo me burlaba silenciosamente de ellos: ahora la mayor parte de nosotros comprende su enorme importancia.

También se ha producido una notable transformación demográfica. En primer lugar, nuestra población se ha estabilizado en unos 1500 millones de personas, a medida que las tasas de natalidad cayeron enormemente en los 20 y los 30 como consecuencia del empoderamiento de las mujeres, la mejora de la seguridad económica de los pobres y el declive de las creencias religiosas que privilegiaban a los niños frente a las niñas o prohibían el aborto y el control de la natalidad. Estados como Kerala dirigieron el camino en esta fase. En segundo lugar, mucha de nuestra gente había emigrado a otras partes del mundo, siendo bienvenidas por la gente de estas zonas como una forma de multiculturalismo y también como reconocimiento del hecho que el subcontinente indio se sentía abrumado debido a la alta densidad humana.

Puede que no exagere si digo que una parte absolutamente fundamental de estas transformaciones increíbles fue el cambio en el aprendizaje y la educación. Las instituciones educativas se habían transformado en espacios abiertos de aprendizaje y bienestar entre las comunidades en su conjunto. Sus facilitadores (¡solían llamarlos ‘profesores’!) venían de trasfondos formales e informales, modernos y tradicionales, y quienes aprendían participaban en la formación de los curricula. El aprendizaje se ha movido más hacia una combinación del principio nai taleem de Gandhi (nuevo aprendizaje / educación) de integración de cabeza, manos (¡y pies!) y corazón, para inculcar la unidad con el resto de la naturaleza y la construcción de relaciones mutuamente respetuosas con el resto de la humanidad. En muchos casos, comunidades a lo largo del continuo rural-urbano habían reclamado el aprendizaje de los niños como una práctica colectiva más que una que sucede entre los muros de una institución. ¡Imaginaos que las pluriversidades donde los adultos pueden ahora aprender una diversidad de destrezas, valores, perspectivas y sistemas de conocimiento, e interactuar con gente de diversas culturas, solían conocerse como ‘universidades’ en las que los estudiantes se moldeaban para encajar en puestos encorsetados dentro de las empresas y agencias gubernamentales!

Un resultado sorprendente de los cambios en aprendizaje, educación y formación es que la dependencia de los ‘profesionales’ se ha reducido considerablemente. Todos nosotros tenemos la oportunidad de aprender las habilidades básicas de la vida. En la mayor parte de los casos somos nuestros propios doctores, o profesores, o electricistas, o cocineros y demás. Por supuesto, todavía tenemos especializaciones, porque ninguno de nosotros puede ser bueno en todo, pero hemos salido de esa fase que duró varias décadas en el siglo XXI en la que para cada pequeña dolencia corríamos al doctor, para cada tarea doméstica pedíamos un servicio profesional, para cada reparación íbamos a un taller. ¡La mayoría de vosotros no es lo suficientemente mayor para recordar una época en la que  si tenías un resfriado hacías cola para ver a un doctor!

En las primeras décadas del siglo XXI, los medios electrónicos de comunicación se extendieron considerablemente. Muchos de vosotros podéis recordar o habréis oído hablar de Facebook, Twitter y demás. De hecho, pasamos por una fase horrorosa en la que mucha gente optó por un chip implantado en su piel con la ayuda del cual podía transmitir todo tipo de información sobre sí misma y saber de otros, sin la necesidad de contacto físico cara a cara. Pero un grave mal uso de esto por parte de las empresas y gobiernos, estos últimos en nombre de la seguridad pública, dio lugar a movimientos de masas contra estas tecnologías intrusivas. La gente comprendió cada vez más la vacuidad de relaciones exclusivamente virtuales y hubo un resurgimiento de interacciones cara a cara, la recomunalización de las plazas de aldeas y ciudades como lugares para la convivencia y el aprendizaje mutuo y la recuperación de las tradiciones orales. ¡Se rescató el término ‘red social’ de su cautiverio digital para que significase en realidad este tipo de interacciones! Por supuesto, la comunicación electrónica sigue existiendo, y de hecho la estamos usando ahora mismo para la transmisión de este discurso, pero con el cada vez mayor control democrático de los medios de comunicación en su totalidad, esto no desplaza a las comunicaciones normales.

Vinculado con esto estuvo el movimiento para eliminar la distinción rígida o dicotomía entre pensamiento abstracto y conocimiento experiencial. Durante mucho tiempo en la historia humana tales separaciones se basaban en jerarquías de casta, clase o género y en los últimos siglos en la dominación del conocimiento y la epistemología ‘occidentales’, ‘modernos’. Estos factores fueron identificados y combatidos y todos los aspectos del conocimiento fueron completamente democratizados. Diversas formas de conocimiento fueron más integradas e hibridadas, aunque manteniendo parte de su carácter distintivo, una especie de unidad ecléctica en la diversidad. La información en general quedo libremente disponible, con la Ley de Derecho a la Información de principios del siglo XXI, que interpretó en ello un gran papel, pero que tuvo que ser usada solo en circunstancias excepcionales, a medida que la sociedad aceptaba cada vez más el principio del conocimiento como comunes. Diversos movimientos hacia sistemas de acceso abierto en software y hardware, edición, medicina y otros campos, que vieron su nacimiento hace un siglo, florecieron a partir de los años 2020 en adelante, y cualquier intento de privatizar el conocimiento fue tenazmente derrotado por personas que de manera desafiante hicieron público dicho conocimiento. Esto no significó que las innovaciones individuales ya no fuesen consideradas importantes. Al contrario, se les dio un amplio reconocimiento social. Los individuos aceptaron que sus ideas e innovaciones eran sus regalos al colectivo que los mantenía (un rasgo, por cierto, que una parte sustancial del conocimiento tradicional tenía antes de que llegasen las ideas de derecho de la propiedad intelectual hacia finales del siglo XX y principios del XXI).

La tendencia general a la democratización del conocimiento y el reconocimiento de su naturaleza diversa también afectó a la tecnología. En las últimas décadas, el desarrollo tecnológico y las innovaciones han quedado sometidas cada vez más a la regulación social y democrática para asegurar que las tecnologías de destrucción y dominación son desalentadas y cortadas en seco. En la primera parte del siglo XXI empezó un movimiento para el reconocimiento de muchas tecnologías tradicionales que tuvieran una relevancia continuada (por ejemplo, la construcción con barro), recuperándolas de alguna forma aunque incluyesen algunas innovaciones (por ejemplo, bloques de barro comprimido con una mezcla de materiales, incluida la biomasa, para añadir más fuerza). Hubo también, más o menos por el mismo tiempo, cada vez más innovación tecnológica que se mantuvo explícitamente en la arena pública, como las técnicas de fuente abierta digitales o las de mapeo. La capacidad de las organizaciones de la sociedad civil para airear o sabotear tecnologías peligrosas (como la ingeniería genética) y sus proveedores, o producir tecnologías alternativas que funcionaban igual de bien, o mejor, también aumentó progresivamente. Durante algún tiempo el estado y las agencias corporativas contraatacaron con demandas y cosas peores, pero la fuerza de la democratización tecnológica (unida a movimientos hacia un conocimiento e información más abiertos, y el socavamiento de las concentraciones de poder mediante la localización) no pudo ser contenida. Las tecnologías se convirtieron en algo más sensibles al género y hubo un cambio desde una valoración y elección de tecnologías en base a un único punto /criterio a una valoración multicriterio basada en indicadores extraídos de las preocupaciones por la sostenibilidad, la igualdad y la democratización.

Se seguía de los principios de democracia del conocimiento y la información que los medios de comunicación también habían sido democratizados y diversificados. La gran concentración de poder en los media que caracterizó a los primeros 2000, alcanzando su cenit en el imperio de uno de los presidentes de los Estados Unidos, fue demolida gradualmente por una combinación de hackers éticos, una serie de eventos del estilo de Wikileaks, el aumento de la popularidad de medios alternativos que afirmaron el conocimiento como comunes, tecnologías que permitían un acceso público mucho más amplio a la información y las noticias y el descontento público con los nexos entre los centros de poder políticos, económicos y de conocimiento. Una desconcertante diversidad de medios ha evolucionado desde entonces, desde las radios comunitarias y el teatro de calle y los videos públicos hasta periódicos, revistas y otros, en una igualmente desconcertante diversidad de lenguas. Internet también se ha democratizado, con múltiples nodos controlados por la gente para su correcto funcionamiento.

Nada de lo anterior hubiera sido posible si no hubiese sido por el fuerte movimiento hacia una transformación radical en la política. A principios del siglo XXI los movimientos populares comprendieron que la democracia (demos+cratis= poder del pueblo), ¡no iba de elecciones! Más bien se trataba de que la gente normal en todas partes tuviese el poder de formar parte del proceso de toma de decisiones. La democracia se transformó lentamente en la encarnación de una forma de swaraj política, desde un sistema basado en las elecciones de arriba abajo a uno con el núcleo del poder en las gram sabhas (asambleas de aldea), mohalla sabhas (asambleas de barrio), las asambleas de aldeas tribales y de comunidades de pastores e instituciones representativas mayores formadas por delegados o representantes de estas asambleas. Un lema iniciado por una pequeña aldea en el corazón de India, Mendha-Lekha en Gadchiroli -‘nuestro gobierno en Delhi y Mumbai, en nuestra aldea nosotros somos el gobierno’- resonó por toda India y vio diversas modificaciones apropiadas dependiendo del contexto (‘nosotros gobernamos nuestra aldea, y nuestros delegados están en el comité del valle del río’ o ‘nuestro municipio es Mumbai, pero en nuestro barrio nuestras decisiones cuentan’). La democracia representativa llegó a estar basada en esta democracia radical o directa. La política de la representación se transformó muchísimo, emanando del poder en la base, sujeta a fuertes normas de rendición de cuentas, transparencia y el derecho a ser retirado; la naturaleza de los partidos políticos fue menos la de conseguir el poder (puesto que en cualquier caso el poder centralizado ya no era aceptado) y más sobre la representación genuina de la diversidad cultural y social (incluida la de género y sexo), el liderazgo orgánico y la motivación para servir. Queda alguna desazón en la relación entre democracia radical o directa en la base y la representación a un nivel más alto, pero no parece haber provocado serias rupturas puesto que vosotros como público empoderado no habéis permitido a los representantes un poder sin freno.

(Pausa… mientras un fuerte aplauso estalla entre los participantes del Mahasangam…)

Una cuestión compleja y polémica que fue debatida durante esta transformación estaba relacionada con la continuación y rol del estado. Como sabéis, en su definición más amplia de un mecanismo de gobierno a diversos niveles, el estado se ha mantenido, pero transformado considerablemente desde el estado-nación centralizado, con peso excesivo de la cúpula, que existía antes, a una serie de instituciones con funciones de coordinación y asesoramiento sin especiales poderes que no estén sujetos a las unidades de democracia directa. Este fue claramente uno de los escenarios de máxima resistencia y contestación en la primera mitad del siglo XXI, como se vio por ejemplo en los obstáculos puestos por buena parte del entonces Departamento Forestal a la democratización del gobierno de los bosques bajo la Ley de Derechos Forestales aprobada en la primera década del siglo y los intentos de los gobiernos de derechas de restringir drásticamente la disensión de la sociedad civil. La maduración de los movimientos populares y de la sociedad civil en esta fase, que les permitió trabajar entre ellos mucho más que antes, creó una masa política substancial que mantuvo la democracia directa y mantuvo el control de tales intentos por parte del estado. Simultáneamente, el movimiento hacia un gobierno ecoregional y la revisión y relajación de los límites de las naciones estado en el sur de Asia (y más globalmente) que describiré en un minuto, ayudaron a redefinir la forma del estado. El carácter del estado sufrió una transformación radical: de un estado capitalista, de castas altas y patriarcal tal como existió en la mayor parte de los siglos XX y principios del XXI, en cambio, el estado y sus instituciones llegaron a representar los intereses de todos los sectores populares. Su rol sufrió un cambio de una fuerza coercitiva a una de faciltador, ayudando a integrar diferentes intereses, conflictos, etc., que podían ser resueltos en el nivel de las comunidades. Notablemente, hemos visto incluso el desmantelamiento de las fuerzas policiales, y los pueblos del sur de Asia en su conjunto están discutiendo el posible desmantelamiento del ejército: si todos estamos de acuerdo en esto, será una de las transformaciones más extraordinarias de la historia humana.

Esto también me lleva al problema de los crímenes -‘crímenes’ entre comillas-. Durante un largo periodo de la historia humana, hemos considerado cualquier desviación de lo que se consideraba ‘normal’ como un crimen. Afortunadamente, el liderazgo informado a mediados de los 2100 cuestionó esto y finalmente este punto de vista desapareció con la gradual comprensión de que no hay nada como una conducta ‘normal’ contra la que algunas conductas puedan ser marcadas como ‘desviadas’ y por tanto criminales. El pluralismo no solo es tolerado sino incentivado activamente. Y a otro nivel, las condiciones materiales que existían que fuerzan a la gente a realizar actividades que hieren a otros o afectan a las relaciones con otros seres humanos bajo la forma de violencia, robos, sobornos, mercado negro y demás, ya no existen. En otras palabras, nadie se ve forzado a dedicarse a estas actividades para cubrir sus necesidades. Esto no significa que actualmente no existan actividades que podemos considerar todavía crímenes. Tenemos que reconocer que la naturaleza humana no siempre es necesariamente benigna y generosa, ni siquiera cuando estas características han sido ampliadas considerablemente en las últimas décadas. A veces tenemos razones para sentirnos enfadados, heridos, hostiles y hasta vengativos.  Por lo tanto, el ‘crimen’ todavía existe bajo la forma de gente haciendo cosas que hieren los intereses de otros, pero con décadas de estímulos de nuestro lado positivo y generoso y la disminución de la competición para ‘adquirir’ recursos, esto sucede en un grado mucho menor. Además, la forma en que se tratan estas actividades y casos ha cambiado cualitativamente. Las personas que caen en estas actividades ya no son consideradas criminales y puestas tras las rejas. En cambio, son vistos como gente que necesita ayuda y los centros de consejo comunitario y los procesos de rehabilitación les ayudan a comprender el daño que sus acciones causan a otros y cómo superar los impulsos o actitudes que los causan. En lugar de estigmatizar a estas personas, el énfasis se pone en la empatía y el cambio de conducta. Hacia 2030 la pena de muerte fue abolida y, cada vez más, los castigos corporales han sido sustancialmente eliminados gradualmente.

He mencionado ‘cultura’ varias veces, pero no basta solo mencionarla de paso. Un firme apoyo de todas estas transformaciones ha sido la increíble diversidad y profundidad cultural de India.  Se ha convertido en una causa de celebración y fuerza en lugar de la fuente de divisiones y conflictos en que se había convertido bajo la influencia de los fanáticos de la derecha política y cultural a principios del siglo XXI. Diversos prominentes individuos y grupos empezaron movimientos contra la intolerancia marcando esta fase, ayudando a reclamar las diversas culturas e identidades como las bases para compartir y aprender, de hecho, como fuente de entusiasmo y alegría (¡qué aburrido si todos fuésemos lo mismo!). Diversas lenguas, cocinas, creencias y sistemas de conocimiento, formas de vivir y amar, todos estos y otros aspectos de la cultura se dieron con orgullo para contrarrestar su rápida erosión bajo las arremetidas del capitalismo y la modernidad o el proselitismo de la derecha. Entre los movimientos más importantes estuvo el cambio en los sistemas de educación para integrar los idiomas locales, incluidas las tradiciones orales, y para celebrar tanto las cocinas, identidades étnicas y otros aspectos de la cultura locales y de otras zonas. Ya a principios del siglo XXI organizaciones como Bhasha en Gujarat y SECMOL en Ladakh mostraron el camino.

En el espíritu de la diversidad, múltiples ideologías que fomentaban la igualdad y la justicia social, la sostenibilidad, la democratización, la dignidad, la paz, la no violencia y otros valores positivos, florecieron. Desde 2010 en adelante vimos un proceso de visión desde la base hacia arriba, diálogos de prácticas, conceptos, valores, visiones del mundo de toda India y pueblos en otras partes del mundo. Esto se combinó con lecciones de relevantes visiones del mundo espirituales y seculares ya existentes y los grandes pensadores y hacedores del pasado, en una síntesis en evolución de valores y principios, dejando espacio para que floreciesen y coexistiesen diversas ramas ideológicas. Los procesos de Vikalp Sangams (Confluencias de alternativas) y los Sangam de Sangams y la Convergencia de Movimientos iniciados a finales de los años 10, de los cuales esta Mahasangam es una continuación, fueron una pequeña parte de esto. A través de ellos fueron revividos o reforzados los valores básicos de diversidad y pluralismo, solidaridad, cuidado y compartición, igualdad, justicia, unidad de la vida, interconectividad y reciprocidad, paz, creatividad, respeto por el trabajo, sencillez, etc. Ahora tenemos una enorme diversidad de actas constitutivas de los pueblos por todo el subcontinente, pero la mayor parte de ellas se basan en el común entendimiento y aceptación  de estos y otros valores, que proporcionan un hilo que nos une a todos.

Basado en lo anterior, la centralización religiosa y los conflictos interreligiosos también desaparecieron, cuando todos los individuos y comunidades comprendieron el poder de su propio ser espiritual y ético. El liderazgo espiritual cultivado se mantuvo, pero los intentos para convertirlo en instituciones dogmáticas, de fe ciega, no democráticas como las religiones que dominaban a principios de los 2000, estuvieron constantemente desafiados por movimientos que abogaban por el pluralismo y la diversidad. Durante un tiempo hubo tensiones entre movimientos basados en la ciencia que eran vistos como si disputasen contra el espiritualismo y la religión per se (aunque su foco estaba más en la eliminación de la ‘fe ciega’ y las supersticiones) y los movimientos que buscaban reforzar valores espirituales y éticas básicos. Pero el liderazgo cultivado en ambos lados comprendió que la coexistencia no solo era posible sino esencial, especialmente para socavar el poder de la ortodoxia científica y religiosa. Varias declaraciones poderosas sobre cambio climático y medio ambiente por parte de aquellos dentro de las religiones dominantes, que iban contracorriente (como las del Papa, el Dalai Lama y varios líderes del islam y el judaísmo en la década de los 2010), ayudaron a construir estos puentes. El resurgimiento de los pueblos indígenas y sus fes basadas en la naturaleza proporcionaron un impulso adicional. La sujeción de la vida de la gente a la religión organizada institucional, que estaba en ascenso en los siglos XX y principios del XXI, se redujo considerablemente hacia finales de siglo. En cambio, la gente se ha vuelto más ‘espiritual’ y como dijo Mahatma Phule, ‘buscadora de la(s) verdad(es)’ (satyashodahaks).

¿Pero qué es la vida sin estética y diversión? Ha florecido una increíble diversidad de artes y artesanías, dándole la vuelta al declive visto en muchas formas tradicionales a finales del siglo XX y principios del XXI. Estuvo vinculado también con la transformación de los medios de sustento y de trabajo y la recuperación de la diversidad cultural, como se ha descrito arriba, y la comprensión por parte de la gente ‘normal’ de sus capacidades intrínsecas para ser creativos y de la posibilidad de integrar el arte en su vida diaria. Uno de los procesos más interesantes fue la demolición de la división entre artes ‘clásicas’ y ‘populares’ (folk) a medida que música, danza y otras formas artísticas empezaron a desvincularse de las conexiones de casta y género y los centros de aprendizaje alternativo fomentaron que aprendiera cualquiera interesado. Esto no significó por supuesto que la excelencia y la brillantez no sean reconocidas. Ciertamente, lo son, mediante los medios de reconocimiento y de premio, y el patronazgo y patrocinio públicos. ¡También lo hacemos en las ceremonias de apertura de estos Sangams y Mahagangams! Han surgido nuevas formas de orientación o tradiciones maestro-alumno que han descartado sus anacrónicos vínculos con casta, género y otras problemáticas identidades. De hecho, estamos viendo cada vez más integración de artes y valores, la visión de la naturaleza como arte y del arte como verdad: una especie de ‘est-ética’.

Como en el caso de las artes y la artesanía, la escena deportiva también ha sido testigo de una explosión de talento. En los años 20 y 30 cada vez hubo más aborrecimiento contra el elitismo y la comercialización vulgar en los deportes, protestas contra la ‘pedestalización’ del cricket y una exigencia de acceso democrático, amplio, a las instalaciones y centros de entrenamiento. Aunque se mantuvo el espíritu competitivo, reconociendo que forma parte del ser humano, se empezó a poner mucho más énfasis en los deportes cooperativos y el espíritu cooperativo equilibrando los males de la competitividad agresiva. El patrocinio público interpretó un importante papel en la reducción de la dependencia del estado y la eliminación del patronazgo empresarial. Deportes de élite como el golf disminuyeron en respuesta a la tendencia general hacia la igualdad y la toma democrática de decisiones de los comunes. Tenemos ahora una situación en la que casi todo el mundo es un deportista de algún tipo, donde la excelencia sigue siendo celebrada pero no se le da estatus de superhéroe y donde personas de India lo hacen bastante bien en acontecimientos internacionales, no solo como competidores individuales sino también como embajadores de la cooperación. Me alegra decir que mediante una atención sensible a aquellos con necesidades especiales, y con el espíritu de cooperación tomando el control, las viejas distinciones entre ‘capacitados’ y ‘discapacitados’ han empezado a disolverse también en los deportes.

Todo lo que he descrito hasta ahora ha sido extraordinario. Pero quizás lo más notable ha sido el cambio en nuestras relaciones en el Sur de Asia. Aunque India, Pakistán, Bangladesh, Nepal, Bután, Sri Lanka y China siguen manteniendo sus identidades ‘nacionales’, las fronteras se han convertido en algo poroso, sin necesidad de visados para cruzarlas. A mediados del siglo XXI varias nacionalidades oprimidas durante el siglo XX e inicios del XXI habían tomado el poder del gobierno en estas áreas fronterizas. Se habían declarado shanti abhyaranyas (reservas de paz) en previsión de conflictos zonas como Siachen, los desiertos de Kachchh y Thar y los Sundarbans (estos últimos se habían convertido en un serio escenario de conflicto por el agua y la tierra, debido en parte a la crisis climática, durante los 30 y 40). Lo mismo se aplica al Estrecho de Palk, con comunidades pesqueras tanto de India como de Sri Lanka empoderadas para asegurar el uso sostenible y pacífico de las zonas marinas. Un Gran Tíbet se ha convertido en una realidad, autogobernado, habiendo renunciado tanto China como India a su dominio político y económico sobre él y extendiendo en cambio la mano para ayudar en lo que sea necesario. En el Gran Thar, comunidades de pastores tanto en India como en Pakistán han sido igualmente empoderadas para el autogobierno. En todas estas iniciativas, un estrecho nacionalismo está siendo sustituido por identidades civilizatorias, orgullo e intercambio, una especie de swasabhyata (identidad étnica propia) que fomenta el respeto y el muto aprendizaje entre diferentes civilizaciones y culturas. Tanto las comunidades nómadas como la vida salvaje pueden moverse libremente de un lado para otro, como solían hacer antes de que estas áreas se convirtiesen en zonas de conflicto y fuesen separadas por vallas. En resumen, los elementos transfronterizos de naturaleza y recursos en la región -el agua, los bosques, las especies migratorias- se están situando cada vez más bajo un buen marco de gobierno público regional.

De hecho, la población de India y del resto del Sur de Asia han sido importantes actores de un mundo cada vez con menos fronteras, en el sentido de una gradual disolución de las fronteras de los rígidos estados-naciones. El Sur de Asia aprendió de los errores de bloques como la Unión Europea, con su extraña mezcla de centralización y descentralización y una continuada dependencia del estado-nación, y trabajó su propia receta para respetar la diversidad dentro de una unidad de propósito. Esta se basa principalmente, como se ha mencionado anteriormente, en el gobierno basado en la comunidad en áreas de lo que eran anteriormente fronteras del estado-nación. Los movimientos populares de todo el Sur de Asia fueron actores clave en la concepción de la democrática Asamblea Global de los Pueblos que, en algún momento a mediados del siglo XXI, empezó a reemplazar a las Naciones Unidas. La Asamblea tiene una serie de mecanismos de gobierno que no dan un poder permanente o a largo plazo a ninguna persona o individuo, deben rendir cuentas a las unidades ecoregionales de democracia directa sobre el terreno, y están pensadas exclusivamente para funciones absolutamente esenciales como el gobierno de los comunes globales (los mares, la atmósfera y demás) y facilitar relaciones culturales y económicas igualitarias y sostenibles.

De hecho, reconozcamos que las transformaciones en el Sur de Asia no son enteramente producto de su propia actividad. Solíamos enorgullecernos por ser una civilización antigua (¡o varias, de hecho!), por tener la mayor base de conocimiento del mundo, etc. Este orgullo recibió un duro golpe cuando comprendió, hace muchas décadas, que estas cosas significaban bien poco si seguíamos permitiendo que nuestro medio ambiente fuese destruido, tolerando que la mitad de nuestra población viviese en la pobreza y permitiéndonos convertirnos en un país colonizador explotando países más débiles que nosotros. Fue solo cuando comprendimos que podíamos aprender enormemente de iniciativas populares de todo el mundo, de la misma forma que ellos podían aprender de nosotros que las transformaciones se pudieron hacer más efectiva y ampliamente. Aun así, imagino que podemos enorgullecernos un poco por haber sido instrumentos para empezar (con otros) el Sangam de Alternativas Globales, que funcionó durante algunas décadas hasta que quedó incorporado en la Asamblea Global de Pueblos.

Lo que me lleva a mi punto final: en honor a la tradición, hemos estado llamando a esta serie ininterrumpida de reuniones Vikalp Sangams o Confluencias de Alternativas. Cuando empezaron y durante la mejor parte de su historia, ciertamente se dedicaron a promover alternativas a los sistemas ecónomicos, políticos y sociales dominantes de ese momento. Ahora que están firmemente enraizados y floreciendo los procesos de justicia, igualdad y sabiduría ecológica, propongo que hagamos un nuevo cambio. Desde la próxima confluencia en adelante, ¿deberíamos llamarlas ‘Vividh Kalpana Sangams’ -Confluencia de Imaginaciones Diversas-?

[1]                     2100 según el calendario gregoriano. Para su equivalente en otros calendarios de la región los oyentes y lectores pueden por favor buscar en plurinet.

[2]             Megaconfluencia de alternativas. Un proceso denominado Vikalp Sangam fue iniciado a principios del siglo XXI y se transformó o unió en diversos tipos de encuentros y confluencias entre los que se incluye un amplio Sangam de Sangams (‘confluencia de confluencias’) y la Convergencia de Movimientos  de todo el subcontinente, con el objetivo de compartir iniciativas e imaginar colectivamente sociedades más justas, igualitarias y sostenibles. Aunque la mayor parte son locales y pequeñas en tamaño, una vez cada 4-5 años se organizan encuentros mayores como Mahasangams.

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Acerca de Carlos Valmaseda

Trabajo como bibliotecario en el Instituto Cervantes. Tras vivir en Moscú y Manila actualmente resido en Nueva Delhi.
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